La revolución medioambiental que nos afecta a todos

El cambio climático es el mayor reto al que se enfrenta la humanidad, una nueva realidad que se puede frenar con políticas respetuosas con el entorno. Conscientes de la problemática, empresas como Naturgy apuestan por las energías renovables


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Es el mayor desafío al que se enfrenta la Humanidad, una situación que continúa agravándose y que, para poder mitigar sus efectos, se necesitan la cooperación internacional y la concienciación de toda la sociedad. El cambio climático está en boca de todos, prueba de ello es la celebración estos días de la COP25 en Madrid, un encuentro entre los líderes de las potencias mundiales para encontrar soluciones a este problema. El incremento de la temperatura de la Tierra comienza a dejar notar sus consecuencias y, si no se actúa cuanto antes, la vida en todas sus formas, también la humana, podría extinguirse.

Derretimiento de los polos, aumento del nivel del mar, fenómenos naturales sin precedentes y cada vez más agresivos, sequías extremas, escasez de alimentos, nuevas enfermedades… Esta realidad cobra más sentido cuando se observan los datos y cifras, alarmantes pero reales, que ofrecen numerosos estudios e informes con el objetivo de poner sobre la mesa la problemática del cambio climático.

Porque, si bien la oscilación de temperaturas ha sido un proceso natural que se produce desde hace miles de años, ahora es la acción humana la que cambia las reglas del juego, haciendo que el calentamiento de la Tierra se haya acelerado en tan solo dos siglos. ¿La consecuencia? Un deterioro nunca antes visto, pero que puede frenarse. Para combatir esta situación, numerosas empresas apuestan por adoptar políticas medioambientales para reducir el impacto en el entorno. Empresas como Naturgy han desarrollado una clara apuesta por las energías renovables, tanto en España como a nivel internacional, favoreciendo así la transición hacia una economía baja en carbono.

¿Qué causa el cambio climático?

A pesar de que el cambio climático es un fenómeno natural, la celeridad que ha registrado en las últimas décadas se debe, en un 95% de causa, a la acción humana. Fenómenos como el efecto invernadero, la deforestación, los incendios, el uso de fertilizantes y ganadería intensiva y el arrojo masivo de residuos, entre muchos otros, son las principales causas de este nuevo paradigma medioambiental.

Las consecuencias

El nuevo paradigma que se abre al mundo con el cambio climático es desalentador, con consecuencias que afectan a todo el planeta pero no con la misma intensidad ni de las mismas formas en todos los puntos del mundo.

Entre 2014 y 2019 se registraron las mayores temperaturas de la historia, un máximo que también se traslada a la emisión de GEI, con 37.000 toneladas de CO2 a la atmósfera en 2018, tal y como recoge un informe científico publicado durante la cumbre mundial por el clima de Naciones Unidas. Una emisión que, entre 2015 y 2019, fue un 20% más elevada que en los cinco años anteriores.

Distintas soluciones

Si bien el cambio climático es un proceso natural, acelerado por el hombre, sus devastadores y próximos efectos pueden frenarse. Establecer políticas que sigan la senda de las acordadas en el Acuerdo de París, como la reducción de GEI o la transición de combustibles fósiles por el uso de energías renovables, paliarían las consecuencias para la Tierra.

Adaptar la obtención de energía para la producción de bienes y servicios mundiales de manera respetuosa con el medio ambiente es una de las grandes soluciones para frenar el cambio climático. Las energías verdes o energías renovables son una manera de apostar por la sostenibilidad, ya que son recursos limpios e inagotables que se obtienen de la naturaleza. A diferencia de los combustibles fósiles, energías como la solar o la eólica no producen gases de efecto invernadero ni emisiones contaminantes.

El ejemplo de Naturgy

La Estrategia de Cambio Climático de Naturgy aboga, entre otros puntos, por la promoción del gas renovable y la eficiencia energética, así como soluciones para el transporte terrestre y marítimo que reduzcan las emisiones y mejoren la calidad del aire. Pero el punto más importante es su decidida apuesta por las renovables de generación eléctrica.

Prueba de ello es que el Plan Estratégico 2018-2022 del grupo energético prevé triplicar su capacidad instalada en renovables hasta 2022, y solo en el periodo 2018-2019 habrá invertido cerca de 1.000 millones de euros en el desarrollo de renovables en España, lo que hará que esta compañía aumente este ejercicio un 82,8% su potencia instalada en renovables con respecto al año pasado, hasta los 2.052 MW.

Solo entre enero y septiembre de 2019, la compañía invirtió cerca de 400 millones de euros en renovables, posicionándose como uno de los principales inversores en energías limpias en nuestro país.

La multinacional energética cerró el primer semestre de 2019 en España con una potencia instalada en operación de 1.291 MW consolidables. Y va a construir en los próximos meses diversos proyectos renovables en distintas comunidades autónomas en España. En el ámbito internacional, Naturgy opera un total de 478 MW de generación eólica y solar en el mundo.

Imagen de la planta Sertao en Brasil, de Naturgy.

Los riesgos del cambio climático en España

Debido a su situación geográfica, España es un país muy frágil de cara a los efectos del cambio climático, de hecho, dentro del continente europeo es el más vulnerable.

El primer efecto que sufrirá la Península Ibérica será la subida del nivel del mar, debido a sus 8.000 kilómetros de costa, con riesgo de inundaciones. Según un estudio de Nature, hasta 32.000 ciudadanos podrían verse afectados por la anegación de sus casas y sus tierras a finales de siglo si las emisiones no se reducen. Ecosistemas como los del Delta del Ebro o Doñana desaparecerían con la crecida del nivel.

De acuerdo con las últimas predicciones de la Aemet, el país podría tener en unas décadas el mismo clima que la actual Marrakech. Y, debido a que es el mayor productor pesquero de Europa, el incremento de la temperatura y la acidificación de los océanos afectará a las más de 30.000 personas que trabajan en el sector y a los cerca de 2.000 millones de euros que reporta esta actividad. Así lo advierte Naciones Unidas, que estima que la captura de peces del noroeste español se reducirá un 56% a finales de siglo.

Aunque la situación es dramática, los efectos más devastadores pueden paliarse con la colaboración de todos los ciudadanos del Planeta. Aplicar soluciones que mejoren la sostenibilidad de las ciudades, la forma de consumir y producir y potenciar el uso de las energías renovables, prometen cambiar el futuro si se mima el planeta, el único que hay y el hogar de todos.

Un especial de Bluemedia Studio para Naturgy

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