Los combustibles del futuro: hacia la movilidad sostenible

Gas natural vehicular, biometano, hidrógeno, energía eléctrica… repasamos la presencia y ventajas de los combustibles limpios


Distintos caminos para cuidar el planeta

Hasta hace unos años, la mayoría de vehículos se dividían entre gasolina y diésel. Sin embargo, factores como el agotamiento de los recursos o la contaminación atmosférica han hecho que la industria gire hacia modelos más sostenibles.

Y es que las cifras piden un cambio. En la ciudad de Madrid, el tráfico en coche supone un 41% del total de contaminación atmosférica, en cifras del Ayuntamiento de la capital. Otro dato, esta vez de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA, por sus siglas en inglés), apunta a que 15 de los barcos más grandes del mundo emitían, en 2016, una contaminación atmosférica similar a la de 760 millones de automóviles.

Pero hay esperanza: es posible (y cada vez más fácil) moverse con energía más respetuosa con el medio ambiente. Además, optar por esas fuentes de combustible lleva consigo algunos beneficios fiscales y, en la mayoría de casos, un ahorro a medio y largo plazo.

Y no hablamos solo de automóviles: el transporte pesado como los camiones, el tráfico marítimo o la maquinaria también cuentan con alternativas más sostenibles.

Pero ¿cuáles son las opciones principales? ¿Qué aplicación tiene cada una de las energías del futuro? Analizamos a continuación las más populares.

Gas

El mismo gas natural que tenemos en nuestros hogares para la calefacción o la cocina también puede usarse como combustible para vehículos en dos vertientes: Gas Natural Licuado (GNL), para transporte pesado, y Gas Natural Comprimido (GNC) para transporte ligero. Conocido como Gas Natural Vehicular, su aplicación cuenta con varios beneficios: un ahorro de hasta el 50% del coste del combustible con respecto a la gasolina, múltiples beneficios medioambientales en reducción de emisiones, motores más silenciosos, etiqueta ECO de la DGT y una red de estaciones creciente en las que repostar. Por esos motivos, el parque de vehículos a GNV en España ha aumentado más de un 360% en los últimos cinco años.

Estas cifras mejoran aún más si se habla de gas natural renovable, un combustible equivalente al gas natural pero obtenido de recursos renovables como la biomasa o los residuos orgánicos, y por lo tanto neutro en emisiones de CO2. El biometano (un tipo de gas natural renovable) será, según los expertos, el combustible más utilizado para el transporte pesado y, de ese modo, contribuirá a la descarbonización del sector de la movilidad.

Además, según un estudio realizado por el instituto de investigación IFP Energies Nouvelles en Francia, el biometano es el combustible que menos CO2 emite en el transporte, por delante de los coches híbridos y eléctricos, ya que debemos considerar las emisiones de todo el ciclo de vida, del pozo a la rueda, y no solo las derivadas del uso en los vehículos.

El biometano es el combustible que menos CO2 emite en el transporte, por delante de coches híbridos y eléctricos, considerando las emisiones de todo el ciclo de vida, del pozo a la rueda

La presencia de gas natural renovable ejemplifica la economía circular, ya que su producción pone en valor la gestión eficiente de los residuos y, además, permite a la sociedad producir, distribuir y consumir gas autóctono, desarrollando la economía local.

En España ya hay vehículos que funcionan con gas natural renovable como, por ejemplo, autobuses interurbanos o camiones de recogida de residuos gracias a proyectos de investigación impulsados por empresas energéticas como Naturgy, aunque se prevé que su uso se extienda a gran escala en los próximos años.

Esta compañía lleva más de 20 años ofreciendo soluciones de movilidad de gas natural vehicular, que han contribuido a mejorar la calidad del aire de ciudades como Barcelona o Madrid; y lleva varios años trabajando en proyectos de promoción del gas natural renovable.

Eléctrico

Si hablamos de la alternativa limpia más popular, los coches eléctricos se llevan la palma. A pesar de algunos hándicaps –los principales, según los usuarios, son la poca autonomía de kilómetros y el largo tiempo que supone su carga, aspectos en constante mejora-, lo cierto es que su aceptación es cada vez mayor.

Este tipo de vehículo es altamente eficiente: se alimenta únicamente con sus baterías, que se recargan en enchufes convencionales. Además, muchos modelos aprovechan la energía cinética que se escapa en forma de calor al frenar, y que puede transformarse de nuevo en energía eléctrica.

Debido a la dependencia de puntos de carga y autonomía, los coches eléctricos son una alternativa perfecta, en especial, en transporte ligero en ciudad. Si hablamos de largas distancias, siempre existe la opción del coche híbrido, a medio camino entre la combustión interna y el eléctrico. En esta vertiente hay dos ramas: los híbridos clásicos, cuyas baterías se recargan a través del motor térmico y de la energía cinética de los frenos; y los híbridos enchufables, con baterías eléctricas autónomas que se pueden recargar en enchufes convencionales.

Hidrógeno

Es el nuevo combustible del que más se habla. Julio Verne anticipó en el siglo XIX que el agua podría ser una fuente de transporte, y no estaba lejos: ya es técnicamente viable alimentar un coche a través de hidrógeno, como muestran modelos que ya están en el mercado.

Un solo kilogramo de hidrógeno propulsa un vehículo durante 100 kilómetros. Esto, sumado a que se puede almacenar de forma líquida (comprimido) permite que exista mayor autonomía en este tipo de opción.

La demanda actual de hidrógeno supone el 6% de demanda global de gas del mundo, y existen varios proyectos para inyectar H2 en la red de gas; un ejemplo es el HyDeplay, puesto en marcha en Reino Unido.

En España, la principal propulsora de este tipo de energía es la Asociación Española del Hidrógeno (AeH2). La primera empresa en convertirse en socia promotora de la misma fue Naturgy, que en la actualidad desarrolla líneas de investigación para promover la implantación de esta tecnología.

Naturgy fue la primera empresa que firmó como socia promotora de la Asociación Española del Hidrógeno

El hidrógeno puede producirse a partir de diversas fuentes para almacenarse y distribuirse hasta los puntos de consumo; en el caso de movilidad, se trata de vehículos con pila de combustible. Su producción depende de dos vías: electrólisis con excedentes de energías renovables (Green Hydrogen) o reformado a partir de gas natural y captura de CO2 (Blue Hydrogen).

Ambas se están convirtiendo en opciones viables dentro de un futuro prometedor. Las tecnologías en desarrollo permitirán la inyección de hidrógeno libre de emisiones en la red de gas, con la consiguiente reducción de emisiones de CO2 en el sector del transporte.

Otras alternativas sostenibles

Caminar, compartir coches, utilizar bicicleta o transporte público… algunas han existido toda la vida y otras son cada vez más accesibles, pero lo cierto es que las ciudades están cargadas de opciones destinadas a dejar el coche en casa.

Los servicios de carsharing, cada vez más extendidos en áreas como Madrid o Barcelona, han supuesto una revolución en el paradigma del transporte. Y es que ya no hace falta poseer un vehículo para poder utilizarlo, algo que en este caso se aplica a coches y motos -motosharing- eléctricos y disponibles mediante el uso de una app.

Se desarrolla también, de forma paralela, la presencia e importancia de carriles bici, el alquiler de las mismas (tanto en servicios públicos como privados y con opción de motor eléctrico) y la concienciación sobre su uso.

Una cosa es clara: el transporte es una de las principales líneas económicas que da pasos seguros hacia un futuro más sostenible, en línea con el planteamiento de ciudades inteligentes y adaptándose a los compromisos mundiales de cara a la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible de la ONU.

Y aunque parezca un reto en los próximos años, los expertos auguran que en 2035 más de la mitad de coches que se vendan en el mundo estarán movidos por fuentes limpias. Ahora, solo queda decidir por cual inclinarse.

Un especial de Bluemedia Studio para Naturgy.