En Japón

24 horas en Kioto, la fascinante capital del viejo imperio del Sol Naciente

Una ciudad milenaria, cuna y depositaria de la tradición y la cultura inmaterial de una civilización tan espiritual y asertiva como la japonesa.

Kioto
Palacio Dorado de Kioto / Pixabay

Kioto es a Japón, lo que Toledo a España. Una ciudad milenaria, cuna y depositaria de la tradición y la cultura inmaterial de una civilización tan espiritual y asertiva como la japonesa. Puertas de arcos sagrados de intenso color rojo, templos budistas y monjes de túnicas anaranjadas, serenos jardines zen de colores y formas equilibradas, árboles centenarios que son considerados seres vivos y como a tales no se les ha mutilado nunca una rama.

La antigua capital derrocha un fabuloso legado inmaterial, la pausada ceremonia del té; Ikebana, elegantes arreglos florales y la excelencia del trazo caligráfico; se aúnan con el conocimiento que brota de su universidad y el nacimiento de la última tecnología de ocio; La Nintendo, salió de aquí.

09:30h Llegada. Si la primera impresión es la que cuenta. La llegada a Kioto choca y contradice la imagen que uno espera encontrar. Ante el viajero se aparece una modernísima estación de tren de cristal y acero ondulante, de luminosos y amplios espacios.

10:00h Mercado cubierto de Nishiki. Un lugar imprescindible que debe visitar para con una sola mirada entender el espíritu y la filosofía de respeto y atención por los demás que reina en Japón. Un mercado cubierto cuyos expositores se disponen a lo largo y bajo los soportales de una calle hasta completar varias manzanas. Contemple los colores naturales de los alimentos, la disposición impecable de cada producto, el respeto con que tratan cada pieza. Aproveche para desayunar a precios imbatibles.

11:00h Paseo por el barrio de Gion. Un paseo por el barrio le hará comprender como fue el Japón antiguo, milenario y feudal. Un barrio antiquísimo y que sin embargo parece que acaban de repasarlo y enlucirlo el día anterior. Pequeñas casas de madera impecables, cubiertas de bajos tejados de pizarra van formando una estrecha, casi laberíntica red de callejuelas a las que se asoman insospechadas casas de té y tabernas características que anuncian su presencia con el farolillo rojo de la puerta.

12:30h Una visita a los templos. Seguramente es la edificación más fotografiada y repetida de Kioto es el templo dorado de Kinkakuji, un emblema de la ciudad. Otra opción es visitar el templo de Ryoan-ji, conocido por la serenidad y tranquilidad que desprende su jardín zen (karesansui), espiritualidad en torno a una roca. Si tiene suerte en el camino habrá podido descubrir la cara ovalada y de porcelana de alguna geisha que camina enfundada en su kimono bajo un parasol.

13:30h Comida: Gori Gori Hitoshina es un antiguo almacén junto a uno de los canales del río, reconvertido en un restaurante japonés, un poco ortodoxo pero donde sirven auténtica comida Kaiseki. Cocina tradicional japonesa que debe observar rigurosamente el equilibrio entre formas, piezas, colores y sabores, pero aquí le dan un toque moderno y diferente. La antigua fachada reconvertida en un gran ventanal, sobre el canal y la exuberante vegetación contribuyen a que se disfrute aún más del gran menú de 8 platos exquisitamente preparados por algo menos de 40€.

16:30h Un recorrido de postal. En el Japón ancestral el sentido de la estética, la armonía y el equilibrio era parte consustancial de su modo de vida. Un paseo por el llamado Sendero del filosofo discurre junto a un canal adornado por arces, cerezos y bambú. Un paisaje creado por el hombre en el que el conjunto es un todo armónico de incalculable belleza. El camino le lleva hasta Nanzenji, una extensión de parques y jardines donde parar a descansar y observar a la gente.

18:00h Compras. Hay que rendirse a la evidencia y aceptar que las compras son una parte consustancial de los viajes. Acérquese a Ippodo, donde llevan vendiendo diferentes variedades de tés desde hace más de trescientos años. Kungyokudo es una pequeña tienda que simula un santuario sintoista, situada frente al templo Nishihongwanji. Aquí venden barritas de incienso desde hace cuatrocientos años. Un paseo por la calle empedrada de Sannenzaka le descubrirá interesantes tiendas de antigüedades japonesas.

19:00h Cena y Hotel. Prepárese para la parte más impactante del viaje, donde de verdad se dará un baño de tradición para sumergirse en un mundo incomparable. Un barco le transportará por el sereno cauce del río Ooi hasta el hotel Hoshinoya. Un lugar donde el lujo del silencio, la quietud y la tranquilidad en medio de unla naturaleza impactante le fascinará. Un hotel moderno pero fascinante donde los suelos son de tatami; las puertas, pantallas de papel corredizas; se visten kimonos; los baños de madera de ciprés y se descansa en futones. Para cenar en el restaurante del maestro sushiman Ichiro Kubota ¡Un lugar de película! Se cuenta y no se cree.

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