Chocolates españoles de última generación

  • Materias primas de excelente calidad, combinaciones gustativas atrevidas, elaboración artesanal, un fuerte compromiso con el planeta y un diseño impecable. Buenos y sobre todo bonitos. Así son los chocolates españoles de última generación.
Chocolates españoles de última generación
Chocolates españoles de última generación
lainformacion.com
Alessia Cisternino

El chocolate no es exactamente un bien exclusivo. Al contrario: el chocolate es un alimento tan esencial como el pan y quizás el más democrático de los placeres comestibles. Sin embargo, en los últimos años, debido a la necesitad de brillar entre tantos competidores o quizás a una peculiar forma de vanidad gastronómica, las tabletas de chocolate y los bombones de toda la vida han empezado un camino hacia la perfección estética y se han convertido en muy poco tiempo en marcas puras y duras con su logo, sus lemas, sus objetivos, sus sólidas campañas de marketing y su indudable capacidad de conquistar y afianzar a su target a golpe de dulzura y buenas ideas.

Los chocolates Pancracio son quizás unos de los primeros ejemplos de esta evolución. Tabletas "pop" de lima, fresa y naranja; chocolate negro, blanco y con leche con semillas de amapola, pepitas de cacao y maíz tostado y salado; turrón de almendra y chocolate con pimienta de Jamaica. Toda una explosión de gusto en un clásico "vestido" blanco y negro.

No es una casualidad que el creador de la marca, Pedro Álvarez, además de estar animado por un gran sueño y una gran pasión por el chocolate, sea también un profesional del marketing y un ex diseñador gráfico especializado en packaging y diseño de productos.

"Hecho de sueños" (citando su lema) también está Chocolate Orgániko, una empresa creada en 2006 en Alcalá de Henares que produce y distribuye un chocolate biológico, es decir hecho con las materias primas biológicas, es decir sin conservantes, colorantes, pesticidas, herbicidas y fertilizantes químicos. Todos los productos de Chocolate Orgániko se elaboran de manera artesanal a partir de habas de cacao 100% biológicas que llegan directamente desde las islas del Caribe.

Chocolates negros, tabletas de limón y pimienta rosa, de naranja y cardamomo, de café de Etiopia; bolas de chocolate con un corazón de nips (haba de cacao troceada) obviamente ecológicas; trufas elaboradas con cacao, mantequilla y miel con sabor a canela, clavo, té negro y romero y una "colección única" de finas láminas de chocolate negro, leche y blanco. Calidad, compromiso ecológico y un atuendo alegre y llamativo, que le ha valido a esta marca enérgica y moderna varios premios dentro y fuera de España.

La franquicia Cacao Sampaka también es una experta en juntar sabor y diseño y también en crear una nueva manera de disfrutar del chocolate. Cada tienda cuenta con un espacio donde se pueden encontrar libros especializados, utensilios para la elaboración del chocolate, vinos y también con una cafetería, donde se puede degustar, entre otras cosas, un óptimo chocolate azteca o un clásico pan de chocolate.

Los bombones de flores y especias; las tabletas de chocolate al capuchino, azahar, fresas y rosas, gin tonic; las mermeladas, las cremas, las salsas y los helados de Cacao Sampaka son un verdadero placer para la vista y su sabor engancha al punto que es imposible salir de una de estas tiendas sin una bolsa llena de estos manjares.

Pero cuando se trata de diseño, marketing y una inversión en fantasía con miles de ceros, Chocolat Factory es sin duda la ganadora. Tabletas de chocolate con forma de histograma a indicar la cantidad ascendiente de kilocalorías por cada trozo de chocolate – la "tableta de chocolate más honesta" diseñada por el estudio parisino 5.5 Designers; jarrones de chocolate llenos de tierra (de chocolate) y hojas con tres diferentes sabores (de chocolate); ramos de bombones para los que en una ocasión especial nunca saben decidirse entre flores y chocolate; una pirámide que estimula los cincos sentidos y cajas de bombones que pronuncian frases muy maliciosas con un tono de voz aún más sexy en la web.

Estos expertos en placer (también citando su lema) han convertido el chocolate en una fábrica de fantasías vagamente eróticas y muy divertidas que convierten este producto tan básico y esencial en algo aún más apetecible al ser posible.

Buenos, responsables y sobre todo bonitos. Los chocolates españoles de última generación no se conforman con llenarnos el depósito de energía, calorías, antioxidantes y buen humor, sino pretenden reducirnos en una dulce esclavitud también a través del único de los cincos sentidos que le faltaban por conquistar: la vista. Ya no hay manera de resistirse a este hechizo sin tiempo.

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