El hotel Alfonso XIII, recuerdos de la Belle Epoque en Sevilla

Pocos destinos en el planeta tienen el atractivo de una Sevilla cuyo poder de atracción reside en el encanto de la judería del barrio de Santa Cruz.

Imagen panorámica del hotel Alfonso XIII.
Imagen panorámica del hotel Alfonso XIII.

Sevilla es una de las ciudades con más embrujo del mundo. Pocos destinos en el planeta tienen el influjo y el atractivo de una Sevilla cuyo poder de atracción sobre el viajero reside en el encanto que evoca la judería del barrio de Santa Cruz, con sus callejuelas intrincadas cuyo urbanismo está muy cerca del de una medina. El río Guadalquivir que divide Sevilla en dos; La Triana flamenca que no duerme, a un lado y La Sevilla que despierta bajo una de las catedrales más significativas del cristianismo cuya giralda actúa como faro de la ciudad para vecinos y turistas. Y el Alfonso XIII que incorpora Sevilla al elenco de las grandes ciudades.

En todo caso y más allá de cualquier tópico monumental de la ciudad de Sevilla, por encima de todos ellos, existe un palacio de dimensiones singulares en la parte más noble de la ciudad. Un edificio que fue concebido para albergar el hotel más grandioso de Europa. Un palacete de fachada clásica, altivo y elegante; un interior que combina estilos castellanos sobrios con un estilo mudejar predominante en torno a un gran patio en el que el sonido del agua de sus fuentes determina el ritmo de un hotel en el que se han hospedado Tom Cruise y Madonna, a Brad Pitt y a Shakira, Hemingway y Orson Wells, Gorbachov y Jackie Kennedy, entre otros.

El Hotel Alfonso XIII es uno de los establecimientos con más personalidad. Por un lado reúne las características propios de un hotel de cinco estrellas, mientras que por otro su estilo y carácter le dotan de un punto de exotismo que retrotrae al viajero a la época en que el arquitecto Espiazu levantó el edificio en los primeros años 30 del pasado siglo XX. Pero no es sólo un edificio más, probablemente es el más representativo y con más glamour de toda Andalucía. Un jardín con palmeras, sus patios con fuentes de agua y una terraza monumental en la que comer; refuerzan el atractivo de una estancia en Sevilla.

Sorprende la gastronomía absolutamente accesible del hotel Alfonso XIII. Una cocina para degustar en la terraza entre una vegetación exuberante y con vistas a la plaza donde esperan las calesas de caballos. Una cocina hecha para compartir, una cocina cuyo diseño corresponde a un chef catalán Carles Abellan, quien ha planteado una cocina muy en la línea con la cocina que un viajero espera encontrar cuando aterriza en Sevilla. Una cocina ligera, de tapas y de raciones para tomar entre varios. Una carta de platos frescos, para tomar en el mejor ambiente de la ciudad.

Tablas de excelentes ibéricos y quesos de la máxima categoría como El Payoyo y la torta de Pascualete, dos de los más premiados en el mundo. Tapas imprescindibles que cualquiera que llega a España a comer debe probar: Croquetas cremosas de jamón, buñuelos de bacalao, ensaladilla de patata y atún; y las bravas con una salsa ligeramente picante. Ensaladas de tomate con D.O. Dos platos con el sello catalán de Carles Abellán: Corazones de alcachofa con salsa romescú y las gambas ‘ali pebre’. El steak tartar, es un clásico que completa el capítulo de los principales con un muy buen canelón de pollo, la presa ibérica y grandes arroces.

Ahora en Portada 

Comentarios