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Almería, Capital Gastronómica 2019: una ciudad para comérsela en siete bocados

La ciudad es capital gastronómica porque es tierra de los mejores tomates, de extraordinaria gamba roja y de las más generosas tapas de España.

Huerto de pepinos en Almería.
Huerto de pepinos en Almería. / Pixabay

La capitalidad gastronómica reconoce los valores y las cualidades cuando menos notables que una ciudad puede ofrecer a nivel culinario. Almería es por derecho propio la despensa de Europa. Desde sus huertos, desde su mal llamado ‘Mar de plástico’ porque debajo se encuentra el mayor vergel de verduras y frutas del continente. Un mundo exuberante que se esconde bajo el manto transparente que potencia las propiedades del sol para dar varias cosechas al año, la mayor parte de las cuales son orgánicas y ecológicas; pero todas dan una potencia de sabores únicos e insospechados, que cuando se prueban enganchan el paladar.

Almería es tierra de tomates, de pimientos y las verduras más sápidas que puede encontrar, le pese a quien le pese. En Almería la despensa se prolonga hasta la costa, de donde salen algunos de los mejores mariscos del Mar Mediterráneo. La impecable gamba roja de La Garrucha, de carne prieta y tersa e intenso sabor. Y es tierra de platos que salen del recetario popular como las migas que a veces acompañan de chorizo o sus tradicionales gurullos, esa especie de pasta fina que se cuecen en un extraordinario guiso de conejo. Estos son los siete restaurantes en los que comerte Almería a bocados.

La Encina (Marín 16)

Ubicado en pleno centro de Almería, muy cerca de la Alcazaba y en un edificio del Siglo XIX, La Encina es una de las referencias de la ciudad. Con dos ambientes, taberna y restaurante lo ideal es enrocarse frente a la barra. Si por algo destaca Almería es por su increíble forma de tapear, muy por encima incluso de la generosidad de las barras granadinas. En La Encina la selección de tapas incluidas con la bebida es apabullante. Las sardinas marinadas, el arroz negro o las patatas a lo pobre con huevo o el lomo en orza al brandy de Jerez; son sólo algunas de sus mejores tapas.

Salmantice (Costa Balear 16)

José Hernández, un profesional de la hostelería que ha pasado parte de su vida en Paradores, ofrece desde su restaurante pequeño, íntimo y coqueto con una cocina de nivel que basa el peso de su propuesta en las buenas carnes de raza negra avileña y que elaboran como mandan los cánones. Muy buenas las croquetas de jibia y las alcachofas en temporada. El bacalao a la mostaza es sorprendente, no en vano José es un apasionado de este pescado, del que considera que el mejor es el que llega de Islandia.

Joseba Añorga (Plaza de la Constitución 4)

¿Una taberna vasca en Las Antípodas de la Península? Pues sí, Joseba, un alumno aventajado del maestro Martín Berasategui, dejó ‘Lo Viejo’ para abrir su propio local en Almería. Un comedor luminoso y colorido en el que despliega una cocina muy cuidada, con buen producto y recetas que gustan a todo el mundo. Como muestra el nido de patata, huevo, foie y trufa, un riquísimo guiso de alubias y setas; un foie a la plancha como los que se sirven en la parte vieja de Donosti, y un sabroso canelón de pato con mostaza ‘modificada’. Una cocina muy resultona con todos los elementos para gustar y mucho.

Casa Joaquín (Real 111)

Un clásico, toda una institución en la ciudad, probablemente el comedor con más solera de la ciudad. De su cocina salen algunos de los mejores pescados y mariscos que se pueden tomar en Almería, y eso se paga. Impecable gamba roja apenas enseñada a la brasa y con el toque de sal. Aunque lo que más resalta por comparación son las impresionantes caracolas, el calamar de potera en aceite (de los que cada vez hay menos) y los pescados entre los que destaca el rape en una riquísima salsa de almendras.

La Costa (El Ejido)

Es probablemente el restaurante más señalado de toda la provincia. Hay que trasladrase hasta El Ejido, este antiguo bar de carretera es más que un restaurante ya que allí se comenzó a fraguar el desarrollo actual de la zona. Actualmente José Álvarez cuenta con una estrella Michelin, el único en la región hasta hace poco. Alejandro sublima los excelentes productos de la huerta y los frutos del mar, como las quisquillas de hueva azul cocidas con vapor de agua de mar o el salmonete oxidado al Jerez, vítreo, cristalino, jugoso e intenso. Insuperable.

Alejandro (Roquetas)

Situado un poco más allá de la propia ciudad de Almería, en Roquetas, con unas excelentes vistas al mar. Alejandro es un cocinero rico en experiencias y conocimiento gracias a las vivencias acumuladas durante su estancia en México y el lejano Oriente; lo que sin duda le ha dado un trasfondo que enriquece su cocina cuya base encuentra en la riquísima huerta y lonjas de la zona. El milhojas de calabacín, foie y queso; o las migas con gambón rojo y el cochinillo de piel curruscante y carne tierna y sabrosa.

Terraza Carmona (Vera)

En este caso hay que acercarse hasta Vera, donde Antonio Carmona, ejerce como cocinero para mantener la esencia de la cocina popular de Almería, versionada en platos más actuales, pero que mantienen toda su esencia. La copa templada de gurullos con conejo, resulta más fina pero igual de suculenta; el milhojas de ajo colorao con raya y gambas de Garrucha, es uno de los platos que mejor definen su cocina, producto, elaboraciones populares y el correspondiente toque que refina y ensalza la receta.

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