¿Harto de recetas para cuatro?: este blog enseña a cocinar para dos

Belén Otero es autora del blog gastronómico ‘Cocinar para dos’, un recopilatorio virtual de recetas adaptadas a las exigencias de los hogares menos poblados que acaba de convertirse también en un libro. Le pedimos algún consejo para cocinar bien y variado para dos personas o incluso menos.

Cocinar para dos

Cocinar para dos = pereza = hambre o como mucho un bocadillo. Es una exageración, claro, sin embargo contiene algo de verdad. A veces, cuando hay dos personas en casa o estamos solos, no hay nada que apetezca menos que sacar todos los utensilios y los cacharros de la cocina y ponerse mano a la obra con un foie mi-cuit o con un coulant de chocolate.

Belén Otero, autora del blog gastronómico Cocinar para dos, que desde abril de 2010 proporciona casi cada día recetas adaptadas a los hogares menos poblados, afirma que todo está en organizarse un poco, animarse y sobre todo no tener miedo a equivocarse. Se puede cocinar platos sabrosos, más o menos elaborados y variados incluso cuando se es poca gente en casa.

La compra

El primer paso es, como no, la compra. “Cada vez hay más productos en formato pequeño, creo que las marcas se están dando cuenta poco a poco del "mundo single" y del "mundo pareja"” afirma Belén Otero. “Es decir ahora hay muchísimos divorciados, muchísimos separados, muchísima gente que vive sola. Me escriben muchas personas cuyos hijos se han independizado y que se han quedado solas en casa: llevan toda la vida cocinando para ocho y ahora tienen que volver a cocinar para dos”.

El blog Cocinar para dos recibe una media de entre 20.000 y 24.000 visitas cada mes y recientemente también se ha convertido en un libro con cuarenta recetas inéditas publicado por Pigmalión. “La compra al principio es más complicada, pero se trata de organizarse: comprar un formato más pequeño significa que no vas a tirar nada, ni se te va poner malo. Tienes que ir a lo más pequeño para que sea más fácil y más adaptable”.

La fruta y la verdura mejor comprarlas a granel y no en bolsas o en bandejas. “En el caso de los huevos, por ejemplo, empecé a utilizar huevos de codorniz: hay muchas recetas que si tienen un huevo no se pueden adaptar porque obviamente no se puede poner medio huevo, entonces cuando quiero poner medio huevo o un tercio de huevo utilizo dos o tres huevos de codorniz. Es una forma de adaptar la receta para menos raciones”. 

Utensilios en formato mini

Otro truco son los utensilios, rigurosamente en miniatura. “Todo surgió por un flan de calabacín: lo hice con 4 huevos y medio litro de nata, pero como a mi novio no le gusta me encontré comiendo y cenando tres días con el flan de calabacín para que no se pusiera malo. Entonces me fui a la típica tienda de cosas para la casa y compré moldes pequeñitos” cuenta Belén Otero.

“Para cocinar en pequeñas raciones tienes que tener moldes pequeños, claro, no vas a poner la masa de medio bizcocho en un molde de bizcocho, porque parecería una magdalena. Es otra versión de la cocina en miniatura, pero no de la cocina en miniatura en plan pija. Es la cocina tradicional pero en pequeñas raciones”.

Tiempo de cocción

“No es lo mismo poner un litro de tomate frito o poner 200 gramos en una sartén o una olla, no necesitas el mismo tiempo para calentarlos. El tomate es quizás lo más delicado de la cocina, mientras si haces pasta, que eches 5 espaguetis o 20, con que estén el tiempo que te indique el paquete, es igual. En todo caso, hay que estar pendientes”.

Cocinar y congelar

Comer variado no significa complicarse la vida cada día o rehuir de un electrodoméstico tan sagrado y útil como la nevera. “También hay cosas que se conservan muy bien: cuando hago pollo en escabeche hago casi un kilo, porque se conserva tres semanas o un mes en la nevera sin problemas. Es más, está más rico, coge más sabor”.

“Cualquier carne guisada admite muy buena congelación, las natillas dan tanta lata que no merece la pena hacerlas para dos. Tampoco puedes hacer un cocido con 2 huesitos y 6 garbanzos, hay platos que no merecen la pena cocinarlos sólo para pequeñas raciones. Poder se podría, pero no tiene sentido”.

Un menú para dos

Para rematar, Belén Otero nos sugiere un menú perfecto para dos. “Un ensalada de mango y langostinos que me dio mi madre y es maravillosa, un jarrete guisado que versionó Sacha Hormaechea para el epílogo del libro y de postre, el coulant de Toblerone”.

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