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Los 7 mejores chiringuitos, restaurantes y hoteles para comer en el Cabo de Gata

Sus playas son espectaculares, algunas de ellas han servido como escenario para rodar míticas escenas de películas como las de Indiana Jones ó 007.

Espeto
 

El Cabo de Gata es un entorno de belleza agreste y singular; de paisajes de tierra árida y polvorienta, que contrastan con un horizonte de un agua de color turquesa, transparentes. Chumberas y matorrales marcan los senderos polvorientos que llegan hasta las orillas de una costa de lomas suaves que bajan hasta un mar de aguas que cambian su apariencia, desde un color verde y relajante, a uno más movido que se adorna con la espuma blancas de las olas. Campos de Nijar, paisajes duros, inhóspitos incluso, desnudos de alegría; pero que mostraban preciosas playas salvajes de fondos marinos claros y transparentes en días soleados.

Sus playas son espectaculares, algunas de ellas han servido como escenario para rodar míticas escenas de películas como las de Indiana Jones ó 007. El cine ha logrado que el mundo se asome a las rocas totémicas de la playa de Los Muertos, o el largo arenal de la playa de Los Genoveses. En el Cabo de Gata abundan las calas de difícil acceso, a las que sólo se llegar tras recorrer largos senderos que parece que no llevan a ningún sitio y asombran cuando se descubre que al final del mismo se encuentran playas solitarias, de aguas tranquilas, de color celeste, transparente y salvajes.

Pero no es sólo la belleza agreste y virgen de sus playas, sino que además en muchas de estas calas se puede disfrutar de los tradicionales chiringuitos y restaurantes en los que comer muy bien.

La Ola, mitad chiringuito, mitad restaurante, repone las mesas varias veces cada fin de semana en la Isleta del Moro la forman dos pequeñas calas de aguas etéreas en las que la visibilidad es tal que parece que se puede tocar y jugar con los peces que le rodean mientras practica snorkel. Tras el baño, y mientras espera mesa, acérquese a su barra para tomar unas cervezas bien frías acompañadas de alguna de sus estupendas tapas a base de pisto de morcilla de arroz. En la mesa, fuera, bajo el voladizo pegado a la fachada, ordenar un buen pescado, recién pescado: Sargos y pargos y buenos arroces caldosos al borde del mar.

El Cortijo de los Malenos, es un pequeño hotel con encanto, de fachada blanca, encalada y pura, con maravillosos rincones escondidos entre los patios interiores en los que sentarse a descansar. Disponen de una huerta en la que recogen verduras que utilizan para preparar frescas ensaladas y frutas con las que elaboran compotas y mermeladas, que sirven en unos pantagruélicos desayunos. Preparan deliciosos picnics para llevar a la playa: ensaladas, fiambres, fruta, pan y bebida.

Los Tarahis y Las Palmeras son las dos opciones para comer en Aguaamarga, un pequeño pueblo encantador de casitas blancas encaladas y aguas turquesas; en los que en la misma playa se toman unos arroces notables.

En Rodalquilar se encuentra El Hotel Los Patios, un lugar en el que de noche se disfruta de sus techos de cristal por los que se cuela un firmamento sembrado de millones de estrellas. Sus duchas exteriores te hacen sentir parte de una naturaleza desnuda, pero con una fuerza descomunal. Aquí se hace cocina de recetas autóctonas, bien elaboradas y mejor presentadas ¡Todo un homenaje!

Oro y Luz, es también un espléndido hotel con encanto, de blancos luminosos de habitaciones de diseño, confortables y modernas. Con una propuesta de cocina atractiva elaborada por Jorge, un cocinero que propone una carta muy actual, similar a la de muchos restaurantes de una gran capital. Atún en múltiples elaboraciones, un calamar ahumado y a la parrilla muy bueno y un buen pulpo a la sartén. Suculento el guiso de carrillera y

El bar Iruña, en el pueblo de San José, es toda una institución en la zona. En su comedor se puede tomar buen pescado. Recomendamos el taco de atún rojo a la plancha acompañado de buena ensalada de tomate y anchoas.

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