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Escapada a Buenos Aires: libros y teatro, buen vino y  mejor gastronomía

Recomendaciones para disfrutar de sus inmejorables cortes de vacuno y sus célebres parrillas.

Buenos Aires
Buenos Aires / Pixabay

Con la Navidad a la vuelta de la esquina y después de que las hinchadas de Boca y River hayan inundado Madrid una visita a Buenos Aires, la gran ciudad europea del Hemisferio Sur, puede ser ideal. Un sueño imaginario para quienes no lo han visitado aún y un recuerdo melancólico para todos los argentinos que abandonaron su país y que cuentan con pasión casi desgarrada las bondades de la ciudad que les vio nacer. Una gran urbe, moderna y vibrante, que más allá de recuerdos nostálgicos es una capital puntera y de vanguardia con una de las mejores gastronomías y vinos del continente. Como muestra el Bar Du Marche, uno de los pocos sitios donde se puede disfrutar de buenos vinos argentinos acompañados siempre de buenas tapas de quesos para abrir boca.

Si se pudiera trasladar la arquitectura y el urbanismo de Buenos Aires hasta el mismísimo París, comprobarían que sus grandes mansiones no sólo no desentonan sino que podrían formar parte de cualquiera de sus distritos. Desde el monumental edificio del Congreso de estructura romana hasta un templo que parece salido de la Grecia clásica como la Catedral y el gran teatro Colón. La clase y elegancia del barrio de San Telmo, de señoriales mansiones alumbradas de recias farolas de hierro, contrastan con Palermo, barrio entrañable, de calles arboladas, boutiques y hoteles con encanto, repleto de bares y cafés.

Si Borges recordaba el paraíso como el sueño de vivir permanentemente en una librería, Buenos Aires es una ciudad que permite tocar el cielo a través de sus tiendas de libros. Eterna Cadencia es un espacio único e irrepetible donde encontrar la mejor literatura de habla hispana. Viejas estanterías que albergan un excelente fondo editorial y cómodos sofás en los que acurrucarse con un café o un gintonic a ojear una última edición. Autre Monde, es realmente una realidad diferente, una enoteca donde comprar libros y beber y comprar buen vino.

Para disfrutar de la cocina bonaerense, Tegui, un local escondido entre grafitis y pintadas, en nada hace suponer que tras esa puerta negra, se esconda un comedor con cocina vista y un agradable patio central en donde probar unos excelentes tortellini, rellenos de alcaucil o castaña y su sabrosísimo atún rojo, marinado con miel, soja y especias. El Muelle, frente al gran Río de la Plata. Estupendo marisco y muy buena chernia. Sorprendentes los raviolis negros y la merluza del mismo tono con costra de mostaza. Nola, íntimo, cena a puerta cerrada con jazz de fondo, menú degustación de cuatro platos de influencia Cajún.

La gastronomía de esta parte del mundo asienta sus pilares en los inmejorables cortes de vacuno y sus célebres parrillas. Don Julio, en Palermo, sigue siendo el referente y el exponente máximo de las parrillas argentinas. La alternativa es Baqueano un restaurante de cocina de autor ubicado en San Telmo y especializado en carnes autóctonas de todo tipo. Más allá del vacuno, ofrece carnes de cordero, ñandú, chinchilla (delicada y muy apreciada), llama y yacaré, jabalí y liebre, además de un menú de siete platos que cambia cada semana. La Cabrera, una de las mejores parillas de la ciudad con una sala acogedora ofrece un gran asado.

Para acabar el día nada como pasear y acercarse al hotel Legado Mítico, cuyo nombre es ya de por sí evocador. Una copa en su agradable terraza, permite acabar la jornada de forma distendida. Su ambiente elegante y su atmósfera tranquila invita a descansar en cualquiera de sus habitaciones dedicadas a personalidades como la mítica Evita o el genial Borges. Una original zona de desayunos le ayudarán a coger fuerzas para afrontar el día.

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