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Quim de la Boquería... o el arte de comer en un taburete

Han pasado ya treinta años, corría el año 1987, cuando Quim Pérez, adquirió un diminuto bar de apenas tres metros de barra y cinco taburetes...

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Fue el primero y eso es un grado, abrir camino sin duda marca e imprime carácter. Han pasado ya treinta años, corría el año 1987, cuando Quim Pérez, adquirió un diminuto bar de apenas tres metros de barra y cinco taburetes altos en los que sentarse. Podía parecer un sueño imposible, pero la ilusión y la pasión con la que Quim contemplaba los puestos de alimentación de sus compañeros, le infundían ánimos para comenzar a servir desayunos a primera hora de la mañana, continuar con el aperitivo y acabar con las decenas de comidas diarias trarando de hacer de este un momento especial.

Barcelona es un ciudad de urbanismo perfectamente alineado, de arquitectura de vanguardia que hace un siglo, abanderando el modernismo hacía desaparecer las líneas rectas de las fachadas. En una suerte de arquitectura de estilismo brillante, Barcelona adquirió una personalidad que anclaba en Gaudi y ampliaba el horizonte de ese barrio gótico de callejuelas intrincadas; para proyectarlas universalmente. Si la Diagonal cruza la ciudad, el Paseo de Gracia alberga las tiendas de firma, Las Rambla esconden uno de los mercados más singulares de España, el de La Boquería.

Oleadas de turistas se adentran cada día desde muy temprano para deambular sin rumbo entre los puestos y fotografiar los puestos de frutas y verduras; mientras que los vecinos hacen la compra. Pescados de ojos vidriosos y agallas enrojecidas, setas procedentes del sotobosque, y verduras y hortalizas de las huertas. Pero hay otro tipo de público, que también acude al mercado, y es aquel al que le gustan las barras, comer bien y reponer fuerzas desde las 7 de la mañana que abre Quim, hasta la hora de comer.

El Quim es un bar que ocupa un par de puestos del mercado y ahora cuenta con algo más de una docena de taburetes en los que se arremolina un público entregado ávido de probar la cocina de Quim. En el interior del bar, Quim y cuatro camareros maniobran con increíble habilidad para servir rápido y sin molestarse entre sí.
del tamaño del resto de puestos del mercado, mantiene su barra siempre llena y dentro en apenas 4M2, Quim y otros 4 camareros maniobran con habilidad para no colisionar y servir vinos y cervezas, platos y raciones. Como en tanto otros sitios, lo mejor es dejarse aconsejar.

Desayunos contundentes a base de huevos fritos y su acompañamiento. Almuerzo de bocatas, especiales los de butifarra, y el de la casa con lomo, cebolla, huevo y reducción de Modena. A la hora de la comida, parece imposible que puedan salir tantos platos de esa cocina diminuta. El salteado de setas al Oporto resulta un plano con aromas muy resaltados; impecable las judías, butifarra y alioli. Sus guisos de carne como las albondigas o el lingote de buey en salsa de foie, son platos de hondura y profundidad. Y si tienen la fortuna de visitarlo en temporada (ya hay), pidan los huevos con llanguetas (Chanquetes) ¡extraordinarios!

El Quim

Mercado de la Boquería, Puesto 606
La Rambla 91
Barcelona

Quim de la Boquería... o el arte de comer en un taburete

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