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Restaurante Alameda, la versión madrileña de buena cocina ecléctica

Fue el primer local que puso de moda la calle Jorge Juan como nuevo eje gastronómico de la capital.

Restaurante Alameda
Restaurante Alameda

Cuando alguien menciona 'Alameda', inevitablemente se nos viene a la cabeza el gran restaurante que los hermanos Txapartegi gestionan con indudable éxito en la antigua Fuenterrabía y donde proponen una de las mejores cocinas de toda la región. En este caso hablamos de la sucursal que el restaurante granadino homónimo ha abierto en Madrid. Si la central en Granada ofrece un espacio moderno y contemporáneo en torno a una gran bodega acristalada que actúa como eje de la propuesta, ahora, en Madrid, ocupan el antiguo local de Alkalde, con una decoración boscosa, vibrante y brillante de lámparas y luces que deja atrás el estilo rústico-vasco de su antiguo ocupante.

Hablar de Alkalde es hablar de un local que ha sido santo y seña de la mejor gastronomía madrileña. Un espacio pionero en plantar su estilo de cocina vasca, purista y tradicional en la calle Jorge Juan. Podríamos decir que fue el primero, el que inauguró y puso de moda la calle como eje gastronómico. Ahora y desde Granada, Alameda viene a ocupar un local mítico y al que de algún modo ha tratado de rendir merecido homenaje a quien durante casi medio siglo dio de comer a todo Madrid. Así reproducen las extraordinarias croquetas de bacalao al pil pil que la señora Rementería elaboró durante tanto tiempo y con tan merecida fama.

Alameda ha llegado al Foro, al mismo tiempo que Clos, la versión madrileña del restaurante Skina de Marbella. Cada uno en su estilo han venido a mostrar que la cocina andaluza tiene mucho que decir y ofrecer, más allá de los tópicos culinarios con los que la mayoría asimila la cocina andaluza. En este caso, José Ángel Castro y Fernando Coradazzi, propietario y cocinero; han diseñado una propuesta a medio camino entre los valores tradicionales de una cocina de siempre y las modas y corrientes que como una marea viva, irremisiblemente van ocupando terreno en las cartas de la mayoría de los restaurantes actuales.

Si bien encontramos alguna referencia más que a la cocina andaluza o granadina a los productos increíblemente buenos de Granada, como el aguacate de Motril; a quien dedican todo un apartado de la carta pero donde también hay representación de muchos otros orígenes de la Península. Así el aguacate está presente en unos cuantos platos, como el tataki de atún rojo (plato que no puede faltar en ninguna carta hoy en día) y guacamole, y en un bien conjuntado canelón de cangrejo, muy rico. Un suquet de langostinos tocado por el matiz exótico y suave del melocotón. Muy buena la ensaladilla de centolla con sabor a mar y muy fresca.

Una propuesta claramente ecléctica en la que tienen cabida combinaciones tan sabidas como el mar y montaña, en este caso muy original y conseguido a base de langostinos y capón. Platos y productos locales como un extraordinario rodaballo bañado en sopa de coco. La carne de buey de raza parda de León es protagonista destacada con platos como el tataki, o unas muy buenas albóndigas y una muy buena pieza asada ligeramente al carbón. Por otro lado sorprende y gusta a partes iguales un solomillo Rossini con foie.

La bodega está muy bien construida, con dos centenares de referencias que recorren toda la escena vinícola española y en la que se pueden encontrar o le pueden recomendar muy buenos vinos a precios moderados; una tendencia que cada día es más habitual en los restaurantes de cierto nivel permitiendo así a sus comensales disfrutar de una buena comida con buen vino sin tener que doblar el precio de la carta sólida.

restaurante alameda

¿Cómo llegar?

C/ Jorge Juan 10, Madrid

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