Frente al Teatro Español

Viva Madrid, el nuevo 'place to be' del tardeo de la capital madrileña

Diego Cabrera recupera este clásico castizo y lo convierte en una coctelería ‘inusual’ con acento madrileño.

Un local que ha recuperado su esplendor.
Un local que ha recuperado su esplendor. / Acción y Comunicación

El mítico bar frente a la salida de actores del Teatro Español vuelve a recuperar el esplendor que en su día atraía a veteranos y nuevos fanáticos del circuito tabernario madrileño. Sus azulejos firmados en 1920 por la tradicional Casa Mensaque vuelven a relucir ahora, igual que su histórica barra de zinc y el artesonado con figuras de arpías, que data del año 1856. Todo en Viva Madrid huele a añejo. Todo menos la carta.

En manos del bartender argentino Diego Cabrera (Salmón Gurú) y sus socios Ricardo García y Gustavo DiPasquale, este popular bar con terraza a pie de calle en pleno corazón del barrio de Las Letras, estrena una nueva época dorada. La primera fue en 1920, cuando entró a formar parte del circuito de barras célebres junto con Chicote o el Bar Cock, y la segunda seis décadas después al convertirse en un icono de La Movida. Pues bien, en 2018 Viva Madrid reabre sus puertas modernizado y reconvertido en una coctelería atípica, canalla y a la vez seria, moderna pero con alma tradicional, al más puro estilo Cabrera.

Un local que se ha renovado para recuperar su éxito.
Un local que se ha renovado para recuperar su éxito. / Acción y Comunicación

En las mesitas de la calle con la popular fachada de fondo, a pie de barra disfrutando del espectáculo mixológico de los camareros o en las mesitas bajas de arriba al estilo speakeasy, poder elegir entre tomar un Sherry Mary (versión Jerez del Bloody Mary clásico), una Sangrita, un cóctel mexicano elaborado con zumo de tomate y de naranja, tequila blanco y especias, un Pisco Punch, un Old Cuban, una copa de vino o una simple caña bien tirada sin cambiar de sitio, es un placer que muchos echábamos en falta en la capital.

Mitad taberna, mitad coctelería, Viva Madrid es ese bar que nunca decepciona. Sea la hora que sea. Empezando por el aperitivo y el vermú, alargando la sobremesa con tragos cortos, pasando la tarde de cañas o dando la bienvenida a la noche con un cóctel de autor. Cualquier momento es bueno y diferente para pasar un buen rato en un lugar tan especial como este. Antes de que te des cuenta te habrán dado las 2 de la mañana embobado con los icónicos grifos con forma de cisne de las viejas pulperías argentinas, que adornan las zonas de trabajo.

El mérito es del interiorista Lázaro Rosa-Violán, que ha logrado conservar intacto el encanto del estilo ecléctico español de finales del siglo XIX, con la madera, el herraje, la piedra y el azulejo, gracias a la colaboración de distintos artesanos y restauradores, y hacer que muebles originales de los años 20 procedentes de bares y coctelerías de la época armonicen de manera tan singular con piezas nuevas.

Tragos recuperados del olvido

Como sucede en Salmon Gurú, clientes de todo tipo y de diversas edades confluyen cada tarde y cada noche en torno a la barra de Viva Madrid. Y ninguno desentona. La clave de esta unión intergeneracional es su capacidad para aunar la elegancia de los años veinte con la rebeldía de los ochenta, para recrear una atmósfera de taberna clásica con el carácter de una coctelería avanzada a su tiempo.

Lo vemos en los cócteles a los que Diego Cabrera y su equipo han devuelto el protagonismo de antaño. En Viva Madrid reina la Media Combinación, el trago corto que instauró en España Miquel Boadas, uno de los grandes pioneros de la coctelería en nuestro país. Aquí se ofrece en versión clásica (ginebra, vermú y bitter de Angostura), cubana (con hojas de menta y un toque de curaçao) y blanca (con sirope de piña y bitter de naranja), y le siguen otras recetas antiguas que terminan de romper las barreras generacionales. Es el caso del Ramos Gin Fizz (con ginebra, zumo de limón, nata líquida, agua de azahar, soda y sirope de vainilla) o el Brooklyn (que lleva Rye whisky, vermú blanco, Amer Picon y marrasquino).

Aquí también se come

Dice el propio Cabrera que el objetivo de esta nueva etapa de Viva Madrid es recuperar antiguas tradiciones en torno al aperitivo y devolver a esta espléndida barra su brillo de antes, cuando era considerada la gran taberna ilustre de la ciudad. Algo que también cobra sentido en la oferta gastronómica.

Si por la tarde las mesas se llenan de vinos, cañas y cócteles de toda la vida, el jazz y los boleros ambientan la noche para rendir tributo a tragos con contexto histórico y llenar el buche con bocados ad hoc. La carta de picoteo creada por Estanis Carenzo y Pablo Giúdice (Sudestada) y muy orientada a acompañar a los cócteles, conquista todo tipo paladares con apetecibles platillos como los torreznos de lechón con vinagreta de pimienta negra, las croquetas melosas de carrillada, el Pepito de Dieguito (de filete de cadera de vaca y panceta ahumada) o el Mixto Viva Madrid, con chorizo ibérico de bellota y queso manchego.

Como buena taberna madrileña, también abunda el laterío, aquí de calidad, los ibéricos, los encurtidos y, en general, los sabores frescos, cítricos, picantes y ahumados que tan bien maridan con la coctelería. Mención aparte merecen las banderillas: la clásica Gilda, la Viva Madrid con boquerón y alcaparrón, la Griega con queso tierno, pimiento del piquillo y kalamata, y la Bomba de caballa con una guindilla que se conoce como ‘alegría riojana’.

Restaurante Viva Madrid

Manuel Fernández y González, 7 Madrid

http://www.vivamadrid.com/

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