Miércoles, 23.10.2019 - 08:29 h
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La cama más cara del mundo es sueca y se fabrica desde hace ya 200 años

Es la más exclusiva del planeta y está hecha a mano por maestros artesanos. Lleva a sus espaldas 167 años de excelencia.

Cama más cara del mundo
 

Para entender la filosofía que ha convertido a Hästens en leyenda y a sus camas en las más caras y exclusivas del planeta hace falta viajar al pasado, concretamente a 1848, cuando Pehr Adolf Janson todavía fabricaba sillas de montar y arneses con cuero en la antigua Europa del Norte. La calidad de su trabajo era tan admirada ya por aquel entonces que cuatro años después recibió la titulación por parte del Rey de Suecia, sentando las bases de un negocio familiar de talabartería que en su momento heredaría su hijo Per Thure.

Los primeros colchones llegaron de la mano de la Primera Guerra Mundial. Per Thure decidió centrarse en cojines, colchones y sillas aprovechando la llegada del automóvil a Suecia. Su idea era llevar el negocio de su padre aún más lejos con la ayuda de su hijo David Janson, y la primera medida fue la de dejar los coches para centrarse únicamente a la elaboración de camas. Como homenaje a su legado de maestros tabataleros, la nueva imagen de marca llevaría a partir de ese momento un caballo.

En 1917 Per y David ya tenían su propia fábrica para el procesamiento de crin de caballo y confeccionaban edredones y almohadas como complemento a la fabricación de camas. El negocio continuó a un ritmo ascendente y en los años cuarenta, la fábrica se trasladó a Köping. En 1952, Coincidiendo con el centenario de la marca, el Rey Gustavo Adolfo II nombró a Hästens proveedor de la Casa Real de Suecia. Ese mismo año, Swedish American Line adquirió camas para su transatlántico M/S Gripsholm. Dos acontecimientos que contribuyeron a expandir la reputación de Hästens hasta que en 1963 la hija de David Janson, Solveig Ryde, asumió la responsabilidad operativa.

Desde 1852, el compromiso de la firma no ha cambiado y su objetivo sigue siendo el de proporcionar el mejor descanso, con las mejores camas hechas a mano. 167 años de excelencia que han dado como resultado su aclamada cama Luxuria. Una cama con colchones de 7.000 euros, hechos a mano con materiales naturales y éticos donde, aseguran, los sueños se cumplen. Las ediciones de súper lujo rozan los 120.000 euros. 

Arte en los estampados

Para confeccionar el Blue Check, el famoso estampado de cuadros blancos y azules que desde 1978 supone un patrón de calidad y distinción representativo de la marca, Hästens emplea una innovadora técnica de tejido que proporciona un extraordinario contacto sedoso con la piel. La combinación de la tela, cuyo proceso incluye una precisa técnica de trenzado, junto con la discreta gama de colores que conforman la gama de diseños de la marca, dan como resultado camas de estructura rústica que recuerdan a las decoraciones textiles del siglo XIX.

El proceso de producción de una nueva tela es siempre complejo. Cada vez que desarrollamos un nuevo diseño este debe encajar en nuestro ADN”, dice Perla Munhoz, manager de investigación y desarrollo de la marca. “Nuestra técnica especial de confección es símbolo de nuestra historia, de nuestra tradición, y también de nuestro gusto por utilizar materiales naturales como el cuero. La composición de las telas que dan lugar a los estampados recuerdan al algodón, la lana, el lino o el pino dentro de una cama Hästens”.

Una placa identificativa y cuatro patas de madera de roble y aluminio completan las exclusivas características de la cama Hästens en su edición Tribute, que para celebrar el aniversario de la marca centenaria estrenó un nuevo estampado. Un homenaje a su legado pero al mismo tiempo un guiño al futuro, con un diseño contemporáneo acorde con los humildes comienzos de la casa.

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