Miércoles, 19.12.2018 - 04:21 h
Un arte de cantidades astronómicas

Los perfumistas buscan el éxito con sus perfumes pero, ¿por qué son tan caros?

¿Realmente el perfume lo vale o pagamos la marca que lo comercializa y el frasco en el que viene embotellado?

Perfume
Perfume Ives Saint Laurent

Un perfume es una mezcla compleja de materiales olfativos con una identidad propia, única y estéticamente adecuada desde el punto de vista perceptivo. Un arte por el que muchos son capaces de abonar cantidades astronómicas. Analizamos las razones que hacen exclusiva una fragancia.

Los ingredientes únicos

Dice Jean-Luc Gardarin, experto en perfumes de Le Secret du Marais, que "una fragancia es única por su composición, sus ingredientes, la proporción entre ellos y, por supuesto, la calidad de los mismos". Pero también es fundamental “la escritura del perfumista”, es decir, la manera en la que trabaja. Algunos perfumes contienen pétalos de flores raras o el aroma de una rara raíz o planta que son difíciles de encontrar. Lo mismo ocurre con los aceites esenciales. Los más caros son:

Amber
El ámbar gris puede llegar a costar 5.000 dólares el kilo.

Ámbar gris (5.000$ / kg). Se trata de una secreción producida por el sistema digestivo de algunas especies de cachalotes. Esta sustancia tiene un olor fecal marino al principio, pero envejece más adelante con un olor dulce y terroso. Además de su fragancia única, el ámbar gris también se utiliza como fijador para aumentar la longevidad del perfume.

Oud (3.000$ / kg). Considerado como la joya de la corona de los perfumistas, el oud es una madera de origen asiático, conocida también como agar, cuya esencia se obtiene de la resina que el árbol exuda ante el ataque del hongo Phialophora parasítica. Huele a madera y avellana, y es muy popular en Oriente Medio. El coste de extraer el aceite de esta madera incrustada de resina es muy alto debido al lento y trabajoso proceso de extracción.

Orris (3.000$ / kg). Es el olor de la raíz del iris, que recuerda al olor de las violetas. Es una especie de jabón dulce, empolvado, floral y terroso. La extracción del aceite de orris puede llevar de tres a cinco años ya que primero debe secarse y envejecer.

Las acciones de marketing

Chanel
Chanel Nº5 es uno de los perfumes más selectos.

Los perfumes más caros provienen de las marcas de moda más exclusivas. Algunas empresas gastan millones para comercializar un perfume y conseguir que las celebrities más populares del momento respalden su aroma. Y los honorarios de Julia Roberts o de Rihanna no deben ser bajos. "Nuestra fragancia es un reflejo de nuestra personalidad, por lo que solemos elegirla en función de nuestras emociones y, a veces, también de la ocasión para la que vamos a utilizarla", añade Gardarin.

El packgaging

Los perfumistas saben que se necesita que el frasco sea llamativo para que el producto destaque y se convierta en un objeto de deseo. Y esto puede llegar a ser realmente caro. Hay caso muy sonados, como la botella de Clive Christian’s Imperial Majesty’s, fabricada a partir de un material tan delicado que uno de cada tres frascos se rompe durante el proceso de producción. El cuello es de oro de 18 quilates con un diamante insertado. El precio de este perfume alcanza los 435.000$.

Según el experto en aromas, reconocer la calidad de un perfume es el secreto del perfumista, pero en líneas generales, "la nariz que lo ha creado dice mucho de esa fragancia, los ingredientes que se utilizan, también la marca y el packgaging. Sin olvidar los puntos de venta donde se puede adquirir".

Las notas superiores

Desgraciadamente no existe nada que nos asegure, como consumidores, que estamos pagando de más por un perfume. Pero podemos tener en cuenta los ingredientes. Los perfumes más complejos, y por lo tanto los que han de ser más caros, tienen varios niveles de fragancia: notas superiores, notas intermedias y notas base. Las fragancias falsas únicamente copian las notas principales y después de tres horas dejan de oler. Los perfumes baratos, aunque sean originales, suelen tener sólo una nota superior, y si tienen alguna más no serán aromas muy sofisticados. Las notas de base más comunes y económicas son pachulí, vainilla, sándalo o almizcle.

"Las notas son fundamentales en la creación de un buen perfume", asegura Jean-Luc Gardarin. “No es tan importante que sean muy numerosas, lo primordial es que estén bien combinadas”.

La extravagancia

Competir por uno de los primeros puestos en el mundo de los aromas es aún más difícil desde que las firmas se afanan por encontrar ese olor exclusivo que, además de agradar, consiga hacernos disfrutar con los cinco sentidos. Crear una fragancia única se convierte así en un reto para los maestros perfumistas, que no dudan en recurrir a todo tipo de extravagancias para abrirse hueco en un mundo colapsado de fragancias. Todo vale para liderar el mercado.

Inspirándose en un estudio japonés que asegura que el olor del dinero hace que los empleados sean más eficientes, el perfumista Patrick McCarthy consiguió hacer realidad el sueño de los más materialistas: oler a dinero en efectivo. Su perfume con aroma a cash se encuentra se llama Money y cuesta unos 30 euros. El envase tampoco deja a nadie indiferente, pues viene empaquetado sobre una cama de billetes triturados.

Etat Libre d´Orange revolucionó el mercado de los perfumes con Jasmin et Cigarette, una fragancia que recuerda irremediablemente al olor del tabaco. A la época de los estudios Harcourt, cuando Greta Garbo y Marlene Dietrich atraían a los hombres sobre un fondo blanco y negro, cigarrillo en mano. A la elegancia Gainsbourg, la mujer de los años 80, fumadora de Gitanes, que reivindica su erotismo en vaqueros. El dulce atractivo de la adicción, de lo prohibido. Jazmín y tabaco como fórmula aromática del vicio. "El trabajo del perfumista y de las marcas debe ser respetado como cualquier otro trabajo artístico o industrial, por lo que las copias deben ser perseguidas como algo negativo para la creación", finaliza el experto.

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