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En carnaval no todo son chirigotas: las otras fiestas de España llenas de disfraces

La gran fiesta de la alegría y el color se celebra (y mucho) también en Tenerife, Cádiz o Badajoz.

Carnaval
 

Los carnavales se celebran cada año en diferentes fechas. Dependiendo del lugar los festejos pueden comenzar días antes, según sus costumbres y tradiciones. En 2019 el mejor momento para disfrutar de esta fiesta de origen pagano es del 2 al 5 de marzo. Con apenas un mes de antelación ya podemos empezar a pensar en un buen disfraz y en la ciudad en la que daremos rienda suelta a nuestro espíritu más permisivo, desenfrenado y desinhibido. Hacemos un repaso a esos grandes desconocidos del Carnaval nacional que, disfrazados o no, merece la pena visitar.

Carnaval del vino
 

Haro (La Rioja)

Con cerca de diez ediciones, el Carnaval del Vino de Haro es una de las celebraciones más auténticas y sugerentes de España. Cada año, coincidiendo con el carnaval tradicional, las bodegas riojanas presentan sus añadas alrededor del claustro del Hotel Los Agustinos, ofreciendo degustaciones en medio de un baile de máscaras con actuaciones en directo que siguen una temática diferente cada vez (Baco, Dios del Vino; ‘Flower Power’, Venecia, el Cabaret de finales del siglo XIX) superándose en aforo, ambiente y espectáculo. Este año, el Carnaval de Haro tendrá lugar el 1 y el 2 de marzo y girará entorno al Siglo de las Luces.

Entroido de Laza (Galicia)

En Galicia, el Carnaval lleva el nombre de Entroido y se celebra de mil maneras diferente. Son muy populares los de Laza, Xinzo de Limia, Vila de Cruces, A Estrada o Verín, que mantienen una de las tradiciones más antiguas de España, resistiendo incluso a una dictadura poco afín a estas celebraciones paganas y consiguiendo el título de ‘acontecimiento turístico nacional’ otorgado por el Ministerio de Turismo de España.

Antroxu de Avilés (Asturias)

El carnaval asturiano se llama Antroxu y en Avilés la fiesta grande es el Descenso Internacional y Fluvial de la cuesta de Galiana, acto en el que la calle se llena de espuma para que los participantes se dejen caer montados en sorprendentes embarcaciones creadas para la ocasión.

Roses (Gerona)

Los primeros días de marzo la localidad gerundense de Roses se viste para la celebración de su histórico Carnaval, donde destaca un multitudinariao desfile con más de 80 comparsas, algunas de ellas integradas por más de 150 participantes, 70 carrozas y más de 3.500 personas bailando a lo largo de la principal avenida de la población, junto al mar. El municipio es uno de los pocos que mantiene viva la costumbre del cortejo, el entierro del rey y la posterior lectura de su testamento. La música, los pasacalles y las coloridas vestimentas se preparan para recibir a turistas y curiosos que deseen disfrutar de unos días de asueto y buenos ritmos en este municipio al norte de la Costa Brava.

Las Águilas (Murcia)

Declarado Fiesta de Interés Turístico Nacional, los testimonios de su celebración se remontan al siglo XIX, cuando las Ordenanzas Municipales del Ayuntamiento regulaban el horario en el que las personas podían ir enmascaradas para evitar delitos aprovechando el anonimato. La Guerra Civil y la dictadura franquista prohibieron este y otros carnavales; no obstante, aguileños se atrevían a disfrazarse haciendo uso de triquiñuelas como celebrar una boda y manteniendo así el espíritu festivo que ha llegado a nuestros días.

Sitges (Barcelona)

Hay quien dice que el de esta pequeña ciudad barcelonesa es uno de los mejores carnavales del mundo. Un espectáculo de color y diversión que dura una semana entera y cuyos desfiles (llamados rúas) son una verdadera exhibición de creatividad estética y artística. Maquillaje, lentejuelas y mucha fantasía sobre inverosímiles escenarios con ruedas.

Ciudad Rodrigo (Salamanca)

El Carnaval de Toro hace honor a su nombre con encierros, capeas y desencierros diarios, destacando el del Domingo de Carnaval, a caballo, y el Toro de Aguardiente, llamado así porque se reparte este licor para entonar a los asistentes, y que se celebra el Martes de Carnaval a primera hora de la mañana.

Ayamonte (Huelva)

En la época del Marquesado, allá por la Edad Media, el Carnaval era el momento más esperado del año en Ayamonte. Su fama era tal que durante la crisis económica del siglo XVI, el rey otorgó una elevada suma de dinero para asegurar que la fiesta no dejaría de celebrarse. Y no lo hizo ni siquiera durante la Guerra Civil, cuando algunos de los autores de las canciones populares (más reivindicativas que festivas) fueron fusilados. El colorido y la imaginación de su gran cabalgata la hace, hoy en día, única en su género.

Santoña (Cantabria)

Conocido como Carnaval del Norte, el de Santoña fue declarado Fiesta de Interés Turístico en 1985. Su protagonista año tras año es un besugo. La leyenda cuenta que raptó a una sirena y que por eso ha de enfrentarse a un juicio. Todos los peces, para dar testimonio, desfilan delante de Neptuno en una original cabalgata con aires marinos. A pesar de ser absuelto, el besugo muere de pena al comprobar que la sirena no le quiere. Los festejos terminan con la representación del besugo quemado en las aguas de la bahía.

Solsona (Cataluña)

La fiesta popular de la capital de la comarca del Solsoñés, en Cataluña, renació en 1971, tras permanecer más de treinta años prohibida. Hoy ostenta el título de Fiesta de Interés Turístico Nacional gracias a sus gigantes, pantums y burros colgados que atraen cada año a miles de curiosos.

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