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Una ruta y siete bodegas de visita casi obligatoria en Ribera del Duero

Protos, Arzuaga, Pesquera... donde el trabajo bien hecho sitúa una denominación de origen a la cabeza. 

Uvas

El tiempo moldea los gustos y las preferencias de la gente. Nada es eterno ni nada es para siempre y el trabajo bien hecho, el cuidado de los viñedos, la mejora de los procesos que van desde la vendimia hasta el envejecimiento del vino mejoraron a mitad de los 90, la calidad de las bodegas de Ribera de Duero. Si hasta la década de los 90 los buenos vinos, con alguna excepción, se circunscribían a la D.O. de Rioja; es a partir de esta fecha; cuando los propietarios de las bodegas de Ribera de Duero se dan cuenta de su potencial y comienzan a trabajar para posicionar sus vinos hasta el lugar que ocupan hoy.

Estas son algunas de las bodegas de Ribera de Duero que Ud puede visitar para catar sus vinos.

Abadia Retuerta (Sardón de Duero, Valladolid)

La Bodega de Abadía Retuerta se ubica en un monasterio del Siglo XII, rehabilitado como hotel 5 estrellas con 27 habitaciones y un restaurante gastronómico con una estrella Michelin. Se puede visitar la sala de fermentación y las cavas en las que se alojan las barricas donde envejece el vino. En una cata guiada se puede probar un par de vinos. Un Abadía Retuerta selección y uno de pago. En el restaurante Refectorio, ubicado en el mismo espacio de la Abadía se puede disfrutar del menú gastronómico Caballerizas por 170€, más maridaje.

Protos (Peñafiel, Valladolid)

En el pueblo más señalado y característico de la D.O., Peñafiel, se ubica Protos,la primera bodega que se inauguró en Ribera de Duero y que contribuyó de forma decisiva a crear la D.O. a finales de los años ochenta. La Bodega nace y se intrinca en el interior de la montaña que defiende el castillo que preside la villa. Hoy se puede visitar tanto los túneles del interior de la primera bodega como la más moderna diseño del arquitecto Richard Rogers. Una estructura de arcos parabólicos de madera que compite con la grandiosidad del castillo. 1.400 hectáreas de viñedos de uva tempranillo se reparten por toda la D.O.

Torremilanos (Aranda de Duero, Burgos)

En las proximidades de Aranda de Duero, más de 200 hectáreas de viñedos de uva tempranillo extienden sus dominios alrededor del chateau en donde además de la posibilidad de catar algunos de los mejores vinos de la bodega, se puede disfrutar del descanso en su hotel de 5 estrellas y de la gastronomía de platos tradicionales, guisos, carnes y productos de su propia huerta en el restaurante o bien en el Wine Bar del hotel en cuya terraza, cuando el tiempo lo permite, se puede comer, beber y contemplar las vistas sobre los viñedos.

Valduero (Gumiel del Mercado, Burgos)

Bodegas Valduero deja reposar sus más de mil barricas en cuevas que conforman una red de túneles subterráneos de un kilómetro de longitud a más de 30 metros de profundidad. Allí reposan crianzas, reservas y grandes reservas de hasta doce años. Más de doscientas hectáreas de viñedos de uva tinta del país y con un rendimiento muy bajo, para lograr la máxima calidad, suponen un espectáculo digno de ver y admirar. La bodega se entierra bajo unas bóvedas construidas por sus propietarios para aprovechar los rendimientos energéticos de su soterramiento. El Club de Barricas La Tenada, le permite disponer de un de 300 botellas de vino personalizadas, visitas y un par de comidas para diez personas en la bodega.

Arzuaga (Quintanilla de Onésimo, Valladolid)

Una bodega que parece que lleva con nosotros toda la vida, y sin embargo, no llega a los treinta años de existencia. Más de 150 hectáreas, les permiten disfrutar de sus propios horizontes de viñedos. Un moderno hotel con spa y un restaurante dirigido por Victor Gutiérrez (1 estrella Michelin) le permite disfrutar de una cocina castellana de vanguardia y el maridaje con los mejores vinos de la bodega.

Dehesa de los Canónigos (Pesquera de Duero, Valladolid)

Una bodega que nace del impulso que los monjes canónigos del Cabildo de Valladolid plantando viñedos y elaborando vino, hasta que la desamortización de Mendizabal, trasladó la bodega a manos particulares. Concretamente un vasco, su primer propietario construye la casa que hoy se mantiene en pie y cuyo estilo recuerda las grandes casonas vascas. Hoy se puede pasear para conocer una parte de los viñedos o contemplar sus más de seiscientas hectáreas de viñedos contratando un viaje en globo, para después catar sus mejores vinos.

Bodegas Vega Real (Castrillo de Duero, Valladolid)

No toda los viñedos que crecen entorno de la ribera del Duero, pertenecen a la D.O. Y algunos de ellos son muy interesantes. A unos kilómetros de Peñafiel, en un recodo del río Duero en un paisaje dominado por veredas de chopos, crecen los viñedos de esta bodega. Uva cabernet sauvignon, merlot y tempranillo, logran unos coupages únicos y unos vinos muy característicos. Ochenta hectáreas de viñedos y ochocientas barricas en donde envejecen sus vinos.

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