Una estancia inolvidable

Eugenia de Montijo, un hotel que está hecho a la medida de la emperatriz

40 habitaciones de lujo, un restaurante, una coctelería y un spa levantado sobre restos arqueológicos reciben al visitante en el centro de Toledo.

Habitaciones Hotel de Montijo
Habitaciones Hotel de Montijo

Charles Frederich Worth no hubiese podido diseñar un traje mejor para la emperatriz Eugenia de Montijo. Padre de la alta costura y modisto de cabecera de la emperatriz que fuera esposa de Napoléon III, cede su nombre al restaurante de este hotel toledano con alma de boutique y cinco estrellas en el apellido. Y es que el inconfundible sello que convirtió a esta ilustre granadina en toda una ‘it girl’ de la época puede verse, sentirse y casi olerse en cada rincón de su antiguo palacio.

Se sabe que las nobles del siglo XIX le copiaban sus estilismos, y a Eugenia de Montijo (Granada, 1826 - Madrid, 1920) se le atribuye la creación del miriñaque, un armazón de aros metálicos que liberó a las mujeres de las enaguas y estilizó la figura femenina. Toda una apasionada de la moda que pasó a la historia como una mujer con carácter y adelantada a su tiempo, y cuya singular belleza da hoy la bienvenida a los huéspedes a través del gran tapiz de cristales bordados con su retrato que preside la recepción de este hotel cercano a la catedral de Toledo.

Las reminiscencias francesas, las obras de arte antiguas y contemporáneas y los detalles en el icónico color azul Tiffany’s (el favorito de Eugenia de Montijo y de Charles L. Tiffany después de ver un retrato de ella luciendo un vestido de este tono), se aprecian por las distintas estancias del hotel y hablan de la afición de la emperatriz española por la moda, de su papel en la corte de París y de su faceta social.

En el hall encontramos detalles que recuerdan a las plumas de sus vestidos, lámparas artesanas con ornamentos que se inspiran en sus collares de perlas y apliques que tienen forma de corsé. Un imponente artesonado de madera policromada con más de 200 años de antigüedad corona la estancia y nos invita a entrar en un lobby con suelos de mármol, columnas y un gran lucernario de vidrio emplomado al estilo de los grandes hoteles de principios del siglo XIX.

La época dorada de Eugenia de Montijo en la corte de París, las veladas de Compegnie, las fiestas y recepciones en el Palacio del Elíseo, los conciertos en Las Tullerías y los veranos en Biarritz. Los gustos estéticos y la gran vida social de una anfitriona nata que sacaba tiempo para abrir los primeros hospitales de la caridad, queda reflejada en este espacio lleno de luz y de vida, donde tomar un café o una copa relajadamente.

La singular personalidad esta señora de cabellos rojizos y ojos azules, una mujer fuerte y valiente que actuó como regente mientras Bonaparte se encontraba en la batalla, sirve pues de excusa y de hilo conductor para este hotel, perteneciente al grupo Fontecruz y con el sello de lujo Autograph Collection de Marriott, que alberga 40 habitaciones (tres de ellas suites), un restaurante de cocina local, un bar que apuesta por la coctelería de autor y un coqueto spa semi privado erigido sobre restos arqueológicos. Junto al circuito termal pueden verse los arcos del palacio gótico-mudéjar que fue el edificio en el siglo XV y una parte del alcantarillado romano que pasó bajo sus cimientos en el siglo I.

Un edificio histórico que no pasa desapercibido al caminante que se aventura entre las callejuelas del centro monumental de Toledo. Un palacio de corte renacentista con vestigios de las culturas romana y mudéjar donde vivió Eugenia de Montijo y que reabrió sus puertas como hotel en 2006 tras una remodelación estética a cargo del estudio madrileño Leitmotive Design, con la intención de revivir en sus estancias la vida y el carácter de la ilustre mujer a la que debe su nombre.

Comer con gusto

Barra Lobby Eugenia de Montijo
Barra Lobby Eugenia de Montijo

La decoración del restaurante del hotel está dedicada a Charles Frederich Worth, el hombre que tomó a la emperatriz como musa. Federico, como se conoce cariñosamente a este rincón, tiene aire de club inglés. En las pareces predomina el verde british racing, en contraste con los alfarjes policromados del techo, y en la carta cobra protagonismo el producto de la zona en recetas tradicionales como el pisto manchego, el estofado de perdiz o el escabeche de bonito, y en platos más modernos y viajeros pero con guiños a la gastronomía toledana (el bao de carrilera de cerdo es imprescindible). La bodega da protagonismo también a lo local, con una correcta selección de vinos de Castilla-La Mancha.

La zona del desayuno recrea el vestidor de la emperatriz mediantes espejos, biombos, pamelas y un bonito papel pintado de temática paisajista que hace referencia a su afición por la cacería. En homenaje al carácter goloso de Eugenia de Montijo se ha colocado además un ‘mazapan corner’ en el que pueden degustarse o adquirirse desde macarons (el clásico francés aquí elaborado con almendras toledanas) hasta mazapanes de Santo Tomé.

Y en el bar, un elegante espacio donde disfrutar de un buen cóctel, destacan los destilados artesanales y de Km 0, como el de crema de mazapán, el de licor de tomillo o la ginebra toledana 1085, así como los combinados de creación propia en los que de nuevo se hace alusión a la predilección por los sabores dulces de la emperatriz.

Hotel Eugenia de Montijo

Plaza del Juego de Pelota, 7
Toledo
Teléfono: 925 27 46 90

www.fontecruzhoteles.com/es/hotel-eugenia-de-montijo

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