Sierra de Ronda

La Donaira, el lujo de una estancia en una granja biodinámica en Cádiz

Se trata de una granja aerodinámica en la que solo hay ocho suites y no se puede llegar con vehículo particular.

La Donaira
Granja La Donaira

Si el lujo pasa por ser algo exclusivo; disfrutar de experiencias que no están al alcance de cualquiera; refugiarse en lugares únicos, especiales e irrepetibles, aislarse del resto del mundo en parajes escondido al resto; entonces La Donaira, un cortijo andaluz especial, es el punto en el que someterse al lujo del reposo y la tranquilidad, la calma y la sencillez en un ambiente de libros, música y arte en el que todo se ha pensado para el descanso y confort a un ritmo pausado. La Donaira es un cortijo en el que la agricultura orgánica es su razón de ser, un lugar en el que el lujo discreto de lo natural es un modo de hacer las cosas.

En plena Serranía de Ronda, muy cerca de la Sierra de Grazalema, en la provincia de Cádiz, un pequeño universo verde, un auténtico oasis ubicado bajo un macizo que se levanta a la espalda del cortijo. Un lugar que se muestra remoto, pero fácilmente accesible, un lugar de ensueño que se convierte en un hogar durante unos días. 250 acres de terreno que Rudolf Steiner y William Mc Donough, arquitecto y filósofo, adquirieron para convertirlos en una granja de agricultura biodinámica en la que Steiner es toda una autoridad; y en una estancia de lujo rural.

En el Gastor se contacta con la Donaira. Desde aquí se llega hasta la finca en Land Rover ya que están prohibidos los vehículos particulares. Un paisaje de dehesas y alcornocales, encinas y matorral conducen hasta el que desde ese momento pasará a ser el centro del mundo. Tras el largo viaje, nada como pasar un tiempo en el spa, una recia construcción de piedra con enormes ventanales que se abren al verde exterior. Su alargada piscina hecha para nadar tranquilamente y desperezarse del largo viaje, sirve de preámbulo a una cata de vinos propios o a un paseo en cualquiera de sus casi cien caballos lusitanos.

La Donaira
Interior de la finca La Donaira

Un cortijo que mantiene la esencia primera que se espera de este tipo de establecimientos pero que eleva su nivel con una decoración y puesta en escena fascinante. Las paredes exteriores encaladas en un blanco nuclear, mientras que el interior mantiene la piedra vista. Grandes losas imprimen categoría desde el suelo, mientras que los pórticos de las puertas y parte de la techumbre se viste de madera. El cristal ejerce un hechizo especial sobre el conjunto al mantener unidos la belleza exterior con la comodidad interior. Las plantas naturales visten cada estancia, mientras que las chimeneas imprimen carácter y encanto.

Cada una de las ocho suites es diferente al resto. Pero todas mantienen unos elementos comunes que las hacen especiales: Chimeneas frente a la cama, parte del baño integrado en el espacio con bañeras de latón y enormes ventanales que recuerdan en cada instante donde estamos. La cocina y el comedor integrados en un único ambiente, se abren como todo el resto del cortijo al espacio natural en el que estamos. El comedor se convierte en el punto de encuentro y vida en torno al cual gira la esencia de La Donaira. Aquí se produce la mayor parte de los productos e ingredientes que sirven en su cocina inspirada en el llamado ‘slow food’.

Peras, manzanas y melocotones, higos y nueces, cerezas y naranjas, por un lado; huevos frescos y diarios de sus propias gallinas, miel de sus propios panales de abejas, cabras y ovejas para producir su propia leche y quesos; incluso su propia raza de vaca, Pajuna que más allá de su capacidad para producir y leche y carne, ocupan un lugar muy importante en la cadena trófica como productor del mejor fertilizante posible. Producen casi mil litros de AOVE, vinos tintos de la variedad Petit Verdot y otras varietales endémicas. El poder holístico de las más de 200 plantas y hierbas medicinales y curativas.

LA DONAIRA

Reservas

www.ladonaira.com

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