Miércoles, 18.07.2018 - 10:45 h
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La sorprendente transformación de un hotel en Madrid

El Hotel Los Galgos era un hotel oscuro, lúgubre, tristón... como hecho hacia adentro.

Terraza
 

¿De que hablo cuando hablamos de transformación sorprendente? Parodiando al gran Murakami, nos atreveríamos a comenzar este artículo remarcando la sorprendente transformación que ha sufrido uno de los hoteles de siempre en Madrid. El Hotel Los Galgos era un hotel oscuro, lúgubre, tristón, como hecho hacia adentro. El lobby y las zonas comunes eran territorio a evitar. Ahora el Melia Serrano se ha transformando, incorporando el exterior, abriendo ventanales, metiendo la luz hasta el último rincón; hasta convertirse en un lugar al que apetece ir a tomar una copa, mantener una reunión informal y comer en su nuevo restaurante.

Para un viajero empedernido hay elementos que no se negocian y que todo hotel que se precie debería observar. Por supuesto, una cama suficientemente amplia y cómoda en la que descansar, una buena ducha que sirva para el aseo por la mañana pero como relajación al acabar el día. Un salón donde poder tomar un trago que te acompañe en tu soledad y con quien meditar sobre las andanzas del día y, por último, pero no menos importante, un buen restaurante que no te obligue a peregrinar en los alrededores en busca de un garito, cuando lo que te apetece es poder relajarte esas últimas horas del día como si estuvieras en casa.

El Hotel Melia Serrano se ha transformado tan radicalmente que sino fuera porque nos recuerda mucho en sus formas y estilo a uno de los hoteles con más estilo de la capital, el Me de la Plaza de Santa Ana, más parecería cosa de encantamiento que de proyecto de arquitectura interior que en este caso ha dirigido con tanto acierto por Sandra Tarruella. De hecho ahora cumple con ese poker de ases marcados que todo viajero pretende hallar en destino, y que dos de estas cartas: El restaurante y las zonas de terraza y salón para tomar una copa, también valen para los parroquianos del Barrio de Salamanca y ejecutivos de la zona.

Se ha transformado el concepto completo que definía el hotel. Desde la entrada que antes se escondía en la parte final y menos atractiva calle de Claudio Coello; se ha movido de sitio para abrirse al esquinazo donde confluyen con Diego de León. Desde una agradable terraza de ventanas retraibles que se asoma y extiende por todo el lateral de la fachada que da a Diego de León; a renovar la experiencia de la habitación con ropa de cama y baño orgánica, armarios al aire libre y duchas más amplias que mejoran notablemente el baño. Hasta una pelota de fitness muy de moda entre los ejecutivos que de esta manera fuerzan los oblicuos y abds para mantener la postura erguida.

El restaurante Arado ocupa la fachada contraria a la terraza, pero con los mismos ventanales y luminosidad que esta y en el que se sirve una cocina tradicional de recetas extraídas de libros icónicos del imaginario culinario español, que van desde la Marquesa de Parabere, al de las 1080 recetas de Simone Ortega, del que había uno en cada hogar;, pasando por La Cocina de Mayte Commodore e incluso algunas extraídas de los fascículos de recetas de La Enciclopedia Salvat de la Cocina. El restaurante se constituye como un colmado cuya carta articula un recorrido por una de estas tiendas tradicionales: Carnicería, pescadería, pollería y huevería.

Platos de cuchara, uno para cada día de la semana: alubias Tolosa con sus sacramentos en hoja de col, para empezar la semana, un guiso de garbanzos, ajetes con berberechos y tuétano en salsa para el martes, lentejas estofadas con crema de foie y pato los miércoles, cocido madrileño para mitad de la semana y canelones de ropa vieja con foie para los viernes. En el socorrido pero santo horno Josper, preparan un pulpo con aceite y pimentón con el característico aroma a brasa. Unas alcachofas confitadas y unos puerros preparados del mismo modo muy buenos.

En el capítulo de los pescados, un mero a la brasa, infusionado con jugo de pimiento escalibado y almendras con carpaccio de langostinos correcto y una dorada a la brasa servida con mantequilla negra elaborada en la casa y un bacalao a la brasa con fritada de berenjenas y ajo asado. Excelente el lomo de ternera que adquieren de granjas de la Sierra de Guadarrama y apetitosa la carrillera de ternera con puré de calabaza, cebollas glaseadas y romero. El cochinillo con mole de ajo negro y la hamburguesa con cebolla caramelizada y chedar queda jugosa y sabrosa.

Hotel Melia Serrano

Calle Claudio Coello 139
Teléfono: 912764747
Madrid

https://www.melia.com/es/hoteles/espana/madrid/melia-galgos/index.html

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