Miércoles, 22.11.2017 - 12:27 h
Escapada de 24 horas

Desayunar en El Túnel antes de disfrutar en un día de Segovia

Una ciudad que forma parte de nuestra historia de reducidas dimensiones que permite pasear cómodamente  de un lado a otro en un mismo día.

Segovia

Segovia fundó sus cimientos sobre la confluencia de los ríos Eresma y Clamores que paseaba Machado mientras amaba en secreto a Guiomar y cantaba a la vasta y ancha Castilla. Sus calles, sus fachadas y sus iglesias son parte eminente de nuestra historia, un testigo mudo que nos relata cómo se gestó nuestro país: Roma y su acueducto, la judería y la sinagoga en la que habitaban y rezaban los banqueros que prestaban dinero a nuestra monarquía, y la imponente catedral, signo del devenir de nuestra historia y nuestra cultura. Una ciudad de reducidas dimensiones que permite pasear cómodamente y, desplazarnos de un lado a otro en un mismo día.

09:00h Desayuno en El Tunel, en la misma Plaza del Azogüejo, al otro lado de Cándido, frente al acueducto. Café y pulguitas variadas a muy buen precio.

10:00h Ascendiendo por la calle Real, tras un paseo agradable nos topamos a mano derecha con la pequeña iglesia de San Miguel, en la que Isabel se convirtió en La Católica para sentar las bases de un gran imperio del que hoy, inexplicablemente, algunos se avergüenzan, pero que hubiera sido el orgullo de cualquier otro país.

10:30h Saliendo de la pequeña iglesia de Isabel La Católica, arribamos a la amplia Plaza Mayor que se abre diáfana y amplia para permitirnos elevar al cielo la mirada y sorprendernos con las dimensiones y la altura impactantes de su catedral. Visite su interior, oscuro, silente, elevado, espiritual, una invitación a una reflexión personal.

11:30h A Segovia la viste y guarda la fortificación que se disputa, tras La Alhambra, el primer puesto entre las más bella de España. Es un pequeño alcázar que se prolonga sobre la muralla y cuya contemplación en todo su esplendor debe hacerse desde el exterior de la ciudad, concretamente desde el cementerio judío. Se puede y debe visitar el interior

13:30h Para tomar el aperitivo acudiremos de nuevo a la Plaza Mayor, a La Concepción (La Concha para los locales). Un local de maderas negras y amplios ventanales que le dan porte y fuste y; donde la tradición y las buenas costumbres de la sociedad segoviana encaminan sus pasos antes de la comida. Buena ensaladilla rusa y vinos.

14:30h Para comer es de obligado cumplimiento pasar por Cándido que es la tradición, la historia viva de la ciudad y el responsable de poner a Segovia en el mapa gastronómico nacional. El singular edificio en el que se ubica es parte del alma de Segovia. Comer en el primer piso, pegados al ventanal mirando de tú a tú el acueducto, no tiene precio. Sus cochinillos se disputan, junto a los de José María, el primer puesto en el paladar de unos y otros.

17:00 A Segovia la adornan las cubiertas rojas de los tejados de las casas que permanecen inmutables desde hace siglos y las pinturas de uno de sus hijos más universales: Zuloaga. A Segovia le prestó su legado artístico que hoy se expone en la antigua iglesia de San Juan de los Caballeros, que su hijo Daniel salvo de la ruina instalando en ella su taller particular. además de la colección permanente en la que ver pinturas de Ignacio Zuloaga y óleos, acuarelas y cerámicas de Daniel y de sus hijos; hay interesantes exposiciones temporales.
c/ Colmenares.

19:00h Al caer el sol, es momento de reposar y acudir hasta el Parador Nacional para disfrutar de una copa en sus amplios salones y frente a los grandes ventanales desde los que contemplar cómo se enciende la ciudad.

21:00h Aunque la propuesta gastronómica de Segovia es muy amplia, nosotros apostamos por acercarnos a Casa Duque, cuyos asados están al mismo nivel o por encima de los de cualquier otro, pero además, aquí, se puede compartir la charla y simpatía de Julián Duque mientras se disfruta de su cocina clásica castellana pero aligerada con distinción y oficio.

Casa Cándido
 
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