En el interior de la península

Siete paradores de interior donde puedes pasar unos días de ensueño este verano

Los Paradores son unos establecimientos únicos en el mundo que se ubican en edificios llenos de historia y encanto.

Paradores
Los paradores son una alternativa diferente en verano / Pixabay

¿Quién no ha soñado con pasar unos días en un Parador? ¿Quién no ha resistido la tentación de descubrir las maravillas y la historia que encierran las paredes monumentales de los edificios que albergan estos ‘hoteles’ que sólo encontramos en España? ¿Quién no parado, aunque sea a tomar un café, cuando se ha acercado a una localidad que alberga un Parador? ¿Quién no ha disfrutado de un par de noches inolvidables en sus habitaciones? ¿Y quién no se ha deleitado probando la estupenda cocina local que ofrecen estos establecimientos? Proponemos siete Paradores ubicados en localidades de interior para pasar unos días de ensueño.

Carmona (Sevilla)

Carmona es un pueblo que se alza sobre un promontorio a media hora de Sevilla en coche. Aunque muchos lo utilizan como base para descubrir Sevilla, creemos que el Parador tiene fuerza y gancho suficiente para ‘perder’ unos días descansando en este idílico lugar. El establecimiento ocupa un Alcázar Árabe del Siglo XIV desde el que se dominan unas vistas impresionantes sobre el rico y fértil Valle del Guadalquivir. Las habitaciones sobre el valle, un restaurante en el que probar especialidades sevillanas, y una agradable piscina en la que aislarse del mundo y descansar durante un par de días.

Almagro (Ciudad Real)

Almagro es una joya desde el punto de vista arquitectónico y del arte. Su casco histórico es de una belleza singular y sobresaliente en la que resalta el color arcilloso de sus casas del que toma el nombre la villa. Si el Corral de Comedias es único en el mundo, el convento del Siglo XVI, en el que se ubica el Parador es de una belleza recogida especial. A menos de una hora en coche puede disfrutarse del turismo de naturaleza de los Parques de Las Tablas de Daimiel, La Laguna del Ruidera y el impresionante Parque Nacional de Cabañeros. Una agradable piscina para desperezarse del calor del verano y un restaurante entre patios y fuentes de agua en el que probar el asadillo de pimientos rojos y mojete manchego y las chuletillas de lechal.

Sos del Rey Católico (Zaragoza)

Catalogado siempre entre los pueblos más bonitos de España. Una villa amurallada construida en alto sobre roca domina el paisaje que se extiende a su alrededor: montes y vaguadas que se despliegan más allá del pueblo. Casas de piedra, que detentan sus escudos y heráldicas, ventanas singulares y calles empedradas que recorren ermitas, iglesias, palacios, lonjas y monasterios. El Parador se localiza en un gran edificio monumental rico en patrimonio.

Alcañiz (Teruel)

Alcañiz es una ciudad sorprendentemente insospechada hasta que la visita por primera vez. Subterráneos que datan del medioevo, la lonja gótica en la que se comerciaba en tiempos fuentes y plazas de un encanto especial conforman una de las poblaciones más desconocidas y atractivas de España. El Parador se ubica en un antiguo castillo fortaleza que sin embargo, no escatimó en murales góticos, sepulcros platerescos, fachadas barrocas y jardines tranquilos. En su restaurante se pueden probar los jamones y quesos de Teruel, los huevos asados a la alcañizana, y la cazuela de arroz con ternasco y verduras.

Ronda (Málaga)

Ronda presenta uno de los paisajes más característicos de toda nuestra geografía. Su espectacular tajo con una caída de más de 120 metros es su fotografía más repetida. Desde las habitaciones se contemplan unas vistas maravillosas e inigualables. En su piscina podrá relajarse y pasar las horas centrales del día. Cuando caiga la tarde podrá visitar la antigua medina árabe, caminar por la Alameda del Tajo, cruzar el Puente Nuevo, y asomarse al balcón. Está ubicado en el antiguo ayuntamiento.

Argómaniz (Álava)

Un elegante palacio renacentista ubicado en un cerro desde el que se divisa un paraje espectacular sobre la Sierra de Gorbea, el pantano de Ullibarru Gamboa y una extensa llanura. El lugar idóneo para descubrir la riqueza de los vinos de la Rioja Alavesa. Un parador para pasear por los senderos que recorren la zona, leer una novela en la biblioteca. A sólo quince minutos en coche, acérquese a Vitoria para descubrir sus barras de pinchos acompañados de buenos vinos locales. En el restaurante del Parador, buenas croquetas, una ensalada especial de tomate, queso local, lomo de ternera y mostaza y muy buenas carrilleras glaseadas.

Alcalá de Henares (Madrid)

La cuna del genial Cervantes a un paso de Madrid, es un lugar ideal para descansar un par de días. En un antiguo colegio-convento del Siglo XVII, este Parador combina tradición y vanguardia en un ambiente minimalista en el que encajan a la perfección en las calles empedradas de la ciudad cervantina en la que visitar la Universidad, la catedral y la calle Mayor con sus soportales característicos. Podrá relajarse en sus jardines y en la piscina en la que todo el resto deja de existir. En su restaurante la Hospedería del Estudiante probar sus ricas migas alcalainas, y las croquetas de puchero y chipirones.

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