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Sirenuse Hotel, un lugar casi imaginario que desafía a la gravedad en Positano

La Sponda es el restaurante del hotel que desde 2015 ostenta una estrella Michelin.

hotel Positano
Terraza del hotel Sirenuse Positano / Web del hotel

Decía el clásico que "Positano es un lugar irreal que comienza a existir cuando lo dejas atrás..." Es una pequeña población clavada de forma inverosímil en un acantilado de extraordinaria belleza natural. Suspendida literalmente sobre una pequeña bahía en forma de media luna, se sitúa al otro lado de la gran bahía a la que se asoma Nápoles. Positano es una pequeña población que sobre las aguas turquesas de su bahía desafía a la gravedad. Un enclave hurtado a la naturaleza abrupta de unos acantilados imposibles y de una belleza que se ha preservado por lo limitado de su geografía.

Aunque una postal de Positano vista desde el mar parece una consecución de fachadas de colores, unas sobre otras; la ciudad tiene sus barrios. Fornillo que asciende desde la playa hasta la gruta de la que recibe el nombre, un camino entre olivos y limoneros en la que artistas y escritores han encontrado un refugio. Durante los últimos días de septiembre, el barrio celebra la fiesta del pescado que conmemora el pasado pesquero de una villa que amarra en la playa pequeños botes que aún salen a faenar anchoas y calamares. Santa Margherita es más mundana y terrenal, en sus plazas los niños y los viejos conviven al atardecer.

El Hotel Sirenuse es un palacete propiedad de tres hermanos que un día, hace 70 años decidieron transformar su casa de verano en un hotel de lujo. Un lugar que reúne unas vistas impagables, la tranquilidad de encontrarse a 70 metros sobre el nivel del mar y la cálida acogida de su personal. Prácticamente las 58 habitaciones del hotel miran a la bahía y casi todas ellas disponen de balcón o terraza. Las habitaciones lucen paredes encaladas, a juego con el blanco inmaculado de la ropa de cama y la tela de los sillones y sofás. Los suelos de impresionantes azulejos hechos a mano ponen un toque de lujo y distinción únicos.

La Sponda es el restaurante del hotel que desde 2015 ostenta una estrella Michelin y que Genaro Russo, un joven chef que no alcanza los treinta, ha sabido mantener desde que ocupara la jefatura de sus cocinas sustituyendo a Matteo Temperinni. Una cocina Mediterránea en la que los ingredientes locales son la razón de ser de una cocina que a través del rico recetario de la zona, ofrece una propuesta que brilla con luz propia en uno de los escenarios más singulares que pueda imaginar. En el Bar Franco, a espaldas de la piscina y mirando al Mediterráneo, se disfrutan de cócteles clásicos y los mejores champanes.

Positano merece paseos. Bee Chic es un ‘Food truck’ con estilo, de dos amigos que han convertido un original vehículo de Piaggio en un pequeño bistró equipado para dar de comer y beber. Excelentes cócteles que Alfonso Ferrara, prepara al momento y que se acompañan de increíbles buenos bocados que Andy denomina ‘conFusión Food’. Fish and chips, langosta, sushi de atún servido en un cono de barquillo de helado... Una forma divertida de tomar un tentempie a media tarde junto a la playa donde aparcan su “vehículo bistró”. Si el Limoncello es la bebida nacional aquí, los vinos de vendimia heroica, de Marisa Cuomo, son magníficos.

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