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Restaurantes de Baluarte y La Lobita, paradas obligatorias en un viaje a Soria

La ciudad de los poetas tiene una época del año donde se le saca mayor partido: el otoño. 

Soria
Monasterio en Soria / Pixabay

Soria es tierra de poetas que han rendido admiración y han cantado al embrujo que sólo poseen poblaciones como esta, aún de dimensiones humanas. Soria es Tierra que cautiva la mirada y conquista el corazón porque mantiene y conserva ese encanto de capital de provincia, que refleja una personalidad única, de calles propias y diferentes a las de una gran ciudad. Donde abren locales de toda la vida que se alejan de la uniformidad que imponen las grandes corporaciones que han invadido el mundo. Bendita tierra a la que no ha llegado la globalización y mantiene su verdadera esencia.

Aunque aquí se hace el chiste de que sólo hay dos estaciones, el invierno y la de tren; Soria es la tierra del otoño. Es tierra de pinares, de acacias y de alamedas y dehesas; es tierra de sotobosque que en esta estación del año exhibe toda su fuerza y potencial al intensificar los colores de la naturaleza. En este tiempo el sotobosque entrega toda su fuerza gastronómica a las despensas de los mejores restaurantes de la ciudad como Baluarte y de la provincia como La Lobita. Soria es tierra de torreznos, dicen que los mejores el mundo. En la calle Alberca, en el Bar La Chistera pueden probar uno de los mejores de la ciudad.

Baluarte es sin duda el mejor representante de la cocina de la zona. Oscar García, un cocinero que estuvo fogueandose como jefe de cocina durante años, de donde ha obtenido los recursos suficiente para abrir hace ya una década este local ubicado en un edificio representativo y a la altura de su cocina sobresaliente. Una cocina del paisaje de setas, hongos y trufas, de carnes de la zona, de verduras y hortalizas de la zona. Platos delicados, elegantes y sutiles pero que son capaces de transmitir todo el carácter de la zona.

Soria es tierra señalada en la conformación de España. Como Covadonga, Roncesvalles, Las Navas y Granada, en Calatañazor, a una treintena kilómetros al oeste de la ciudad, Almanzor sufrió su primera gran derrota y supuso la confirmación de que la reconquista recobraba el ímpetu y la fuerza necesaria para avanzar hacia el sur. Tierra tomada, tierra señalada y consagrada. Soria es tierra de culto y aquí se pueden realizar auténticas peregrinaciones, de una iglesia a otra dentro de la misma ciudad. En Campos de Castilla Machado cantaba al Olmo Seco, hendido por el rayo... punto de partida hacia la iglesia de Nuestra Sra del Espino.

Descubrir la amplia fachada principal de Santo Domingo cuya belleza reside en su simpleza y en la superposición de arcadas bajo el rosetón. La catedral de San Pedro, más sencilla, adusta y severa refleja un exterior de contrafuertes que definen el románico. Saliendo de la ciudad deben adentrarse en el magnífico claustro interior del Monasterio de San Juan de Duero para admirar sus arcos. La iglesia es de una sencillez absolutamente intimista e invita al sosiego y al recogimiento. Más allá, paseando la orilla del río Duero, la vegetación cambia su color para iluminar con tonos más ocres el camino. La iglesia de San Saturio sobresale detrás de un roquedal, enclavad en la roca, magnífica y sobresaliente.

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