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Silicon Valley, el centro del universo donde nace el futuro

Los primeros en llegar fueron Hewlet y Packard (HP), los fundadores de la famosa marca de ordenadores. Tras ellos llegaron muchos más.

Silicon Valley

Silicon Valley es la historia que protagoniza un simple profesor universitario de la Universidad de Standford cuya visión, tesón y esfuerzo; acabó convirtiendo esta zona del sur de la bahía de San Francisco en el centro del universo. Frank Terman, que así se llamaba, pensó que era una pena formar estudiantes con tan alto grado de especialización para que luego emigrasen a otras zonas del país en busca de trabajó. Logró acondicionar una zona de la universidad para alquilar oficinas muy baratas a todo aquel estudiante que quisiera quedarse y emprender.

Los primeros que asentaron sus reales fueron Hewlet y Packard (HP), los fundadores de la famosa marca de ordenadores. Tras ellos vinieron muchos más. Pequeños emprendedores que desde Mountain view a Palo Alto y desde Santa Clara a Cupertino; convirtieron sus empresas en las más cotizadas del mundo: Apple, Google, Intel, Oracle, Visa o Facebook. Un mundo virtual, manejado por robots que nos lleva a descubrir pizzerias en las que el hombre queda relegado por máquinas que preparan las pizzas. Sí, existe: Zuma Pizza.

Silicon Valley no es sólo el centro tecnológico que gobierna el mundo, durante el día es un hervidero de ideas que se materializaran en soluciones que aún no imaginamos y que cambiarán el mundo para siempre. Al caer la noche un paisaje de luces infinitas se despliega sobre el valle. Desde los límites que marca el Océano Pacífico, el presente y el futuro se muestran junto a las misiones que Fray Junipero Serrá fundó en el Siglo XVII en esta parte del mundo. Así, en Santa Clara, hogar del mejor equipo de fútbol americano, conviven la misión con Sun Microsystems, Intel y Mc Caffe.

Pero si Silicon Valley ha acabado por convertirse en el centro del mundo digital, no ha sido sólo por la brillante mente de los fundadores de tantas empresas de éxito, si no porque hasta allí han acudido los mayores grupos de capital riesgo que aportan sus dólares a la causa. Si se acerca hasta Sand Hill Road, en el parking del hotel Rosewood, verá más Rolls Royce de los que jamás haya visto nunca. El hotel y su afamado bar se han convertido en el centro al que los emprendedores acuden a presentar sus proyectos. La oportunidad dura menos de cinco minutos. En apenas un instante han debido captar el interés de los inversores.

Pero no todo es tecnología, aquí también quieren comer bien. El chef David King ha creado un pequeño imperio culinario. El más asequible es Birds Dog un local ubicado en Palo Alto que combina cocina asiática y local, y del que su plato estrella es un aguacate a la parrilla servido con una salsa ponzu. Sorprende como ahuma el sabor graso del aguacate con la brasa y aligera con salsa ponzu. Además, David cuenta con Manresa un restaurante con tres estrellas Michelin y una panadería selecta.

Hiroshi es un restaurante al estilo de los mejores japoneses. Sólo ocho asientos para disfrutar de la mejor carne de Wagyu A-5, con un marmoleado único. En La Bodeguita (463 S. California Avenue, Palo Alto) emulan desde 1997 aquella máxima de Hemingway, “Un mojito en la Bodeguita, un daiquiri en El Floridita”. Además de disfrutar de sus increíbles mojitos, si prefiere algo más auténtico buenas copas de ron añejo y cigarros puros en su patio interior.

Visita cultural al Centro de arte Iris & B Cantor Center en la propia universidad de Standford, exhibe más de 40.000 objetos de arte moderno junto a la mayor representación de esculturas de un clásico como Rodin. En Mountain View cada domingo los granjeros locales exponen sus mejores productos: Frutas, verduras, quesos y huevos junto a puestos de comida rápida pero exquisita que puede acompañar de alguna buena botella de vino de Napa Valley.

Aproveche y acérquese hasta una de las bodegas más interesantes de la zona, Tomas Fogarty Winery, su situación privilegiada sobre el valle le permite no sólo disfrutar de sus mejores vinos de uva chardonnay (no son baratos para nuestros estándares, pero merecen la pena) sino de unas vistas asombrosas sobre el valle.

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