Martes, 24.10.2017 - 04:14 h

El Día Internacional de la Felicidad celebra su quinto cumpleaños

El 20 de marzo de 2012 la ONU aprobó la resolución 66/281 para decretar el Día Internacional de la Felicidad para reconocer la relevancia de la felicidad y el bienestar como aspiraciones universales.

Fue gracias a la iniciativa de Bután, un país que econoce la supremacía de la felicidad nacional por encima de los ingresos nacionales desde principios de los 70.

El Día Internacional de la Felicidad celebra su quinto cumpleaños

Hace cinco años el pequeño reino asiático de Bután impulsó en la Asamblea General de Naciones Unidas que se decretara el 20 de marzo como el Día Internacional de la Felicidad. No en vano Bután reconoce la supremacía de la felicidad nacional por encima de los ingresos nacionales desde principios de los 70, cuando adoptó el concepto de un Índice de Felicidad Nacional Bruta para sustituir al tradicional Producto Interior Bruto (PIB).Así, el 20 de marzo de 2012 la ONU aprobó la resolución 66/281 para decretar el Día Internacional de la Felicidad para reconocer la relevancia de la felicidad y el bienestar como aspiraciones universales de los seres humanos y la importancia de su inclusión en las políticas de gobierno. Tan es así que este jueves su secretario general Ban Ki-moon ha pedido como "meta fundamental" que se reconozca "la paridad de los tres pilares" del desarrollo sostenible --el social, el económico y el medioambiental--, factores que en su opinión definen "la felicidad global".Para Irene López Assor, psicóloga y autora del libro 'Grafología para la felicidad', "la felicidad no puede ser una meta ni un logro". "La felicidad no se puede racionalizar, lo que debemos hacer es conectar con la emoción, sentirnos plenos, estar bien con uno mismo", resume. En definitiva, la felicidad es personal e intransferible, y, como el amor, no se busca, se encuentra. "Si nos empeñamos en buscar la felicidad, acabaremos siendo unos infelices", concluye.La felicidad 2.0Por otro lado, Irene López Assor defiende una tesis muy polémica: Somos más felices en las redes sociales. "Allí podemos mentir, crearnos un personaje, imaginarnos un novio maravilloso y una vida extraordinaria. "Está muy bien soñar pero conviene tener los pies en la tierra", asegura. "Lo peor -asegura López Assor- no es lo que la gente publica en las redes sociales, sino que los demás nos lo creemos".En este sentido, la psicóloga cree que son aquellas personas con una vida más vacía quienes tienden a sobre exponer su otra vida postiza en el otro lado, el virtual. Sobre las parejas empalagosas 2.0. "En mi consulta he recibido a pacientes indignados porque nadie les ha comentado ni les ha puesto likes a su maravilloso viaje a Londres, lo que en el fondo se reduce a una necesidad de competir, de llamar la atención de querer demostrar que yo soy más feliz que tú", relata López Assor. "Al final Freud tenía razón, todo se reduce a reclamos infantiles del subconsciente", puntualiza.López Assor cita a un estudio estadounidense que certifica que aquellas parejas con más posts sobre su vida de ensueño en Facebook, son aquellas con más probabilidades de romperse. "Hay mucho postureo en las redes sociales", dice no sin cierta sorna la autora de 'Grafología para la felicidad.Incluso Jon Kleinberg, un científico de computación de la Universidad de Cornell y Lars Backstrom, un ingeniero senior de Facebook han publicado un ensayo en el explican el desarrollo de un algoritmo que puede identificar con gran precisión la pareja o la persona con la que alguien está saliendo, o en el caso de las relaciones ya establecidas, predecir cuándo van a romper.Ser feliz depende de uno mismoPor otro lado, la psicóloga Mila Cahue defiende su segundo libro titulado "El cerebro feliz" que "la felicidad se consigue cuando hay satisfacción, autonomía y sabes gestionar tu vida", señalaCahue explica en este libro que la felicidad es una combinación perfecta entre emoción y razón. La parte emocional está relacionada con la ira, la tristeza, el miedo, la alegría y el amor, y la parte racional hace referencia a la atención, la percepción, la memoria y la intuición.La autora afirma que "esta combinación se consigue con una fundamentación sencilla: aprender a pensar bien es como aprender a conducir, si controlas aquello en lo que fijas tu atención, podrás controlar tu visión de la realidad". Mila Cahue continúa: "La razón se ve condicionada por la gestión de las emociones y, por lo tanto, hay que aprender a redirigir nuestras emociones para actuar de forma adecuada"."La receta para ser feliz tendría que llevar parte de emoción y parte de conducta". Para Cahue, la receta para ser feliz "tendría que llevar una dosis de cada una de las herramientas para conseguir ser feliz como ejercitar la paciencia, aprender a rodearse de personas positivas, ser creativo y reirse hasta de nuestra sombra".Búsqueda del equilibrioCahue expone una serie de claves para que una persona llegue a ser feliz, siempre y cuando acepte la situación y el contexto donde se exponga.El inconsciente: un piloto automáticoEl inconsciente es la manera que tiene el cerebro de trabajar y dejar espacio suficiente en la parte consciente. Es el que controla y dirige todas las funciones de nuestro organismo y también la mayor parte de las conductas que ayudan a cumplir ciertos objetivos.La memoria: los armarios del cerebroEl cerebro humano cuenta con varios tipos de memorias, pero el libro se centra especialmente en las memorias a corto y largo plazo, son las que permiten trabajar mejor con las conductas. La memoria a corto plazo permite retener la información durante un tiempo y es donde actúa la atención. La memoria a largo plazo es donde se almacenan los recuerdos y se les otorga un significado.La atención y la concentración: el periscopioLa atención es el mecanismo encargado de recoger y dejar (o no) entrar información a otras áreas del cerebro. Está al servicio de la conciencia. La concentración entra en juego cuando se necesita que la atención se mantenga durante más tiempo.La imaginación: una alfombra mágicaLa imaginación permite volar al pasado y traer al presente todas esas experiencias. Cuanto más positivos sean los recuerdos, más fuerte es la autoestima y la experiencia vital de la persona. La imaginación también ayuda a proyectarse en el futuro, y es lo que permite llevar a cabo los objetivos.La intuición: un mega-ordenador cuánticoLa intuición es una señal instantánea del cerebro para ofrecer cualquier tipo de información. Su lenguaje es muy simple: "o nos encoge el higadillo o nos hace relajarnos plácidamente".La motivación: pilas recargablesGracias a la motivación (si está cargada y bien enfocada) se pueden alcanzar las ilusiones y las metas. Se las valora no tanto en función de que sean buenas, sino principalmente en la medida en que lo parezcan o no a cada uno.

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