Domingo, 15.12.2019 - 07:14 h

El infierno en la Tierra se llama Afar, donde trabajan a 60 grados y por 5 euros

Los mineros de sal de Etiopía cumplen sus labores en el lugar más caluroso del planeta, cobrando en promedio 200 euros al mes.

Uno de los puntos más extremos es la depresión de Danakil, a 100 metros bajo nivel del mar, que se considera uno de los lugares más profundos del mundo.

Etiopía cuenta con uno de los lugares más calurosos del mundo.

En Etiopía los mineros de sal trabajan en el lugar más caluroso de la tierra a temperaturas de 60 grados, cobrando en promedio 5 euros al día, de acuerdo a un artículo publicado por el el diario 'Daily Mail', que fue reproducido por la agencia RT.

Las minas de sal están situadas en el triángulo de Afar, una región del Cuerno de África. Esta zona es famosa por tener el suelo más caliente de la tierra, que además estar repleto de termas calientes sulfurosas. Uno de los puntos más extremos es la depresión de Danakil, a 100 metros bajo nivel del mar, que se considera uno de los lugares más bajos de la tierra.

El fotógrafo Joel Santos viajó a la zona para capturar la belleza seca de esta brutal extensión de tierra. "Sentí la necesidad de contar la historia de los mineros de sal. Trabajan en el lugar más caluroso de la tierra y ganan solo entre 100 y 200 euros al mes, afirmó Santos. "Los lugareños tienen una vida dura, probablemente una de las más duras que haya en el mundo".

La extracción de sal es la principal actividad comercial de la región. Alrededor de 1,3 millones de toneladas de sal se extraen anualmente y 750 mineros de sal registrados oficialmente trabajan en la zona.

Generalmente la rutina consiste en extraer bloques de sal sin cesar hasta cargar aproximadamente 2.000 camellos y 1.000 burros. Estos se desplazan en grupo hasta la ciudad de Berahile, a unas 50 millas de distancia, para comercializar la sal extraída.

Todo se hace con mucha celeridad ya que es muy común que bandas de ladrones y piratas de sal realicen emboscadas y ataquen a los mineros para robarles su cargamento.

Según cuenta el fotógrafo, a menudo los mineros trabajan expuestos a temperaturas que rara vez bajan de 50 grados, por lo que empiezan a trabajar muy temprano en la mañana para evitar el calor extremo.

"Durante el reportaje, he aprendido mucho", afirma Joel Santos. "Sobre todo cuando tuve el privilegio de conocer a personas especiales que viven en un ambiente tan hostil. Ver a esta gente me da la oportunidad de crecer como persona y valorar las cosas de manera diferente", concluye.

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