Martes, 21.05.2019 - 11:26 h
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Consejos para dominar el arte del feedback en el trabajo (sin hacer daño)

Dar el feedback puede generar daños innecesarios. Aquí tienes las herramientas para darlo causando el mínimo dolor

¿Quieres tener a los mejores trabajadores? El dinero no basta. / Pexels
¿Quieres tener a los mejores trabajadores? El dinero no basta. / Pexels

Trabajar en equipo no es tan sencillo como parece. Son muchos los puntos a tener en cuenta para que la rueda gire y lo siga haciendo en el sentido correcto. Liderar es un trabajo de infinita dedicación. Son muchos los aspectos a tener en cuenta para ser un buen jefe. Debes empeñarte en desarrollar las características necesarias que harán de ti uno grande y admirado por tus empleados.

Solo siendo un jefe comunicativo, empático y justo, conseguirás que la productividad del equipo suba y se mantenga en los niveles necesarios.  Para esto, la comunicación es crucial. Debes mantener un control de tus empleados. Tal vez no en exceso ni demasiado estricto, pero sí hay que controlar la evolución de cada uno de ellos y guiarlos a través de la comunicación y el feedback.

La solución de la comunicación

La falta de comunicación y de una buena crítica constructiva ha supuesto el abandono de muchos puestos de trabajo. Es un hecho que las culturas de empresa más comunicativas y honestas impulsan el aumento de la productividad, la innovación y la satisfacción de los empleados.

Leah Fessler y Khe Hy saben que muchos problemas se pueden solucionar dando opiniones y consiguiendo una comunicación sincera entre empleados y jefes. Pero también se pueden correr grandes riesgos. Un comentario mal lanzado y a destiempo puede causar estragos. En el mejor de los casos, puede causar confusión. “Y en el peor de los casos, engendrar miedo, resentimiento y venganza. Como resultado, estamos condicionados a ver la entrega de cualquier comentario como un riesgo”, aseguran en un artículo para Quartz at Work

Pero tienen la solución. La retroalimentación es un arte que todos podemos dominar si seguimos los tips que Fessler y Hy proponen.

Un buen feedback en 5 consejos

1. Aprende como un comentario puede afectar (a ti y a tu equipo)

Se trata de un punto de vista difícil, ya que la retroalimentación está vista como una amenaza social. Y como cualquier amenaza, está acompañada por respuestas fisiológicas y cognitivas, que incluyen un aumento en la frecuencia cardíaca y la presión arterial; y sentimientos de ira, ansiedad y miedo. “Estas respuestas fisiológicas pueden inhibirnos de procesar con eficacia cualquier comentario que percibamos como una amenaza para nuestra identidad, felicidad y trabajo”, aseguran los dos expertos.

2. No dejes pasar el tiempo. No olvides

Es importante recordar que “nadie gana cuando evitamos las conversaciones difíciles y es peligroso demorar los comentarios críticos”, aseguran Fessler y Hy. Una buena regla de oro es no es esperar más de 24 horas, ya que los detalles específicos comenzarán a desvanecerse y tanto el remitente como el receptor recordarán de forma selectiva lo que realmente ocurrió. Y por supuesto, intenta no disfrazar lo ocurrido ni el mensaje. No invites a la reinterpretación. Hay que ser bastante claro en el contenido y el continente.

3. Utiliza comentarios directos

“La tensión entre dar una retroalimentación transparente y cuidar los informes directos es lo que hace que sea tan difícil dar un buen feedback. La mayoría de los jefes se preocupan por sus empleados y evitan las críticas en favor de ser amigables”, dicen Fessler y Hy. Por eso recomiendan incluso llegar a ser algo desagradable si hiciera falta. Abogan por una “transparencia radical”.

4. Alcanzar el propósito de los comentarios antes de lanzarlos

Esto dependerá de qué es lo que quieres conseguir con este comentario. Tal vez quieras que tu feedback tenga un efecto motivacional; de moral y compromiso. O si lo que quieres es aportar a sus conocimientos y habilidades. O solo quieres indicarle dónde está, en qué momento, dentro de su desarrollo en la empresa.

Para esto, los autores del artículo proponen “tres preguntas que debes hacerte antes de dar tu verdadera opinión:

- ¿Cuál es mi propósito al dar este feedback?

-¿Es el propósito correcto desde mi punto de vista?

-¿Es el propósito correcto desde el punto de vista de la otra persona?”

5. Inclusión de elogios constructivos

“Los jefes verdaderamente excelentes, son excelentes porque también ofrecen elogios constructivos”, apuntan Fessler y Hy.

Una retroalimentación positiva aumenta la sensación de los empleados de que están aprendiendo y creciendo dentro de sus trabajos. Los hace sentir valorados y los llena de mayor confianza. Y desde ahí, la competencia se inflama. Es decir, consigues un equipo eficiente, feliz y mucho más productivo.

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