Lunes, 19.08.2019 - 16:51 h
Un gran paso para la Humanidad

5 innovaciones tecnológicas de la llegada a la Luna que han revolucionado la Tierra

Desde la ingeniería necesaria para propulsar cohetes o satélites, hasta la posibilidad de cartografiar mejor la Tierra.

Buzz Aldrin en la llegada a la Luna, en 1969
5 innovaciones tecnológicas de la llegada a la Luna que han revolucionado la Tierra. / EFE

La llegada del hombre a la Luna es uno de los mayores hitos de la historia de la Humanidad. Aquel 20 de julio de 1969, Neil Armstrong se convirtió en la primera persona en pisar nuestro satélite y, de paso, puso fin a una frenética carrera espacial entre EEUU y la URSS que marcó buena parte de la Guerra Fría. Pero, a pesar de la tensión constante que supuso ese período de beligerancia contenida, de aquella batalla silente han salido una serie de innovaciones tecnológicas que han cambiado la vida en la Tierra.

Tal y como señala este artículo de 'Quartz', muchos de los aparatos electrónicos actuales, los medios de transporte y las telecomunicaciones que disfrutamos hoy en día tienen su origen directo en la llegada del hombre a la luna hace ahora 50 años. Una conmemoración que sirve no solo para recordar a los astronautas que lo hicieron posible -Neil A. Armstrong, Edwin E. Aldrin Jr y Michael Collins-, sino también para pasar revista a las mayores innovaciones tecnológicas derivadas de aquella gesta. Estos son los cinco más importantes.

1. Cohetes espaciales

Desde que el 4 de octubre de 1957 la Unión Soviética lanzase en órbita el Sputnik 1, el primer satélite artificial fabricado por el hombre, la propulsión espacial evolucionó rápidamente: en el aterrizaje lunar de 1969, los motores F-1 en Saturn V, el vehículo de lanzamiento del programa Apollo, quemaron un total de 2.800 toneladas de combustible a una tasa de 12,9 toneladas por segundo; hoy en día, lanzar un cohete al espacio es 10 veces menos costoso que entonces, por lo que la exploración espacial es mucho más sencilla y no está restringida exclusivamente a la NASA. En última instancia, esta tecnología permitirá a la raza humana seguir acumulando información del cosmos, así como conocimientos de otros mundos.

2. Satélites por doquier

En la Guerra Fría, el lanzamiento del Luna 1 escapó del campo gravitatorio de la Tierra para volar más allá de la Luna el 4 de enero de 1959; el Vostok 1 llevó al primer humano, Yuri Gagarin, al espacio el 12 de abril de 1961; y el Telstar, el primer satélite comercial, envió señales de televisión a través del Océano Atlántico el 10 de julio de 1962. Todos ellos fueron pasos indispensables para lograr que hoy en día sea más barato que nunca poner en órbita un satélite. Algo que, por otra parte, ha generado un volumen ingente de chatarra espacial.

3. Miniaturización de la tecnología

Los teléfonos, las cámaras o los ordenadores son cada vez más pequeños. Una tendencia que se debe principalmente a la necesidad que tenían EEUU y la URSS de hacer que todos los elementos tecnológicos que lanzaban al espacio cupiesen en una nave o un satélite (con unas dimensiones reducidas de por sí para que el peso no dificultase el despegue ni aumentase el consumo de combustible. Cuando mires un dispositivo MP3, piensa en la diferencia que supone con los enormes radiocasetes de los 70.

4. Redes de telecomunicaciones

Otro de los grandes avances que se derivan directamente de la llegada del hombre a la luna es el avance en las redes de telecomunicaciones. El despliegue técnico en este sentido para la misión del Apolo 11 no tuvo precedentes, ya que fue necesario construir enormes antenas de transmisión en distintos puntos de la Tierra -bajo el nombre de Deep Space Network- para poder comunicarse en todo momento con cualquier nave, satélite o astronauta que estuviese en el espacio. De aquella primera red se ha desarrollado un complejo sistema de telecomunicaciones que hoy en día nos permite comunicarnos con cualquier otra parte del globo en directo.

5. Mayor conocimiento de la propia Tierra

Hasta 1959, la cartografía de la Tierra ha estado incompleta: nunca habíamos visto nuestro propio planeta desde el exterior. Fue entonces cuando el Explorer VI tomó la primera fotografía de la Tierra. Desde entonces, incluyendo las imágenes que tomaron Armstrong y compañía desde la Luna en 1969, las imágenes satelitales nos han permitido conocer al dedillo nuestro planeta, ajustar fronteras físicas como cordilleras o valles y descubrir nuevos lugares que desconocíamos. 

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