Lunes, 23.04.2018 - 01:49 h
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Ansiedad, sedentarismo e insomnio: los peligros de viajar demasiado por trabajo

Un nuevo estudio asegura que las personas que pasan dos semanas o más viajando por trabajo tienen serios problemas de salud. Así viven los viajantes

Manuel Ruiz-Ayucar en fotos de sus múltiples viajes
Manuel Ruiz-Ayucar en fotos de sus múltiples viajes


Manuel Ruiz-Ayúcar es responsable del departamento de exportación de Iris Barcelona, una empresa que comercializa productos para llevar la comida al trabajo y soluciones de cocina. Se pasa viajando entre una y dos semanas al mes y asegura que el único continente que le queda por visitar es Oceanía. Le encanta su trabajo, pero reconoce que es duro.

“Para mí lo peor es la cantidad de tiempo que inviertes en aeropuertos, el cansancio, y la tensión de que todo salga bien”, explica a La Información. “Y lo peor del mundo es cenar solo o tener que cenar con algunos clientes”. Cenas que, por otro lado, no son nada saludables.

“Como bastante mal”, apunta. “Se puede dar el hecho de que quieras probar cosas del sitio, porque me gusta probar la comida típica, pero además los horarios son los que son. Terminas a horas intempestivas y solo te queda comida rápida o te toca tirar del servicio de habitaciones. Además, no andas nada porque no conoces la ciudad y te mueves solo en taxi”.

Y, claro está, dormir en los hoteles no es como dormir en casa. “Duermo bastante poco y no llegas a descansar”, asegura. “Entre el cambio horario, la tensión de las reuniones e intentar optimizar el tiempo, teniendo quizás más visitas de las que sería sano, tienes el tiempo justo”.

Las esperas en el aeropuerto son de lo más incómodo / Pixabay
Las esperas en el aeropuerto son de lo más incómodo / Pixabay

Un trabajo de riesgo

Según explica Greeley Koch, director ejecutivo de la Association of Corporate Travel Executives en el informe Meet the Modern Business Traveller, “los viajantes más jóvenes son más conscientes de lo que comen, del ejercicio que hacen y de la cantidad y calidad de su sueño” y, además, “son más conscientes y exigentes acerca del tiempo de recuperación entre viajes”.

Pero, aunque la vida de los viajantes haya cambiado a mejor, los estudios confirman que sigue siendo una profesión de alto riesgo. Las personas que viajan por negocios dos semanas o más al mes aseguran tener más síntomas de ansiedad y depresión y tienen más probabilidades de fumar, ser sedentarios y tener problemas para dormir que aquellos que viajan de una a seis noches al mes. Además, entre quienes consumen alcohol, los viajes largos se asocian a síntomas de dependencia al mismo.

Estas son las principales conclusiones de un nuevo estudio de la Escuela de Salud Pública Mailman, de la Universidad de Columbia, para el que se han analizado las historias médicas de más de 18.300 empleados. La investigación asegura que, en general, los comportamientos dañinos se incrementan significativamente a medida que aumentan los días en que los trabajadores están lejos de sus casas.

“Aunque los viajes de negocios pueden verse como un beneficio laboral y pueden conducir al progreso en el trabajo, hay una creciente literatura que muestra que se asocian con un mayor riesgo de sufrir enfermedades crónicas asociadas con factores de estilo de vida”, asegura Andrew Rundle, profesor asociado de Epidemiología en la Escuela de Salud Pública Mailman. “El campo de la medicina de viajes laborales necesita expandirse más allá de su enfoque actual en las enfermedades infecciosas, los riesgos de enfermedades cardiovasculares, la violencia y las lesiones para enfocarse más en el comportamiento y la salud mental de los viajes de negocios”.

Ruiz-Ayucar en Marruecos.
Ruiz-Ayúcar en Marruecos con su taxista.

Si viajas, preocúpate de tu salud

En opinión de los autores del estudio, empleadores y empleados deben considerar estrategias para cuidar la salud durante los viajes de trabajo, que vayan más allá de los típicos estiramientos y vacunas.

“A nivel individual, los trabajadores que viajan mucho deben asumir las decisiones que toman sobre la dieta, el ejercicio, el consumo de alcohol y el sueño”, apunta Rundle. “Sin embargo, para hacerlo es probable que necesiten apoyo en forma de educación, capacitación, y una cultura corporativa que enfatice los viajes de negocios saludables”.

Ruiz-Ayúcar apunta que algunos colegas de profesión son conscientes de los riesgos de estar siempre fuera de casa y, por ejemplo, se preocupan por ir al gimnasio del hotel o salir a correr. Pero estos hábitos, además de minoritarios, no siempre son sencillos de mantener. “Hay gente que va a ver diferentes delegaciones y tiene unos destinos muy controlados, con el mismo hotel, y puede establecer rutinas porque conocen el sitio, pero yo en dos años no suelo repetir destino”.

En opinión de Rundle, “los empleadores deberían proporcionar a los empleados que viajan por negocios alojamientos que tengan acceso a instalaciones de actividad física y opciones de alimentos saludables”.
Pero, claro está, de los trabajadores depende la última palabra. ¿Estás dispuesto a correr una hora antes de abordar la primera reunión en un lugar en el que no has estado jamás? ¿Te resistirás a comer una hamburguesa si viajas a EEUU? Quizás deberías, sobre todo si la semana siguiente toca México y vas a querer probar todos los tacos existentes.

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