Domingo, 05.04.2020 - 22:54 h
¿Preocupación o lavado de imagen?

Jeff Bezos: de planear 'huir' de la Tierra a querer salvarla del cambio climático

El fundador de Amazon ha pasado en poco tiempo de interesarse solo por la colonización del espacio a destinar al clima 10.000 millones de dólares.

Jeff Bezos posa junto a uno de sus cohetes. / Blue Origin
Bezos, de planear 'huir' de la Tierra a querer salvarla del cambio climático. / Blue Origin

"Tenemos que abandonar este planeta. Vamos a abandonarlo y eso va a hacer mejor a este planeta. Vendremos y nos iremos, y la gente que quiera quedarse, podrá hacerlo". Estas palabras, pronunciadas por Jeff Bezos en 2018, resumen a la perfección por qué el fundador de Amazon lleva tiempo pensando en colonizar el espacio, hasta el punto de estar dispuesto a invertir hasta el último céntimo de su fortuna en 'huir' de la Tierra. "Una de dos: u otras personas se suman a esta visión o me quedaré sin dinero. Esas son las dos posibilidades", añadía entonces. Por eso, sorprende sobremanera que, ahora, dos años después, Bezos haya decidido destinar 10.000 millones de dólares a combatir el cambio climático (y, de paso, a salvar nuestro planeta). ¿Qué ha ocurrido desde entonces?

En 2018, la fortuna de Bezos ascendía a 130.000 millones de dólares, una cantidad nada desdeñable para abrir nuevas vías de negocio en el espacio. "La Tierra no es un lugar muy bueno para las grandes industrias. Nos conviene ahora mismo, pero en un futuro no tan distante -hablo de décadas, quizás 100 años- empezará a ser más fácil hacer muchas de las cosas que ahora mismo hacemos aquí, en el espacio, porque tendremos mucha más energía", apuntaba entonces. Y, a tenor de la presentación en sociedad en mayo de 2019 de Blue Moon, la cápsula con la que pretende viajar a la luna en 2024, parece que sus planes de conquista espacial siguen intactos.

A largo plazo, Bezos pretende establecer una red espacial en la que millones de personas puedan vivir y trabajar lejos de la Tierra en hábitats basados en el denominado Toro de Stanford -una suerte de rueda gigante, concebida durante los años 70, que gira una vez por minuto para lograr una gravedad artificial de 1G debido a la fuerza centrífuga y que teóricamente podría albergar a entre 10.000 y 140.000 personas-. Para Bezos, este es el único modo de lidiar con los problemas que generarán en las próximas décadas la superpoblación de nuestro planeta y la escasez de alimentos y energía.

Vista exterior e interior de un Toro de Stanford / Donald E. Davis.
Vista exterior e interior de un Toro de Stanford, el futuro de la vida y los negocios según Jeff Bezos. / Donald E. Davis.

¿Preocupación por el cambio climático o lavado de imagen?

O eso pensábamos hasta esta misma semana, cuando Bezos prometía 10.000 millones de dólares (9.300 millones de euros) para hacer frente al cambio climático desde la propia Tierra. El proyecto, llamado Bezos Earth Fund "financiará a científicos, activistas, ONG y a cualquier iniciativa que ofrezca una posibilidad real de ayudar a preservar y proteger el mundo natural". Un propósito que contrasta con su visión desesperanzada de 2018. Y, por eso, al fundador de Amazon le han llovido tantos elogios como críticas por la iniciativa.

Varios grupos activistas ya han calificado el proyecto de lavado de cara, al tiempo que han instado al hombre más rico del mundo a que primero 'limpie' Amazon y los problemas medioambientales del gigante del comercio electrónico, que indirectamente provocan millones de toneladas de CO2 evitables, según los últimos estudios. Sin embargo, Bezos se mostraba ajeno a las críticas y a la condición de actor contaminante de Amazon, al anunciar su iniciativa en Instagram: "El cambio climático es la mayor amenaza para nuestro planeta".

Para añadir más leña al fuego, cientos de empleados de Amazon firmaron el mes pasado un post criticando las políticas climáticas del gigante del comercio electrónico y exigiendo que haga más para combatir el cambio climático. Se refieren no solo a la emisión indirecta de CO2, sino también por las acusaciones de que Amazon crea grandes cantidades de desechos por culpa del embalaje que utiliza para las entregas a domicilio. Peor aún: también hay críticas por la elevada huella de carbono de la compañía debido al alto consumo de energía de sus granjas de servidores que hacen posible sus lucrativas actividades de computación en la nube.

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