Miércoles, 18.09.2019 - 01:40 h
Así no te dejarás influenciar

Cambiar la foto de LinkedIn por perros aleatorios... para contratar mejor

Con el objetivo de solucionar estos los procesos de selección, un directivo de TED ha creado un programa que transforma los candidatos en canes.

Mis contactos de LinkedIn transformados en perros.
Mis contactos de LinkedIn transformados en perros.

Como sabe cualquier persona que haya dirigido un proceso de selección, acertar en las contrataciones no es sencillo. Aunque, evidentemente, se tienen en cuenta los logros académicos y profesionales de cada candidato, la elección final depende en gran medida de características subjetivas, muchas de las cuales influyen en nuestra decisión sin que reparemos siquiera en ellas.

Los investigadores sociales han estudiado durante mucho tiempo estos sesgos, que limitan la diversidad en los centros de trabajo, algo que tiene consecuencias graves en el rendimiento general de las empresas.

Algunos sesgos son más o menos inocentes, como no contratar alguien sencillamente porque su nombre es el mismo que el de alguien que nos cae mal, y otros parten de prejuicios que siguen bien instalados en el inconsciente colectivo. Aislando el resto de los factores, es más fácil que te contraten siendo blanco que negro, siendo flaco que gordo, siendo joven que viejo o siendo guapo que feo.

Con el objetivo de solucionar estos sesgos en los procesos de selección, Aaron Weyenberg, director de investigación y desarrollo de TED -la popular organización sin ánimo de lucro conocida por sus charlas inspiracionales-, ha creado una extensión del navegador Chrome que cambia automáticamente las fotos de perfil de LinkedIn por imágenes aleatorias de perros.

LinkedIn es una herramienta fundamental de todo proceso de selección. Aunque una mayoría de empresas no publican sus ofertas en la red, es muy habitual visitar los perfiles de los candidatos que se presentan antes de descolgar el teléfono, pues suelen contener más información (o al menos información diferente) a la que incluyen los currículum.

“Todo tipo de información que nada tiene que ver con la cualificación de la persona puede colocarse de forma involuntaria en nuestra línea de visión”, explica en BBC Capital el creador de la aplicación. “Y el auge de LinkedIn la verdad es que no ha ayudado en nada a disminuir esto. No ofrecen ningún tipo de búsqueda que suprima la información irrelevante y ponga por delante los detalles más relevantes”.

Cuando instalas la extensión, bautizada como Profile of Dogs, en vez de ver fotos de hombres o mujeres verás retratos de pekineses, chihuahuas o rottweilers, lo que según su creador permite eliminar información que no ayuda a elegir a los candidatos con criterio.

Mi nuevo yo perruno.
Mi nuevo yo perruno.

Los sesgos siguen existiendo

Como se apunta en la descripción de la extensión, aunque no te gusten los perros, sustituir las fotos de perfil por canes aleatorios ayuda a reducir los sesgos, pues te desagradarán todos por igual.

El problema es que los sesgos son tan poderosos, que incluso las imágenes de perros aleatorios pueden condicionar nuestra elección. Así lo cree al menos Alexandar Todorov, profesor de psicología en la Princeton University, que asegura en la BBC que, dado que los dobermans, por ejemplo, tienen distinta reputación que los golden retriever, los candidatos a los que se asigne este tipo de perros podrían ser escogidos con menos frecuencia.

Sea como fuere, lo cierto es que, aunque sepamos que una imagen es escogida aleatoriamente, los sesgos siguen funcionando en torno a otros detalles imposibles de eliminar del perfil de LinkedIn como el nombre de los candidatos (aunque es algo que Weyenberg promete implementar en próximas versiones de la aplicación).

Mis últimos contactos de Linkedin, en versión perruna.
Mis últimos contactos de Linkedin, en versión perruna.

Eliminar los sesgos es mucho más complejo de lo que parece. Numerosas empresas interesadas en fomentar la diversidad han experimentado con formas de eliminar el máximo posible de sesgos en los procesos de selección, escondiendo información como los nombres, la edad o la foto (algo muy extendido en EEUU pero que aún no cala en Europa), pero la decisión se sigue tomando en un encuentro cara a cara, en el que no hay forma de reducir los sesgos.

En profesiones como la abogacía, la consultoría o las finanzas -donde se cobran los salarios más altos- el gran sesgo en la selección es el perfil académico, pero este está ligado al estudio de másteres que solo las familias más pudientes pueden costear, con lo que su contratación viene determinada en muchos de los casos por el origen socieconómico, que es quizás el mayor impedimento de la diversidad.

Como comprobó en un estudio Louise Ashley, profesora de la Universidad de Kent, los grandes despachos de abogados de la City no solo tienen en cuenta la educación de los candidatos, sino también las maneras, la ropa e, incluso, el acento, correspondiente a la clase adinerada. Y no hay perro que esconda tamaños prejuicios.

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