Jueves, 21.02.2019 - 01:28 h
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Las cinco reglas de oro para evitar las distracciones en el trabajo

Aunque la Navidad no sea una temporada de mucho trabajo, muchas veces ni siquiera somos capaces de sacar adelante el mínimo indispensable

El móvil es uno de las mayores fuentes de distracción / Pixabay
El móvil es una de las mayores fuentes de distracción / Pixabay

Aunque todos tenemos días malos en el trabajo, en los que no conseguimos ser todo lo productivos que podemos ser, en estas fechas navideñas la distracción es generalizada. Es muy difícil abstraerse de la lotería, los regalos que nos queda por comprar, los millones de mensajes de WhatsApp o lo que vamos a comer en la cena de Nochebuena. Y aunque no sea una temporada de mucho trabajo, muchas veces ni siquiera somos capaces de sacar adelante el mínimo indispensable.

El ambiente de distracción es, además, contagioso. “Detectamos muy sutilmente los comportamientos y las emociones de los demás”, explica Susan David, fundador del Harvard/McLean Institute of Coaching en Harvard Business Review. “Cuando esto sucede, podemos empezar a despistarnos”. Puedes estar muy concentrado, pero si un compañero anda repartiendo polvorones es muy difícil que no pierdas el hilo de lo que estás haciendo.

No es ningún drama tener unos días menos productivos, pero si esto nos hace salir tarde, acumular trabajo para más adelante o recibir un rapapolvo, quizás nos interese obviar la Navidad durante unas horas. Por suerte, hay una serie de técnicas que podemos utilizar para no distraernos:

1. Evitar la multitarea

Como han apuntado los científicos por activa y por pasiva, nuestro cerebro no está diseñado para realizar múltiples tareas al mismo tiempo. Lo que ocurre cuando hacemos varias cosas a la vez es que, sencillamente, estamos cambiando repetidamente nuestra atención de un asunto a otro. Y esto es justo lo contrario a estar concentrado.

Como explica la neurocientífica e investigadora educativa JoAnn Deak, la multitarea generalmente “duplica la cantidad de tiempo que se necesita para realizar una tarea, y por lo general al menos duplica la cantidad de errores”. Y, como apunta Rich Fernandez, CEO del Search Inside Yourself Leadership Institute, cuando una interrupción acaba con nuestra concentración tardamos entre 10 y 18 minutos en volver al mismo nivel de atención.

2. Se consciente de que te estas distrayendo

Hay días en los que pasa la mañana en un suspiro y no hemos hecho prácticamente nada: miramos las noticias, tomamos un café con los compañeros, contestamos un par de correos y, cuando miramos el reloj, nos damos cuenta de que otra vez hemos estado perdiendo el tiempo.

Es por ello por lo que resulta importante ser consciente de que estamos distraídos, antes de que sea tarde. Solo así podrás tomar partido. Es en este momento en el que se debe evaluar, además, qué cosas en concreto te están distrayendo. Quizás es el móvil, las redes sociales, tus compañeros, o todo a la vez, pero es importante reconocerlo.

Es sano hablar con los compañeros, pero hay gente que se pasa / Pixabay
Es sano hablar con los compañeros, pero hay gente que se pasa / Pixabay

3. Establece límites

Una vez tengas identificadas tus mayores distracciones ponte normas. Si leer los periódicos a primera hora te hace perder media hora no los leas. ¿Quiere decir esto que no debas estar informado? Por supuesto que no –de eso vivimos–, pero programa su lectura cuando ya hayas finalizado una tarea o, por ejemplo, como un momento de descanso después de comer.

Ni que decir tiene que debes evitar, además, todas las distracciones invasivas, como las alertas de correo o las notificaciones del móvil. No se puede estar concentrado teniendo interrupciones constantes.

4. Establece rutinas

Las rutinas son importantes para compartimentar los momentos de concentración y los de esparcimiento (que también son necesarios). Si sabes a qué hora tienes que empezar a trabajar, cuándo es posible tomar un respiro para el café y en qué momento es preferible comer, tu día será mucho más productivo.

5. Ignora a tus compañeros

No hace falta ser maleducado para pasar de tus compañeros durante unas horas. Si no lo entienden puedes explicárselo. El contagio social existe, y si estás rodeado de colegas que no paran de charlar (y los hay en todas las empresas) es imposible no distraerse. Pídeles que hablen en otra parte o ponte música, pero trata de ignorarles.

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