Miércoles, 20.03.2019 - 11:12 h
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Cómo aguantar a un compañero de trabajo que te saca de quicio: seis claves

Lo primero que hacemos cuando no aguantamos a un compañero de trabajo es evitarle lo máximo posible, pero esto no siempre es posible.

Dwight Schrute es el prototipo de compañero que saca de quicio a cualquiera.
Dwight Schrute es el prototipo de compañero que saca de quicio a cualquiera.

Todos hemos tenido algún colega de trabajo que nos sacaba de nuestras casillas, pero hay algo que siempre hay que tener en cuenta: tú también molestas a alguien. Es imposible llevarse bien con todas las personas que pueblan una oficina y el que no aguanta al de contabilidad porque es un cotilla, odia a la secretaria, que es una pelota, pero se lleva bien con la directora de marketing, pese a que no de palo al agua.

Lo primero que hacemos cuando tenemos claro que no aguantamos a un compañero de trabajo es evitarle lo máximo posible. Y no parece una mala idea, el problema es que esto no siempre funciona: si estamos obligados a compartir tareas, ignorarle solo va a hacer que la situación vaya a peor.

La solución, nos guste o no, pasa por tolerar a esta persona, y es esto es algo que se consigue más fácilmente si tratamos de entender porque hace esas cosas que tanto nos molestan, y generamos empatía.

“Usando la empatía, puedes mantener un acercamiento equilibrado y bien calibrado que te permita trabajar con personas difíciles”, asegura Rich Fernández, CEO del Search Inside Yourself Leadership Institute, en un artículo de Harvard Business Review. Y para lograrlo hay cinco claves.

1. Piensa qué es lo que te molesta

Muchas veces, la razón por las que un compañero nos irrita es totalmente irracional: el problema, quizás, no es suyo, es nuestro. Piensa qué es realmente lo que te molesta de tu compañero y no pienses que lo hace para fastidiarte, sino en por qué te molesta.

Quizás se trata de algo que te recuerda a otra persona que no te gusta o, sencillamente, una manía. Tener autoconciencia y comprender nuestra propia psicológica fortalece la capacidad de empatía y, por tanto, nos brinda recursos para lidiar con la situación.

2. No pierdas la calma

SI algo nos pone nervioso solemos estar cada vez más irritables y nos molestan cosas que en otro momento, o viniendo de otra persona, no nos molestarían lo más mínimo. Cuando tu colega llega tarde, te interrumpe, o simplemente resulta detestable, es muy probable que sientas una reacción fisiológica: tu respiración se acelera, tus palmas comienzan a sudar o tu temperatura aumenta. En definitiva, te alteras, y es algo que es conveniente saber reconocer.

Cuando esto ocurra trata de calmarte, respira hondo y piensa qué está ocurriendo realmente: ¿tienes verdaderas razones para molestarte?

Trata de estar todo lo calmado que puedas / Pixabay
Trata de estar todo lo calmado que puedas / Pixabay

3. Sé curioso

Hay dos tipos de empatía: la empatía cognitiva, la capacidad de comprender la perspectiva de otra persona y la empatía emocional, la capacidad de sentir lo que otra persona siente. Ambas desaparecen cuando estás enfadado o frustrado. Por ello tienes que hacer un ejercicio de reflexión.

Para tener empatía cognitiva piensa qué le lleva a la persona que te saca de tus casillas a hacer lo que hace. ¿Qué le motiva e inspira? Quizás si tratas de conocer mejor a una persona comprendas que su comportamiento no es arbitrario: posiblemente tenga un problema o esté pasando por una situación difícil. Lo importante, en cualquier caso, es tratar de entender su perspectiva. Esto no significa que tengas que estar de acuerdo con ella, pero simplemente el hecho de conocerla te ayudará seguro a que suavice la relación. Ahora trata de ponerte en tu lugar, ¿qué harías si fueras él? Esto es lo que genera empatía emocional, que es la más poderosa.

4. Busca puntos en común

Gracias a la empatía conocerás mejor a esta persona, lo que te permite buscar puntos en común, cosas de las que podéis hablar sin que te quieras tirar de los pelos. Puede que tu colega sea un maleducado, pero quizás ambos sois admiradores de Bob Marley y podéis discutir distendidamente de cuál es su mejor disco. Cualquier punto de encuentro, por peregrino que sea, ayudará a rebajar la tensión.

Te parece repelente, pero tú a ella también / Pixabay
Te parece repelente, pero tú a ella también / Pixabay

5. Sé amable

Al tratar con alguien que no te gusta, a menudo asumes lo peor, y esa actitud se muestra en tu comportamiento. Trata de ser amable y no irritarte. Cuando tu compañero haga eso que siempre te molesta lucha contra tu insisto de mandarle a freír espárragos y sé educado. Todo irá mejor así para ambos.

6. Habla con él

Por último, si sigues sin tragar a tu compañero, trata de tener una conversación y plantéale que es lo que ocurre. No le eches la bronca: explícale qué te molesta en concreto y trata de llegar a un acuerdo para que la situación sea lo más sencilla para ambos. No pierdas de vista que probablemente tu colega tampoco te traga, eso es algo que ya tenéis en común.

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