Sábado, 23.02.2019 - 00:32 h
Será la primera causa de baja en España en 2020

Cómo ayudar a ser productivo a un empleado con depresión

Un estudio señala que establecer una comunicación estrecha con quienes padecen depresión reduce en 4,1 días el tiempo que anualmente están de baja.

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Las personas con depresión mejoran su rendimiento cuando pueden contar con la ayuda de su jefe / Pixabay

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), la ansiedad y la depresión laboral serán las primeras causas de baja en España en 2020. Una situación que, según el organismo, cuesta a los países miembros de la Unión Europea unos 92 billones de euros al año. Y, aunque ya existen una serie de medidas para prevenir y tratar las enfermedades mentales, tanto desde el propio entorno laboral como desde el servicio público de salud, un nuevo estudio señala una solución más sencilla (e inmediata), ya que establecer una comunicación estrecha con quienes padecen depresión reduce en 4,1 días el tiempo que anualmente están de baja, tal y como recoge este artículo de The Guardian.

Al contrario de lo que se pensaba hasta hace no mucho, la intervención de la empresa o, en este caso, de los supervisores de un empleado en el tratamiento de una persona con depresión es una de las claves para ayudarle a superar un mal bache. En este sentido, el estudio llevado a cabo por investigadores de la Escuela de Economía de Londres concluye que aquellos que padecen una enfermedad mental y pueden hablar abiertamente de ello con sus jefes son más productivos en el trabajo que aquellos que no pueden o no quieren hacerlo por miedo o vergüenza.

En España, el 25% padece depresión al menos una vez 

Las cifras son claras: en España, el 25% de la población padece a lo largo de su vida al menos un episodio de depresión y al 86% de esas personas les sucede en edad laboral; por otro lado, la OMS calcula que unos dos millones de españoles sufren algún tipo de enfermedad mental asociada con la depresión, lo que se traduce en un gasto tremendo para las arcas públicas. Para hacerse una idea, sólo en ansiolíticos y tratamientos farmacológicos (sin contar psicólogos, especialistas, ingresos hospitalarios, etc.) es de unos 25 millones de euros al año para el Estado.

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Hablar con un empleado con depresión reduce el tiempo de baja en 4,1 días al año / Pixabay

Así, el estudio supone un importante avance, ya que extiende las herramientas para combatir al propio ámbito laboral. Los investigadores, que analizaron la depresión en el centro de trabajo en 15 países distintos, llegaron a la conclusión -tras encuestar a un millar de gestores de equipo y de subordinados- de que las reacciones de los jefes ante los casos de depresión eran al menos tan importantes como la financiación pública, al menos respecto a la prevención y tratamiento inmediato de la productividad y el absentismo de los empleados que atraviesan esta situación.

México, el lugar donde más se habla sobre la depresión

"Nuestro estudio muestra que en aquellos lugares en los que los jefes crean una cultura de evitar hablar sobre la depresión, los propios empleados terminan por trabajar menos e, incluso, cuando vuelven al trabajo no son tan productivos como podrían serlo", explica Sara Evans-Lacko, coautora de la investigación. Los resultados son algo sorprendentes: si bien en países asiáticos con menos regulación laboral en general el porcentaje de empleados que afirman que sus jefes les han ofrecido ayuda para en relación a su depresión es más bajo -en Japón, por ejemplo, sólo el 16% lo hace-, el país en el más apoyo se ofrece desde la empresa a trabajadores con depresión es México, con un 67%, por encima de otros una cultura arraigada en este sentido como Reino Unido, que se queda en un 53%.

El problema es que, aún hoy, no en todos los lugares del planeta se entienden del todo las enfermedades mentales en el entorno laboral (incluso aunque la causa no esté asociada directamente al trabajo). Por ejemplo, en Dinamarca sólo un 2% de los empleados afirma que sus jefes evitan hablar sobre su depresión; la otra cara de la moneda es que el 15% de los trabajadores de todo el mundo que se han atrevido a dar el paso para tratar el tema con sus jefes han sufrido algún tipo de sanción disciplinaria, han sido degradados o despedidos, según el índice de bienestar en el trabajo que publica anualmente la organización Mind. 

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