Jueves, 21.11.2019 - 07:55 h
Siete consejos para tener éxito

Cómo escribir para pedir algo a una persona a la que llevas años sin hablar

No debemos tener reparos en escribir a un antiguo conocido para pedir un favor, siempre que tengamos algunas cuestiones en cuenta

Revisa bien el texto antes de enviarlo. / Pexels
Revisa bien el texto antes de enviarlo. / Pexels

Construir y nutrir nuestra red de contactos es esencial para el éxito profesional. Diversas investigaciones muestran que realizar un correcto networking permite a los trabajadores encontrar mejores oportunidades, alcanzar mejores puestos y, en general, tener una carrera más exitosa. Pero no es posible mantener una relación de amistad con todas las personas que hemos conocido a lo largo de nuestra carrera laboral y educativa.

Todos necesitamos el favor de antiguos colegas, con los que no siempre hemos logrado mantener un contacto fluido, ya sea para encontrar un nuevo empleo, buscar clientes o acceder a determinada información.

En ocasiones, retomar el contacto con compañeros parece más complicado, incluso, que escribir a gente que no conocemos. ¿Se acordará de mí? ¿Pensará que soy un aprovechado por escribirle ahora?

Pero como recuerda la consultora Rebecca Zucker en Harvard Business Review, no debemos tener reparos en escribir a un antiguo conocido, siempre que tengamos algunas cuestiones en cuenta:

1. Vence la vergüenza

A ninguno de nosotros nos agradan las personas que nos escriben tan solo cuando necesitan algo. La vergüenza derivada de sentirnos una de esas personas nos puede empujar a no escribir a antiguos colegas que nos podrían echar un cable en una situación difícil. Pero debemos recordar que si no hemos hablado con esa persona en diez años es porque ella tampoco nos ha contactado y nadie sabe si es ella la que nos necesitará en un futuro.

Los colegas de trabajo no son necesariamente amigos, pero todos sabemos de la utilidad de responder con amabilidad y ayudar en lo que necesite a un compañero del sector, pues nosotros podemos ser los próximos que necesitemos ayuda. Esta solidaridad profesional es la que debemos tener en mente.

2. Reconoce la ausencia de contacto

No tiene sentido mandar un correo a una persona con la que quizás no hemos hablado en más de un lustro haciendo como si el tiempo no hubiera pasado. En opinión de Zucker, el simple hecho de poner en el asunto del correo frases del tipo “saludos del pasado” o “un saludo de un antiguo colega” eleva la tasa de respuesta por encima del 90 %.

Es importante recordar en las primeras líneas a nuestro interlocutor de qué nos conoce (no tiene por qué acordarse de nosotros) y explicar qué hemos hecho desde que nos perdió la pista.

3. Usa el tono correcto

Debemos evitar que nuestra petición suene desesperada o exigente, al fin y al cabo nuestro contacto no nos debe nada, pero también mostrarnos confiados. Básicamente, lo ideal es plantear lo que necesitamos de forma abierta y clara, dejándoselo a nuestro interlocutor lo más fácil posible.

Nunca se sabe qué colega puede ayudarnos en el futuro. / Pixabay
Nunca se sabe qué colega puede ayudarnos en el futuro. / Pixabay

4. No le pongas en un compromiso.

Debemos dar por hecho que nuestro antiguo colega estará muy ocupado (aunque no lo esté), por lo que cuanto más mascada esté nuestra petición, mejor. Déjale siempre una vía de salida, para que no piense que le estás metiendo un marrón, frases del tipo “no sé si será muy complicado, entiendo perfectamente que no puedas hacerlo” ayuda a generar confianza y que nuestro interlocutor se plantee más seriamente ayudarnos.

5. Ofrece tu ayuda

Debemos ver siempre nuestra petición en el contexto de una relación más amplia y recíproca, que puede ser beneficiosa para ambas partes. Al decir algo como, “si puedo ser de ayuda en alguna cosa, ahora en el futuro, no dudes en escribirme”, ayudas a fomentar la confianza y dejas la puerta abierta a próximas colaboraciones. Y si hay algo concreto que puedas ofrecer, mejor aún.

6. Muestra tu agradecimiento

Independientemente de si tu contacto puede ayudarte o no, contéstale agradeciendo la respuesta. Si finalmente sí puede ayudarte no está de más entregarle un pequeño regalo de agradecimiento, ya sea invitándole a una comida o enviándole una botella de vino. Son detalles que labran la confianza y fortalecen las relaciones en entornos profesionales.

7. Mantén el contacto

De nuevo, con independencia del éxito de la propuesta, aprovecha la interacción para mantener un mínimo contacto, aunque sea solo añadiendo a esta persona a tu red de LinkedIn u otra red social, para tener al día de las novedades principales en la vida de ambos. Nunca se sabe cuándo os podéis necesitar.

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