Jueves, 21.03.2019 - 03:36 h
Sigue siempre tres claves

Cómo evitar conflictos innecesarios en el trabajo (y qué batallas sí debes librar)

La aversión al conflicto no debería verse como una cualidad positiva, pero tampoco merece la pena plantear peleas de las que no saldrás bien parado

Antes de librar una batalla debes saber si puedes ganarla. / Pexels
Antes de librar una batalla debes saber si puedes ganarla. / Pexels

Las mejores ideas no surgen necesariamente en entornos amables. El conflicto es en cierto modo necesario para el devenir de una empresa, pues la complacencia es la peor enemiga de la innovación.

La aversión al conflicto no debería verse como una cualidad positiva, pues este es inevitable en un grupo humano. Muchas veces confundimos el respeto y el compañerismo con el buenrollismo. Y no son sinónimos. Si bien tener una relación cordial con los colegas es importante para un centro de trabajo, que exista un ambiente en el que se castiguen las discrepancias es de todo menos positivo.

Ahora bien, uno de los aspectos más importantes para tener éxito en las negociaciones, con compañeros, clientes o proveedores, es saber elegir bien qué batallas merece la pena librar.

Todos nos hemos enfrentado a situaciones en el trabajo que nos sacaban de quicio, en general porque consideramos que nos han tratado de forma injusta, pero saltar en cada agravio nos coloca en una situación complicada: a nadie le gusta la gente que se pasa el día quejando, aunque tenga razón. 

Como explica en 'Medium' Muriel Vega, ante de librar una batalla deberíamos plantearnos tres cuestiones importantes, que nos permitirán ahorrar mucho tiempo y, lo que es más importante, muchos disgustos:

1. Piensa qué quieres conseguir

Es humano enfadarse ante una situación que consideramos injusta, pero a la hora de librar una batalla en el trabajo debemos tener claro qué buscamos lograr con ella. Es mejor tragarse un agravio que mover Roma con Santiago si, tras reflexionar un rato, llegamos a la conclusión de que no vamos a conseguir nada más que cabrear al personal.

Como apunta la especialista en dinámicas laborales Amy E. Gallo, autora de la ‘HBR Guide to Dealing with Conflict’, la clave para abordar cualquier conflicto en el lugar de trabajo es hacerlo con un resultado en mente: "Hay una gran diferencia entre ser alguien que es conocido por quejarse de las cosas y alguien que es conocido por cambiar las cosas”.

Puede que tengas razón, pero ¿vas a convencer a los demás de que la tienes o vas a quedar como un quejica al que le molestan cosas que no tienen importancia?

Para evitar dañar tu reputación es importante sopesar antes los pros y los contras de plantear un problema. Vega recomienda plantearse tres cuestiones: ¿Cuáles son los riesgos potenciales de hacerlo para todas las partes involucradas? ¿Cuáles son los beneficios? ¿Cuál es la probabilidad de lograr que tu queja sea resuelta?

6. Crecimiento profesional (7,81 puntos)
 Antes de plantear un conflicto, busca aliados. / Freepik / javi_indy

2. Diseña una estrategia

Antes de poner sobre la mesa un conflicto, recopila toda la información necesaria para resolver este de forma satisfactoria. Los tiempos son importantes, es fácil saltar en caliente ante un problema sin plantearnos si realmente merece la pena pelear por resolverlo.

Aunque tengas razón, antes de iniciar un conflicto debes saber si lo estás tratando con la persona adecuada, de la forma correcta y en el momento oportuno. También vale la pena considerar si tienes la potestad de cambiar algo. A veces es mejor desplazar el conflicto a otra persona o departamento, que es quien verdaderamente puede solucionarlo. Se supone que para eso sirve Recursos Humanos.

3. Recapacita sobre lo que ocurrirá si no actúas

Antes de librar una batalla piensa en su coste de oportunidad, es decir, en lo que puedes ganar o perder por librarla, pero también en lo que puedes perder o ganar si no haces nada.

“Cuando tenemos que hacer cosas difíciles tendemos a sobreponderar los riesgos de actuar, y a menudo no pensamos en los riesgos de no actuar”, explica Gallo. "Entonces, si eliges no hablar sobre esto, ¿cuáles serán las consecuencias?”

Si decides que los beneficios de batallar superan los riesgos de no hacerlo, adelante, pero esto no siempre es fácil de dilucidar. Como en casi todas las decisiones de la vida, no está de más pedir ayuda. Preguntar a tus compañeros que harían en tu lugar puede darte más pistas sobre si merece la pena bajar al barro. También te permitirá saber si cuentas con aliados.

También ten en cuenta que nunca es tarde para dar marcha atrás. Si llegas a un callejón sin salida, puede volver a valorar si merece la pena seguir batallando o es mejor dar esta batalla por perdida, retroceder, y volver a intentarlo más adelante.

“Pelear en todas las batallas puede ser agotador, mental y físicamente, y aunque rendirse puede parecer antinatural, a veces es la mejor decisión que puedes tomar por ti mismo, tu productividad y tus relaciones dentro del lugar de trabajo”, concluye Vega.

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