Martes, 13.11.2018 - 20:14 h
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Qué debe hacer una empresa para retener al talento (y por qué todo puesto caduca)

Los ciclos de rendimiento van unidos a las curvas de aprendizaje, por lo que ascender o cambiar es la mejor manera de progresar en el trabajo.

Si un empleado se aburre, terminará por abandonar la empresa / Pixabay
Si un empleado se aburre, terminará por abandonar la empresa / Pixabay

A todos nos ha sucedido en algún momento: llevas varios años en una empresa en la que has crecido enormemente y, de pronto, te estancas; no es culpa de nadie, en realidad nada ha cambiado, pero sientes que necesitas un cambio urgentemente o perderás la oportunidad de seguir creciendo profesionalmente. Ni siquiera es una cuestión económica -muchos jefes piensan que estos problemas se solucionan dinero-; no, simplemente es esa sensación de haber llegado al máximo de tus posibilidades para poder avanzar. Algo que Whitney Johnson, autora y experta en gestión de equipos, comprende a la perfección y trata de corregir en este artículo de Harvard Business Review.

“Esta era mi situación hace más de una década. Tras ocho años como analista de mercados en Merrill Lynch, necesitaba nuevos retos. Siempre me había gustado el coaching, por lo que le hablé a mi jefe de cambiar de departamento. Pero, lejos de ofrecerme su apoyo, me desanimó a hacerlo. Me dijo que me querían exactamente donde estaba, Dejé el trabajo en menos de un año”, relata Johnson, quien señala que, a menudo, la estructura empresarial no sabe muy bien cómo gestionar el talento y que en lugar de pensar en soluciones para retenerlo, sólo quieren que sigas siendo un activo “superproductivo” en el mismo puesto en el que estás, “el primer paso para perderte”.

“El coste [para una empresa] es enorme en términos de tiempo y dinero. Pero si me hubiese quedado, el precio podría haber sido aún mayor. Cuando alguien no puede seguir creciendo en su trabajo, comienzan a dejar de ser productivos. Según Gallup, la ausencia de compromiso por parte de un empleado 'implica una cantidad enorme de potencial desaprovechado, dado que el 25% más comprometido […] es un un 17% más productivo'”, sostiene Johnson. Una desconexión que lleva al empleado insatisfecho a automatizar procesos y poco más.

Los ciclos de rendimiento van asociados a la curva de aprendizaje

Pero, ¿cómo gestionar este tipo de situaciones? “Se empieza por reconocer que todas las personas de tu empresa, incluido tú, tienen una curva de aprendizaje, lo que significa que cada puesto tiene una caducidad. Empiezas en un puesto en la parte baja de la curva de aprendizaje, con retos cada día. Mientras asciendes por la curva, adquieres competencia y confianza, pasando a ser muy productivo y, finalmente, a dominar tu puesto en la parte superior de la curva”, asegura.

Es importante aprender cada día / Pixabay
Es importante aprender cada día / Pixabay

Y no hay más. Porque lo que se avecina a partir de ese momento es una inversión en la curva: cuando eres un experto en un puesto concreto, necesitas nuevos retos para seguir creciendo. “Calculo que cuatro años es la curva de aprendizaje máxima de la mayoría de las personas en cualquier puesto de trabajo; si, tras ese período, continúas haciendo exactamente lo mismo, probablemente empezarás a sentirte vacío”, considera Johnson.

Aprender nuevas habilidades es bueno para la salud

En este sentido, relata su propia experiencia: “Cuando empecé a trabajar, estaba emocionada de ser secretaria en Wall Street, también estaba emocionada cuando me convertí en asesora de inversiones. Y me encantaba ser analista de mercados. Aunque empecé en cada uno de esos puestos desde la parte baja de sus respectivas curvas de aprendizaje, fui capaz de progresar y de ser experta en todas ellas”.

“Al final, me aburría de cada trabajo y empecé a buscar nuevos retos. La mayoría de nosotros seguimos el mismo patrón: nuestros cerebros quieren aprender y nos recompensan cuando lo hacemos. Cuando no lo hacemos, no nos sentimos tan bien. El cerebro humano está diseñado para aprender, no sólo durante nuestra infancia, sino a lo largo de nuestras vidas. En el proceso de aprendizaje, experimentamos niveles más altos de actividad cerebral y producimos más endorfinas”, explica.

Por todo ello, se puede concluir que los ciclos de rendimiento en el trabajo están directamente asociados a las curvas de aprendizaje: la productividad de un empleado viene determinada por su capacidad para seguir aprendiendo y mejorando en un determinado puesto. Si no se dan estas dos circunstancias, lo mejor que puede hacer es cambiar de aires, bien dentro de la misma empresa -a otro departamento o a un puesto superior-, bien buscando nuevos retos en otro campo.

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