Jueves, 27.02.2020 - 18:50 h
Periodistas y médicos silenciados

China ocultó información al mundo sobre el coronavirus porque nadie se lo prohíbe

La mala gestión de Pekín en los primeros días de la epidemia no es punible, ya que no existe ninguna legislación coercitiva a nivel internacional.

Coronavirus
China ocultó información al mundo sobre el coronavirus porque nadie se lo prohíbe.

El pasado 3 de enero, cuando el coronavirus originado, presuntamente, en un mercado de Wuhan apenas era una noticia secundaria en la sección de Internacional de la mayoría de los periódicos, el doctor Li Wenliang se vio obligado por la Policía a publicar una carta en la que calificaba de "mentiras" las alertas que había realizado a sus colegas médicos sobre el carácter letal del 2019-nCoV. Poco más de un mes después, Wenliang murió precisamente tras resultar infectado. En ese momento, la epidemia ya sumaba 28.000 casos confirmados y casi 600 muertes. Por eso, hay quien se pregunta por qué China ocultó información valiosa desde el principio. Y, sobre todo, ¿por qué no hay una sanción internacional, una vez certificada la pandemia?

El mismo día de la muerte del doctor Wenliang, otro caso pasaba casi desapercibido: el periodista Chen Quishi, que llevaba durante semanas publicando informaciones críticas con el régimen desde Wuhan, desapareció misteriosamente, en un caso que se ha relacionado con la censura informativa impulsada desde Pekín. Por eso, la pregunta es aún más extensa: ¿por qué China se empeñó en silenciar a periodistas y médicos, en una nefasta estrategia de comunicación similar a la que llevó a cabo la URSS con Chernóbil en 1986? ¿Y por qué nadie ha pedido responsabilidades?

La OMS no es un organismo sancionador

El problema es que existe la creencia de que la Organización Mundial de la Salud (OMS) es un organismo regulador para este tipo de situaciones. Pero se trata de una verdad a medias. Sí existe una regulación específica para informar a la comunidad internacional, denominada International Health Regulations y dependiente de la OMS, tal y como recuerda este reciente artículo de 'Vox'. Entró en vigor el 15 de junio de 2007 y exige a casi todo el planeta (194 países) que se notifiquen ciertos brotes de enfermedades y eventos de salud pública a la OMS para vigilarlos, declarar la alerta sanitaria global (como ha sucedido con el coronavirus) y dar respuesta a posibles pandemias mundiales.

El problema es simple, ya que se trata de una regulación no punitiva o coercitiva, por lo que aquellos países que la incumplen no tienen castigo alguno. Exactamente lo que ha ocurrido en China: el pasado 31 de diciembre, cuando Pekín anunció por primera vez el brote de una 'misteriosa neumonía', las autoridades evitaron dar la voz de alarma; por un lado, porque la mayoría de los pacientes habían estado en el mercado de Wuhan que se considera el epicentro del brote (aunque no de forma oficial); por otro, porque "no había evidencia clara" de que se pudiera transmitir de persona a persona. Este último punto es importante, ya que las autoridades señalaron a los animales como el único medio de transmisión del coronavirus a los humanos. También dijeron que el primer caso había mostrado síntomas únicamente en fechas recientes, el 12 de diciembre.

Sin embargo, durante semanas, las informaciones tanto científicas como en las noticias locales e internacionales han contradicho lo que las autoridades chinas estaban defendiendo ante el mundo: el brote comenzó semanas o meses antes de lo que China explica, mientras que el virus ya se estaba propagando entre las personas-y más allá del mercado de Wuhan- a principios de enero. Pero quienes denunciaron estos hechos -médicos y periodistas, principalmente- fueron sistemáticamente silenciados por las autoridades chinas, que no dudaron en censurar cualquier información en este sentido.

Aún peor: un estudio publicado el pasado 24 de enero en 'The Lancet' demostraba que el 2 de enero (al principio del brote) China ya conocía que más de un tercio de los pacientes no tenían conexión con el mercado de alimentos de Wuhan, incluido el primer caso detectado. En el mismo informe se señala que esa persona cayó enferma el 1 de diciembre, casi dos semanas antes de lo que se pensaba. Sin embargo, la OMS no tuvo constancia de la posible gravedad del brote hasta mediados de enero. Y, para entonces, ya era tarde para plantear un escenario de cuarentena efectivo.

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