Lunes, 21.10.2019 - 00:22 h
Las generaciones están condenadas a entenderse

Cuatro estrategias para lidiar como jefe con empleados que son mayores que tú

Hasta hace unos años era difícil que una persona de una generación más joven superara en jerarquía a alguien más mayor, pero es cada vez más común

Llegar nuevo a un puesto de responsabilidad es más difícil aun si eres joven. / Pexels
Llegar nuevo a un puesto de responsabilidad es más difícil aun si eres joven. / Pexels

Desde la escuela, pasando por la universidad y hasta nuestros primeros trabajos, estamos acostumbrados a que nuestro jefe sea alguien mayor que nosotros. Al fin y al cabo, es el orden natural de las cosas: según vas aprendiendo nuevas habilidades tiene más experiencia, y vas ascendiendo en puestos de responsabilidad. Pero existen muchos motivos por los que, llegado un momento de tu carrera, puedes encontrarte con jefes más jóvenes o, al contrario, dirigiendo a equipos con personas mayores que tú.

Hasta hace unos años era difícil que una persona de una generación más joven superara en jerarquía a alguien más mayor, pero esta situación es cada vez más común. Y, para más inri, la diferencia de habilidades, estilos y actitudes entre generaciones es hoy más pronunciada que nunca.

Así lo cree al menos Linsey Pollack, una de las más conocidas especialistas en 'management' de EEUU. En su nuevo libro, ‘The Remix: How to Lead and Succeed in the Multigenerational Workplace’, Pollack elabora un retrato de los centros de trabajo de hoy en día que, explica, albergan más generaciones distintas que nunca en la historia.

“Los mileniales acaban de comenzar su reinado como la generación más grande en activo”, explica la especialista. “Pero no están solos. Al menos durante la próxima década, estos jóvenes profesionales trabajarán codo con codo con generaciones más establecidas, incluidos los 'baby boomers', que están trabajando más tiempo que nunca, y un grupo completamente nuevo que está empezando a llegar, la Generación Z”.

Este “remix” intergeneracional está alterando en buena forma las relaciones laborales, algo especialmente evidente en entornos de alta intensidad tecnológica, donde la primera generación de jóvenes que crecieron con conexión a internet en sus casas está empezando a llegar a puestos de responsabilidad.

En opinión de Pollack, la dinámica de jefe joven/empleado mayor es un fenómeno nuevo. Antes, es cierto, se daba en algunas compañías, en general en empresas familiares donde se colocaba a los familiares en puestos de responsabilidad, pero hoy está ocurriendo en grandes multinacionales porque, realmente, hay jóvenes mejor capacitados para ciertos puertos de responsabilidad. Y esto presenta un desafío para todas las partes.

Trabajando por la convivencia

Aunque hay personas que pueden sentirse incómodas, cuando no humilladas, por tener a una persona más joven que ellas como jefes, no deberíamos asumir que estas fricciones son inevitables. Como explica Pollack, los roces surgen generalmente porque ni los jefes ni los empleados se han enfrentado antes a esta situación.

Para un empleado joven llegar a un puesto de responsabilidad en el que debe dirigir a gente más mayor puede ser tremendamente incómodo: muchos sienten que no tienen la autoridad suficiente y los empleados más resentidos pueden aprovechar esta situación en su contra.

En su nuevo libro, Pollack comparte consejos destinados a los empleados jóvenes que se estrenan en un nuevo puesto de responsabilidad, que Rainesford Stauffer ha resumido en un artículo para 'Medium'. Estas son las cuatro estrategias que es mejor seguir:

1. No de desprecies

Una de las primeras reacciones que puede tener una persona joven a llegar a un puesto de responsabilidad primeriza es tener un exceso de humildad, que acaba convirtiéndose en autohumillación.

La humildad es una parte indispensable de un liderazgo efectivo, pero es un error limitar tus conocimientos solo porque piensas que pueden sentar mal a tus compañeros. “Nunca jamás te disculpes por tu edad”, explica Pollack, que anima a desterrar frases del tipo “sé que llevo poco en esto”.

No hay ninguna necesidad de criticarnos a nosotros mismos cuando no hay porque hacerlo, si has llegado de forma legítima a un puesto de responsabilidad es porque tus superiores piensan que eres la persona más adecuada, y debemos mostrar tu liderazgo, no apocarlo.

Es probable que te encuentres con subordinados que hagan valer su experiencia para contradecir tus opiniones, pero si tienes claro que estás diciendo lo correcto no des un paso atrás. Si dudas de ti mismo darás cada vez menos feedback al equipo, que es algo que seguro necesitan.

2. No pretendas saberlo todo

Al igual que no debes limitar tus conocimientos con la pretensión de no incomodar a tu equipo, tampoco debes hacerte el listo solo por reforzar tu posición de poder. Es lógico que no sepas muchas cosas que sí saben tus compañeros que llevan ahí más tiempo, pero te han colocado en tu posición para mejorar las cosas que hacen mal o tu sabes hacer mejor, no aquellas que funcionan y que, quizás, no conocías.

Escuchar a tus compañeros y tener en cuenta sus opiniones es esencial para construir confianza en un equipo, algo fundamental cuando se aterriza en una nueva posición y la gente aún no te conoce. No pienses que preguntar por algo que no sabes mina tu autoridad pues, de hecho, ocurre lo contrario.

Como explica Pollock, lo primero que debes hacer al llegar a un nuevo puesto responsabilidad es informarte sobre la forma en que trabaja el equipo y cuál es la cultura que impera: “Debes preguntar a tu equipo qué quiere, aprender qué es importante para él. ¿Por qué llegaron a ese trabajo? ¿Cuál es la parte favorita de trabajar para esta empresa? ¿Qué logros tienen sentido para ello? Entonces, puedes empezar a alinear esto con la misión del negocio y los objetivos que quieres alcanzar”.

Se puede ser joven y estar muy preparado. / Pexels
Se puede ser joven y estar muy preparado. / Pexels

3. Crea tu propio estilo directivo

Cuando llegas a un puesto directivo siempre debes enfrentarte a la sombra de quien ocupo tu puesto con anterioridad, que probablemente hacía las cosas de forma distinta. No es bueno cambiar todo de golpe, pero, poco a poco, tienes que ir imponiendo tu estilo. Adoptar unas formas que no sean las tuyas, ya sea tratando de imitar a otra persona o por el simple ánimo de impresionar, solo puede acabar mal.

Cuando uno empieza a liderar un equipo tiene que ir aprendiendo poco a poco las habilidades de liderazgo, pues no suelen darte un curso de “cómo ser jefe”. Poco a poco ve aprendiendo qué funciona y qué no, y no tengas miedo de cambiar de opinión si es necesario.

4. Explícalo todo

Quizás la peor frase que puede utilizar un jefe es la expresión “porque sí”. No te canses nunca de explicar tus decisiones si tus subordinados no tienen claro porque deben hacer una u otra cosa.

En un esfuerzo por ser tomados en serio, los jefes jóvenes tienen tendencia a pasar de inmediato a la acción, sin explicar detenidamente en qué están pensando cuando dan una orden u otra. Como apunta Pollack, siempre hay que explicar el porqué de las decisiones, pues en un entorno multigeneracional lo que tu das por obvio puede no serlo para otra persona.

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