Jueves, 18.10.2018 - 14:19 h
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Así es el ejército 'hacker' de Kim Jong Un: ganas 100.000 dólares al año o...

Un programa de Corea del Norte envía a jóvenes programadores a formarse en el extranjero para crear un auténtico ejército en la red.

Kim Jong-Un es un amante de la informática.
Imagen filtrada desde Corea del Norte en 2013.

Cuando hace un lustro Fátima Báñez alumbró ese retórico concepto al que denominó “movilidad exterior” para referirse al éxodo de jóvenes españoles al extranjero debido a su “espíritu aventurero”, pocos se imaginaban que sus palabras estaban siendo escrupulosamente copiadas por los servicios de inteligencia de Corea del Norte. “Trabajamos todos los días para que los jóvenes que hayan salido [de España] porque no tenían oportunidades puedan volver a nuestro país cuanto antes, sobre todo ese talento juvenil huido que tanto va a aportar al presente y al futuro, y al bien del país”, decía entonces la ministra de empleo, definiendo involuntariamente lo que hoy se ha convertido en el mantra del impresionante ejército de hackers que tiene a su servicio Kim Jong-Un y que destripa Bloomberg.

Ciertamente, en Corea del Norte las oportunidades laborales escasean, tal y como las conocemos en Occidente: el 40 % de los 25 millones de habitantes del país son militares de carrera (bien en activo, bien en la reserva), mientras que el resto de la población activa depende directamente del Estado. En este sentido, una economía planificada por y para el gasto militar requiere de un presupuesto tan elevado que un país sin apenas relaciones con el exterior no puede costear, ni siquiera emitiendo una deuda que nadie comprará o depreciando su moneda. Por ello, el plan de Kim Jong-Un es conseguir fondos, sea como sea, para perpetuar el régimen belicista que le sostiene.

Con poco más que una visa de estudiante y la promesa de ser recompensado por la patria a su regreso, cientos de jóvenes norcoreanos son enviados cada año desde Pyongyang a países vecinos como China, India o Camboya para formarse como programadores y convertirse en parte del ejército de hackers de élite con el que Kim Jong-Un trata de conseguir desesperadamente ingresos. La razón de este Erasmus asiático es simple: en Corea del Norte, las restricciones en la red hacen inviables actividades cibernéticas globales, mientras que en otros lugares se pueden realizar ataques borrando pertinentemente el rastro; por otro lado, los avances digitales del exterior son de gran valor para el líder supremo, quien no escatima en lujos de última generación cuando se trata de tecnología y se le puede ver en algunas de las pocas fotos filtradas al mundo con un iPad en la mano o sentado frente a un iMac, departiendo con altos cargos militares sobre su programa de misiles.

Probablemente los 'hackers' de Corea del Norte no usan sombrero / Pixabay
Probablemente los 'hacekrs' de Corea del Norte no usan sombrero / Pixabay

Un ejército de élite (y pobre)

Sin embargo, la imagen kitsch que Kim Jong-Un imprime en todo lo referente al departamento de Defensa no se extiende al ejército de élite con el que pretende sostener las cuentas de su balance económico. Según cuenta alguno de los escasos extrabajadores que han podido huir del país, a cada 'hacker' se le exige que gane por los medios que considere oportunos un mínimo de 100.000 dólares anuales. Como compensación, el Régimen les proporciona lujos tales como aire acondicionado (en verano) o viajar al extranjero, siempre escoltado por militares. Además, la generosidad se extiende a lo económico, ya que de la cantidad que obtengan pirateando software, asaltando bases de datos o difundiendo ransomware, se pueden quedar el 10%. Eso sí, ese es todo su salario.

La alternativa (no llegar a los 100.000 dólares anuales) puede acarrear serias consecuencias. Como sucede con las cheerleaders del equipo nacional que disputa estos días los Juegos Olímpicos de Invierno en Pyongyang, amenazadas con la cárcel si se equivocan en algún momento, tal y como recoge Business Insider, Kim Jong-Un parece no mostrarse muy tolerante con los errores ajenos. Y, dada la opacidad que envuelve a un ejército de hackers que trabaja en secreto para el Gobierno, las consecuencias pueden ser incluso peores.

En cualquier caso, cabe recordar que el famoso virus Wannacry que el pasado mes de mayo secuestró a miles de ordenadores exigiendo un pago en bitcoins para liberarlos se concibió en Corea del Norte, aunque hasta ahora no se ha podido demostrar su vinculación con el Gobierno, el cual ha desmentido reiteradamente que esté detrás de aquel u otros ataques cibernéticos. No obstante, antiguos hackers de este programa secreto admiten numerosos ataques desde la época de Kim-Jong-Il (padre del actual líder norcoreano) hasta la actualidad, donde el abanico de actividades se ha extendido del inicial pirateo a bancos y ataques a pequeña escala hasta la ofensiva contra centrales nucleares, sistemas de Defensa e instituciones financieras.

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