Viernes, 21.09.2018 - 22:12 h
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En la República Checa faltan trabajadores (y las empresas necesitan más robots)

Con un paro del 2,4 %, el más bajo de la Unión Europea, las compañías checas tienen que recurrir a la automatización ante la falta de mano de obra.

Los robots son necesarios para numerosas empresas / La Tête Krançien
Los robots son necesarios para numerosas empresas / La Tête Krançien

“No encontramos suficientes humanos”, afirma con rotundidad Zbynek Frolik, director de Linet, una empresa checa que fabrica camas para hospital que se comercializan en más de 100 países, en declaraciones a The New York Times. “Estamos tratando de reemplazar personas con máquinas en todos los sitios que podemos”.

En un país como el nuestro, en el que sigue habiendo una tasa del desempleo del 16,4 %, la automatización se vislumbra como una gran amenaza, pero en otros países, en los que faltan trabajadores, los robots sirven como flotador de muchas empresas. Y es lo que parece estar ocurriendo en buena parte de Europa del Este.

El crecimiento en estos países, que se convirtieron en centros de fabricación de bajo coste tras la caída del comunismo, se ha situado en torno al 5 por ciento en los últimos años, impulsado por la recuperación global de la economía. Y el paro es anecdótico. En concreto la República Checa es el país con menor desempleo de la Unión Europea: este alcanza solo el 2,4 %, por debajo de lo que se considera paro estructural (el mínimo posible debido a la rotación de los trabajadores).

Imagen de archivo de la fábrica de Figueruelas, en Zaragoza, fabricante en España de la marca Opel. / EFE
Imagen de archivo de la fábrica de Figueruelas, fabricante de la marca Opel. / EFE

Como explica Liz Alderman, corresponsal en Europa del Times, la República Checa está viviendo un momento dorado en su economía, con las fábricas de compañías como Toyota o Dell operando a máximo rendimiento y cientos de pymes que realizan consumibles para todo el mundo. La escasez de mano de obra, sin embargo, ha limitado la capacidad de las empresas checas para expandirse. Según la Confederación Checa de la Industria, casi un tercio de ellas han comenzado a rechazar pedidos.

“Se está convirtiendo en un freno para el crecimiento”, asegura Jaroslav Hanak, presidente de la organización. “Si las empresas no aumentan la robotización y la inteligencia artificial, desaparecerán”.

La automatización, una necesidad para las empresas

En realidad, la República Checa está viviendo esta situación que resulta tan sorprendente porque sus fábricas están mucho menos automatizadas que las de Europa Occidental. Y eso que, curiosamente, fue allí donde se inventó el término “robot”, que apareció por vez primera en una obra de teatro de 1920, sobre máquinas que realizaban las tareas más repetitivas de una fábrica y acababan rebelándose contra los humanos.

Aunque la presencia de máquinas en las empresas checas ha aumentado un 40 % entre 2010 y 2015, según la Federación Internacional de Robótica, hoy hay alrededor de 101 robots por cada 10.000 trabajadores. En Alemania, el país más robotizado de Europa, hay el triple: 309 por cada 10.000 empleados. En España la tasa de densidad robótica –que así se conoce a este parámetro cada vez más importante– es de en torno a 160, por debajo de países como Estados Unidos Bélgica o Italia, pero por encima de la media mundial, que es de 74.

Gráfico densidad robótica
 

Se ha hablado muchísimo en los últimos años del auge de la robótica, pero en realidad las máquinas llevan décadas siendo imprescindibles en muchísimas industrias, como la automoción. Si en los países de Europa del Este la automatización ha sido muchos más lenta ha sido por un factor clave: los salarios eran muy baratos. Pero estos no dejan de subir. El salario mensual promedio en la República Checa aumentó un 8 por ciento el año pasado, hasta situarse alrededor de los 1.160 euros, y se espera que siga subiendo.

Las empresas quieren que se permita la entrada de más trabajadores extranjeros, pero el gobierno conservador, liderado por Andrej Babiš del partido ANO (acrónimo en checo de Alianza de Ciudadanos Descontentos) se ha comprometido a limitar la inmigración, estableciendo límites estrictos a las visas de trabajo extranjeras. Una cortapisa al crecimiento de la población activa a la que hay que añadir el problema demográfico al que se enfrenta en mayor o menor medida todo Europa: el envejecimiento de la población.

“Los robots son más de fiar”

Ante esta perspectiva, en gran parte de la Europa del Este la compra de robots se ha convertido en una cuestión de supervivencia para las compañías. El riesgo, aseguran los críticos con la robotización, es que, una vez se compren estos, cuando llegue una nueva crisis y crezca el desempleo nadie va a despedir a las máquinas para contratar humanos. Pero las empresas insisten en que los robots crean más empleos de los que destruyen.

Praga ha reducido la frecuencia de los tranvías porque no hay conductores / Pixabay
Praga ha reducido la frecuencia de los tranvías porque no hay conductores / Pixabay

Es un debate tan viejo como el trabajo asalariado, con opiniones para todos los gustos, pero en el caso de Linet, el fabricante de camas para hospital, la robotización no ha supuesto una reducción de la plantilla. Cierto es que los 30 robots que se instalaron hace una década para soldar, cortar, pintar y moldear las camas hacen el trabajo de 200 personas, pero se necesitan humanos para programar las máquinas y realizar los trabajos más complejos de la línea de montaje.

Hoy, Linet es uno de los fabricantes de camas de hospital más grandes del mundo, con 900 empleados que producen 500 camas al día. Aunque el año pasado, la dirección subió el 12 % los salarios a sus empleados, la compañía no logra captar más trabajadores, por lo que ha tenido que rechazar grandes contratos gubernamentales. El pasado mes compró nuevos robots por valor de 8 millones de dólares, pero dado que el fabricante de robots tampoco da abasto, tendrá que esperar.

Al final, asegura su presidente, el desembolso merecerá la pena: “Seguimos necesitando a gente, pero los robots son más de fiar”.

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