Viernes, 06.12.2019 - 00:01 h
Cuatro millones de euros entre las dos urbes

La guerra de las luces de Navidad: Vigo y Madrid, ¿en riesgo de una plaga?

Un macroestudio señala que las muertes por picaduras de insectos podrían evitarse fácilmente acabando con la contaminación lumínica en las ciudades.

Encendido de las luces de Navidad de Madrid
La guerra de las luces de Navidad: ¿Vigo y Madrid, en riesgo de una plaga mortal? / EFE

En la Biblia, la plaga de langostas que Dios le envía al faraón en Egipto arrasa todos los campos de cultivo y árboles del reino. En la actualidad, uno de los grandes riesgos es que el calentamiento global termine provocando plagas más abundantes y voraces, pero también lo es que la contaminación lumínica atraiga a los insectos a las ciudades y provoque plagas como la que se vivió en Las Vegas este verano. Peor aún: que las luces confundan a mosquitos, chinches y otras especies cuya picadura puede resultar letal para el ser humano. Por eso, mientras los ayuntamientos de Madrid y Vigo se enzarzan en una disputa sobre qué ciudad tiene las mejores luces de Navidad, los científicos señalan que las muertes por picaduras de insectos podrían evitarse fácilmente... acabando con la contaminación lumínica en las ciudades.

Se trata de una de las conclusiones de un macroestudio que analiza más de 150 investigaciones independientes y que ha sido publicado la semana pasada en 'Science Direct'. En él, se analiza cómo afecta la contaminación lumínica a la evolución de la biodiversidad y el comportamiento de algunos insectos voladores, especialmente de aquellos que se guían por la luz para desplazarse, conocidos como lucífugos. Cabe recordar que este tipo de insectos utilizan la luz artificial, como la de una bombilla, para orientarse porque la confunden con la luz de la luna y las estrellas, su guía principal para la navegación.

Ni que decir tiene que la luz artificial de las ciudades actúa como un gran imán para los insectos. Por eso, el encendido de las luces de Navidad desde este fin de semana aumenta en las ciudades no solo el gasto económico, sino también el riesgo de convertir a Madrid o Vigo en el lugar ideal para que se desplace una plaga. El Ayuntamiento gobernado por José Luis Martínez-Almeida se ha gastado este año nada menos que tres millones de euros en la iluminación de la capital, mientras que Abel Caballero ha invertido 800.000 euros para "enseñar al alcalde de Nueva York cómo son las mejores luces de Navidad" del mundo.

Esta disputa dialéctica, en la que alcaldes de otras grandes ciudades -con Ada Colau, en Barcelona- no han querido entrar, se produce justo antes de otro gran escenario que servirá como toque de atención, la Cumbre del Clima que se celebrará en Madrid entre el 2 y el 13 de diciembre. Algunos de los ponentes que acudirán, como la experta en Derecho climático Marie Claire Cordonier-Segger, llevan tiempo alertando de los terribles efectos de la contaminación lumínica: más allá de atraer a los insectos, el encendido masivo de luces navideñas supone una contaminación indirecta a través de las centrales no sostenibles que generan la electricidad necesaria para encender todas esas luces.

Muertes evitables por picaduras

Sea como fuere, el gran problema que entraña la contaminación lumínica en relación con los insectos es que las picaduras de algunos de ellos siguen causando muertes que serían fácilmente evitables. Según los investigadores, la luz artificial afecta a casi todos los aspectos de la vida de los insectos, aumentando la mortalidad de las poblaciones de polillas (que mueren achicharradas en bombillas) o alterando los hábitos de reproducción de las luciérnagas, que utilizan la oscuridad para sus rituales de apareamiento iluminando sus cuerpos. Por eso, bastaría con apagar las luces innecesarias para dejar de alterar a estos insectos, a la par que para disminuir las muertes causadas por las picaduras de algunos de ellos.

En este sentido, los expertos señalan que algunos insectos como el mosquito tendrían mucho menos riesgo para la vida humana sin contaminación lumínica: su presencia en las ciudades puede transmitir todo tipo de enfermedades a los humanos, como la malaria, el dengue, la fiebre amarilla o el virus del Zika (como es el caso del mosquito anopheles en el trópico). Para hacerse una idea del impacto de esta especie, cabe recordar que en los últimos 200.000 años, unos 108.000 millones de personas han pisado la Tierra y alrededor de 52.000 millones han sido víctimas de los mosquitos, casi la mitad... Y eso que llevamos menos de 200 años iluminando nuestras ciudades con luz artificial a gran escala.

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