Para cualquier bebida en lata

El invento que enfría la cerveza en menos de un minuto y gasta menos que la nevera

¿Que tal una cerveza después de un duro día de trabajo? / Pixabay
¿Que tal una cerveza después de un duro día de trabajo? / Pixabay

El principal cometido de toda innovación tecnológica suele ser la mejora de las condiciones de vida del ser humano. Aplicado al trabajo, se puede apreciar en que la transformación digital ha ahorrado infinidad de procesos engorrosos que tradicionalmente no hacían máquinas: desde operaciones numéricas hasta el procesamiento de datos o, incluso, tareas mecánicas en industrias o almacenes. Pero también sirve para ahorrar tiempo y energía en el ámbito doméstico. Buena prueba de ello es la domótica, que automatiza desde el consumo energético en una vivienda (encendido y apagado de luces o calefacción) hasta control remoto de dispositivos, como grabaciones en smart TV. Y, en esta línea, la innovación tecnológica también sirve para optimizar nuestro ocio. Y para muestra, la última revolución en cervezas: un aparato capaz de enfriar una lata en solo 30 segundos.

Su nombre es Chill It (un juego de palabras con "Chill", que significa "enfriar", y con la expresión sajona "Chill Out", que significa relajarse) y es fruto de Marcos Condomí Alcorta, Nicolas Kolliker Frers y Santiago Schmidt, tres estudiantes argentinos graduados en la Universidad del CEMA (UCEMA), una institución dedicada a la formación de ejecutivos y emprendedores, y que llevan trabajando cinco años en el proyecto. Tras la incorporación de Luciano Cismondi y Pablo Di Lorenzo, estudiantes de ingeniería electrónica, han logrado crear el aparato, cuya principal característica es que es capaz de rebajar la temperatura de cualquier lata (no solo cerveza) 20 grados centígrados en menos de un minuto.

Tal y como explica la universidad en su página web, "este desarrollo permite que, gracias a la inteligencia artificial, una lata de cerveza que entra a la máquina a una temperatura ambiente de 25°C, por ejemplo, salga en 30 segundos a 3°C. Además, se puede elegir la temperatura final deseada y también puede detectar, mediante un lector de código de barra, la marca de la bebida. Así, puede ser programada para enfriar solo determinados productos". Y, aunque aún no se ha desvelado exactamente el mecanismo del enfriado, el aparato se enchufa a la red eléctrica como cualquier otro electrodoméstico, no utiliza hielo y consume hasta un 60% de ahorro energético respecto a una nevera, que debe preservar la temperatura constantemente.

Posibles aplicaciones

Al margen de que pueda tener una alta demanda potencial en el consumidor final (a quién no le ha ocurrido aquello de ir a por una lata de cerveza o refresco y que esté caliente en casa), la idea de los creadores de Chill It es extender su uso al negocio de la hostelería. "Queremos convencer a las empresas de que pueden tener todo su stock caliente y enfriarlo en 30 segundos", explican sus creadores. De hecho, su extremada rapidez podría hacer que la lata se enfríe mientras el cliente paga en la caja de un establecimiento, sin causar retrasos innecesarios (y sin tener que gastar mucha electricidad para mantener fríos amplios refrigeradores llenos de bebidas.

Por eso, Chill It aún no se ha comercializado y sus creadores llevan varias semanas negociando con diversas empresas para empezar a fabricarlo cuanto antes y empezar su distribución en masa. De hecho, su sencillo sistema de inteligencia artificial podría expandir en el futuro el negocio a los hogares, para que todo el mundo pueda disfrutar de este invento.

Hasta ahora, la única alternativa para el enfriado rápido de bebidas tanto en lata como en vidrio era un aparato llamado Spin Chill comercializado desde hace unos años en EEUU y que se puede adquirir en Amazon. Aunque promete resultados similares (bebida fría en menos de un minuto), su mecanismo es sensiblemente distinto: consta de un eje motorizado en el que se coloca la cerveza o refresco para hacerlo girar a gran velocidad, como una batidora. La clave estriba en colocar la lata dentro de un recipiente lleno de agua con hielo y hacerla girar. Y, aunque parezca sorprendente, funciona.

Mostrar comentarios