Lunes, 14.10.2019 - 23:15 h
Circula en Londres, Copenhague y Ámsterdam

¿La alternativa a Madrid Central? Este coche de Google mide el CO2 por distritos

La última tecnología en muestreo y monitorización de la contaminación atmosférica en entornos urbanos ha llegado a Europa.

Google Air View
¿Alternativa a Madrid Central? Este coche de Google mide el CO2 por distritos. / Google

¿Se imagina poder elegir el itinerario de su entrenamiento de running en función de la calidad del aire en cada momento? ¿Sería posible decidir la ruta de su hijo hacia el colegio según los niveles de contaminación de las calles madrileñas a tiempo real? En medio del debate Madrid Central sí, Madrid Central no, la alternativa podría estar en los coches de Google Air View.

La apuesta de la compañía consiste en integrar sensores de medición ambiental de un tamaño menor, jamás alcanzado hasta ahora con este nivel de precisión. De hecho, son capaces de detectar hasta las partículas contaminantes más ínfimas, en la fisonomía de los vehículos de Google Street View, los mismos que desde 2007 han ofrecido una visión panorámica de áreas de todo el mundo. Se trata de un éxito conjunto de Google y Alcima, la startup de San Francisco que ha desarrollado esta sofisticada tecnología de detección y medición que se anexiona a la parte superior del automóvil y que bombea las muestras de aire hacia un sistema de control de contaminación situado en la parte posterior. Los sensores miden elementos como el carbono negro (resultado de la combustión incompleta de derivados del petróleo), el óxido nítrico y el dióxido de nitrógeno, que son los principales responsables de la mala calidad del aire que inhalamos.

Google Air View se gestó en 2014, gracias al 'mapeo' de más de mil fugas de metano localizadas en los conductos de gas natural de una docena de ciudades estadounidenses. Para ello, se incluyeron sensores captadores de metano en los coches Street View y los datos de cada ubicación se almacenaron en la gran nube de Google, un sistema que sigue aplicándose y que favorece la disponibilidad de la información recogida a través de Google Maps y Google Earth.

Dos años después, uno de los mayores proveedores de servicios públicos de EEUU, PSE&G, aplicó la información recogida para priorizar el reemplazo de las tuberías en las que se habían registrado fugas, dentro del marco de su programa multimillonario de sustitución de gaseoductos. Esta cooperación dio lugar a una reducción del 83% de las emisiones de metano y a un ahorro para PSE&G que, si no hubiese contado con la información recopilada por Google, habría tenido que restaurar hasta un 35% más de la infraestructura.

Una 'alternativa' a Madrid Central

Ahora que el Ayuntamiento madrileño busca alternativas para el proyecto estrella de Manuela Carmena, la monitorización de los niveles de contaminación a tiempo real podría constituir una alternativa menos invasiva que Madrid Central, con la que fomentar una aplicación más eficiente y localizada, tanto espacial como temporalmente, de las medidas de control de la polución en la capital. El hecho de conseguir una herramienta de análisis que pueda moverse con la misma soltura que un coche por el entramado urbano es algo absolutamente novedoso, así como un hándicap para obtener información de aquellos rincones poco transitados que, de otra forma, permanecerían indocumentados.

Desde que Google y Alcima comenzaran su cooperación, el deterioro medioambiental ha recortado posiciones en el ránking de los problemas que más preocupan a los españoles. De los 28 países en los que se llevó a cabo la última encuesta de Ipsos Global Advisor, España es la más preocupada por el calentamiento global. Según este estudio publicado con motivo del Día Mundial del Medio Ambiente, casi uno de cada dos españoles (45%) señaló esta problemática como la mayor complicación medioambiental del planeta.

La alerta es justificada, si tenemos en cuenta las estimaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS) que apuntan que el 91% de la población mundial reside en zonas donde la polución del aire sobrepasa los límites recomendados, así como que más de cuatro millones de muertes anuales están vinculadas a la exposición a la contaminación en entornos abiertos y más de tres millones se deben a la combustión de combustibles en lugares cerrados.

El salto a Europa

La gran plataforma mundial que es Google abre enormes oportunidades para la expansión de este propósito de recorrer desde cada avenida, hasta cada callejón de los principales núcleos urbanos, para cruzar estas nuevas mediciones con los datos recogidos por sus cámaras a 360 grados y sus rastreadores GPS. Ambas empresas trabajaron desde el principio para ajustar sus sensores hasta hacerlos compatibles con los dispositivos móviles y lograr obtener una precisión comparable a la de instrumentos de laboratorio. Después de años de esfuerzos, en septiembre de 2018 anunciaron que habían alcanzado este objetivo y comunicaron que ya contaban con 50 coches de Street View listos para circular en diferentes lugares del mundo.

El salto a Europa llegó un mes después, en octubre de 2018, cuando Google colaboró con científicos de la Universidad de Utrecht para equipar un coche que circulase por Cophenague con estos sistemas de medición. A finales del año pasado, Google Air View anunció su participación en el plan Breathe London Project, con el lanzamiento de vehículos adaptados con los que han conseguido desarrollar millones de análisis y mediciones de la capital británica a lo largo de 2019. La última ampliación del proyecto ha tenido lugar en Ámsterdam donde, el pasado mes de mayo, la compañía, en colaboración con el ayuntamiento de la ciudad, preparó dos vehículos con los que se espera desarrollar estudios detallados que permitan tanto a las autoridades como a los ciudadanos tomar decisiones en base a una mayor información sobre las condiciones ambientales.

Una opción que permita obtener muestras de aire cada segundo podría ser la solución para paliar la sustitución de Madrid Central. En una capital europea que aún debate la exigencia de medidas más o menos estrictas para el control de la contaminación atmosférica, incrementar la cantidad y la calidad de los estudios medioambientales forma parte de esa transición que podría llegar a integrarse en el día a día de sus ciudadanos, tal como adelanta Karin Tuxen-Bettan de Google Earth Outrech: "Somos capaces de caminar con nuestro smartphone y consultar el tiempo, pero ¿qué pasaría si pudiésemos deslizarnos por la pantalla y comprobar la calidad del aire de la calle por la que estamos paseando?"

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