Lunes, 18.06.2018 - 23:08 h
No hay soberanía nacional en el espacio

La NASA podría dejar de ser la propietaria de toda la arena lunar en la Tierra

El derecho espacial internacional impide a las naciones ser propietarias de cualquier cuerpo celeste, pero hasta hora EEUU las reclamaba como suyas

EEUU es la única nación que ha plantado su bandera en la Luna.
EEUU es la única nación que ha plantado su bandera en la Luna.

Como ser humano, cada una de los 7.600 millones de personas de este planeta es copropietaria -a partes iguales- de la luna, las estrellas y cualquier objeto celeste que exista en el universo, siempre y cuando no sea propiedad de ninguna raza alienígena con un intelecto privilegiado que pueda aniquilarnos si nos metemos donde no nos llaman.

No, no es una idea utópica sacada de una novela de Asimov, sino lo que refleja el derecho espacial internacional, acordado en 1967, y que impide a las naciones reclamar su soberanía sobre cualquier cuerpo celeste. Quizás por eso, el monopolio que actualmente mantiene la NASA sobre el material lunar recogido en sus expediciones a nuestro satélite puede estar tocando a su fin, tal y como desvela este artículo de Quartz.

La NASA reclama todo el material lunar en la Tierra 

La clave reside en una demanda interpuesta por una particular, Laura Murray Cicco, en la corte federal de Kansas para que se la declare como propietaria legal de la arena lunar que recibió de Neil Armstrong -el primer hombre que pisó la luna- a través de sus padres. El problema es que la NASA reclama que el material lunar en la Tierra es de su propiedad y argumenta que todo lo que no esté bajo su amparo es “contrabando”. Y, como cabía esperar de EEUU, un tribunal ha admitido la demanda.

El argumento de la demandante es simple. “LA NASA ha tomado la postura de que todo el material lunar es de su propiedad. No hay ninguna ley en contra de que los particulares sean propietarios de material lunar. El material lunar no es contrabando. No es legal tenerlo”, reza la demanda. En teoría, su argumentación tiene una base, ya que la legislación actual, vigente desde 1967, no especifica que un particular no pueda poseer unos gramos de polvo lunar. Sin embargo, esas leyes tampoco prohíben expresamente que una agencia federal -eso sí, dependiente económica y administrativamente del gobierno de EE.UU.- pueda ser la propietaria de ese material lunar, ya que no es per se un Estado.

La nota que "certifica" la propiedad del polvo lunar. / Laura Ann Cicco v. NASA
La nota que "certifica" la propiedad del polvo lunar. / Laura Ann Cicco v. NASA

Así pues, la NASA afirma que todo el material de la Luna es suyo porque fueron sus equipos los que lo trajeron a la Tierra, mientras que la demandante entiende que si le han regalado un poco de arena lunar, ésta le pertenece. Es más, la mujer cuenta con un documento firmado por el mismísimo Armstrong en el que basa su demanda, un escueto papel en el que se puede leer: “Para Laura Ann Murray”.

El precedente de Joann Davis

La nota resultaría algo extravagante, e incluso se podría pensar en que es falsa, si no fuera porque existe un precedente protagonizado también por Armstrong. Al astronauta le gustaba ir regalando algunos gramos de arena lunar a quienes se lo pedían, como es el caso del antiguo operario de la NASA que, a su muerte, legó el preciado material lunar a su mujer, Joann Davis. La mujer, que en 2011 atravesaba por problemas económicos, fue contactada por un agente secreto de la NASA que se hizo pasar por un probable comprador.

Davis fue arrestada cuando se citó con el agente encubierto y sufrió algunas vejaciones como ser interrogada durante horas sin asistencia jurídica o no tener permiso de los agentes para cambiarse tras orinarse encima del miedo. El asunto llegó a los tribunales, que decidieron en última instancia condenar al agente de la NASA, aunque la sentencia no entraba en el fondo de a quién pertenecía legalmente el material lunar. La NASA argumentó en todo momento que las personas no pueden ser propietarias de material lunar y que por eso llevó a cabo la acción encubierta.

A pesar de que aún no se ha pronunciado respecto a la demanda de Laura Murray, la NASA se remite a su postura en aquel caso contra Davis. El problema es que en este juicio sí se va a valorar la propiedad del material lunar. Y la nota manuscrita por Armstrong, verificada por varios expertos como auténtica, podría ser la clave. Quizás, Murray consiga poseer literalmente el pedazo del universo que le corresponde legalmente.

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