Martes, 16.10.2018 - 23:28 h
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Las cuatro cualidades que hacen de un emprendedor el mejor CEO

Un estudio en el que se analiza la carrera de más de 2.600 líderes define las principales características de un buen líder de negocios.

El CEO de Facebook, Mark Zuckerberg / Alessio Jacona
El CEO de Facebook, Mark Zuckerberg / Alessio Jacona

Los emprendedores tienen más elementos que les convierten en grandes CEO potenciales que los líderes que escalan a través de una carrera corporativa, aunque existe un área en la que presentan una debilidad crucial: la confiabilidad, ya que la falta de tiempo -y, a menudo, de una estructura que ejerza de paraguas por detrás- hacen que un CEO despierte hasta 15 veces más confianza que ellos. O, al menos, es lo que opinan Elena Botelho y Kim Powell, autoras de un estudio de liderazgo en el que se han analizado las carreras de más de 2.600 líderes de los negocios a través de 13.000 horas de entrevistas, tal y como recoge Inc.

En su libro The CEO Next Door, en el que también se concluyen los tres secretos para llegar a ser CEO sin necesidad de hacer un MBA , Botelho y Powell desmontan numerosos mitos en torno a los líderes, como por ejemplo que todos ellos son graduados con honores de la Ivy League -formada por las ocho universidades privadas de élite en EEUU- y con éxito en los negocios desde muy jóvenes. En este sentido, las autoras destacan las “inimitables ventajas” de los emprendedores en tres aspectos clave para llegar a convertirse en CEO.

1. Capacidad de decisión

Así, el primer punto clave es la toma decisiones, donde la velocidad es incluso más importante que la calidad de las mismas. “Tomar las decisiones más rápidas es donde los CEO más efectivos destacan. Y los emprendedores tienen un gran margen de ventaja en velocidad”, asegura Botelho. El principal motivo es que, a la hora de tomar una decisión, la distancia entre un emprendedor y un cliente o un trabajador es mucho menor que en una gran compañía: “Están cerca de la acción, por lo que se pueden mover más rápido”. Es más, son conscientes de que para una pequeña o mediana empresa, una oportunidad perdida puede suponer un desastre, por lo que tienden a actuar más rápido. Todo ello sin olvidar que “el número de decisiones que un emprendedor toma en un mes es probablemente mayor que el de la mayoría de ejecutivos corporativos toma a lo largo de sus carreras antes de convertirse en CEO”.

2. Adaptabilidad

En segundo lugar, la capacidad de adaptación a los cambios y de estar “donde el negocio necesita orientarse” es un rasgo que define a un gran CEO. En este sentido, la libertad que otorga el no depender del legado y la estructura de una gran compañía permite al emprendedor salirse de líneas de negocio preestablecidas y “pivotar” llegado el caso. “Los mejores empresarios nunca pierden el contacto con lo que se siente en el lugar de sus clientes. Y es algo realmente difícil de reproducir por un CEO de una gran compañía”, según Botelho. Sin embargo, la principal debilidad de un emprendedor en este sentido es su lealtad hacia quienes le ayudaron a construir su empresa, ya que limita su capacidad de renovar y aportar ideas nuevas al proyecto.

El CEO de Wallapop, Agustín Gómez.
El CEO de Wallapop, Agustín Gómez.

3. Conseguir el compromiso de los demás

Por otro lado, un buen CEO tiende a lograr el compromiso de los demás con sus ideas y proyectos. Y en este aspecto clave un emprendedor aporta un elemento clave difícil de igualar: su pasión por su propio proyecto. “En el desarrollo de programas de liderazgo, hablan acerca de cómo crear un propósito que enganche a los trabajadores”, asegura Botelho, quien considera que el entusiasmo de un emprendedor es mucho más contagioso que el de un CEO de una gran compañía. Así, su experiencia vital y profesional es la que suele motivar a quienes trabajan con él, mucho más que los incentivos salariales en un proyecto que no enganche tanto al trabajador.

4. Confiabilidad

Por último, la confianza que despierta un líder a la hora de hacer negocios es otro de los aspectos clave que lo define. Y aquí el CEO tradicional le saca una ventaja importante al emprendedor: el tiempo que pierde un pequeño o mediano empresario en gestionar todos los procesos que se producen en su compañía le dejan menos espacio para un aspecto tan fundamental como el trato personal con clientes y proveedores. Además, su facilidad para comprometerse con nuevos proyectos -simplemente por no perder una cuenta-, puede derivar en muchos casos en problemas de confiabilidad a largo plazo. Por todo ello, Botelho y Powell consideran que un CEO de una gran compañía despierta 15 veces más confianza que un emprendedor. En cualquier caso, si éste cumple sus promesas a tiempo y ganarse a todos los que rodean a su negocio, será definitivamente el mejor de los CEOs.

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