Martes, 16.10.2018 - 08:30 h
Es una cuestión política

Las tres razones principales por las que crece la desigualdad de una nación

El 10% de los individuos más ricos en España poseen casi el 57 % de la riqueza personal del país. La brecha no ha dejado de aumentar. ¿Por qué?

Los sintecho son la expresión máxima de la desigualdad de un país. / Pixabay
Los sintecho son la expresión máxima de la desigualdad de un país. / Pixabay

Las cifras son de sobra conocidas. Según el World Inequality Report, desde 1980 el 1 % más rico de la población mundial ha acumulado el doble que el 50 % más pobre. En términos numéricos, el 1 % más rico representa actualmente a 75 millones de individuos, mientras que el 50 % más pobre equivale a 3.700 millones.

La desigualdad es especialmente preocupante en países como EEUU, donde el 1 % más rico acumula el 20% de todo PIB, pero en España la situación no es mucho mejor: el 10% de los individuos más ricos en España poseen casi el 57 % de la riqueza personal del país, con una riqueza media de casi 813.000 euros por adulto.

En otros países, sin embargo, la desigualdad no es tan problemática. Como explica en The Conversation el profesor de Política Económica de la Universidad de Londres Sandy Brian Hager –miembro, además, del partido laborista de Reino Unido–, en Dinamarca u Holanda la riqueza del 1 % más adinerado no ha aumentado demasiado en las últimas décadas, y se mantiene en torno al 6% del PIB.

“El cambio tecnológico y la globalización actúan como fuerzas poderosas en la distribución de ingresos, pero no se puede atribuir solo a estos procesos de mercado el aumento de la desigualdad en los distintos países”, apunta Hager. “Después de todo, algunos de los países más globalizados y avanzados tecnológicamente, como Dinamarca y los Países Bajos, son los más igualitarios”.

En opinión del profesor, para entender los mecanismos de la desigualdad hay que mirar más allá de los mercados, y explorar el papel que la política y el reparto de poder tienen en cada nación. Y en su opinión son fundamentalmente tres aspectos los que permiten tener una sociedad menos desigual:

1. El sistema impositivo

Es de cajón. Los países que han realizado las mayores rebajas fiscales en los tramos superiores del impuesto de la renta han visto como aumentaba desmesuradamente la riqueza acumulada en manos de los individuos más adinerados.

En Francia, la tasa más alta en 2010 fue solo un 10 % más baja que en 1950. Mientras tanto, en los Estados Unidos es un 50% más baja. No es de extrañar por tanto que el nivel de acumulación del 1 % más rico de Francia sea de un 8 % frente al 20 % estadounidense. A nivel de empresa, además, la remuneración de los CEO tiende a ser mucho más alta cuando el tramo impositivo superior es más bajo

La presión fiscal no surge de la nada y tiene que ver, directamente, con las relaciones de poder de una sociedad, lo que nos lleva al siguiente punto.

2. La política

Un estudio reciente que ha analizado la desigualdad en las democracias postindustriales entre 1960 y 2012 ha concluido que los gobiernos de centro y derecha de los países ricos se asocian sistemáticamente con un aumento en la desigualdad. Por el contrario, las políticas de los gobiernos de izquierda generalmente reducen la desigualdad en el extremo superior.

Pero la victoria de uno u otro partido no es lo único que importa: también es decisiva la forma en que está diseñado el sistema político. Los sistemas electorales de representación proporcional tienden a favorecer a los partidos de izquierda, mientras que los sistemas que son dirigidos por el gobierno de la mayoría favorecen a los de derecha. Además, ciertas características institucionales, como tener presidentes y legislaturas bicamerales, fomentan el estancamiento y potencian el bloqueo de las reformas progresistas.

3. Los sindicatos

Dentro de una empresa, los sindicatos pueden negociar para aumentar los salarios de los trabajadores y reducir la cantidad de ingresos destinados a los ejecutivos y los dividendos de los accionistas. Su progresivo debilitamiento está también relacionado con el aumento de la desigualdad en muchos países occidentales.

En los sectores con mayor nivel de afiliación sindical la diferencia entre los sueldos más altos y más bajos de una empresa es menor. Según Hager, la tasa de sindicalización es una de las pocas variables que se asocia de forma consistente a una menor acumulación de riqueza.

Los sindicatos protestan en el Aeropuerto de Madrid-Barajas Adolfo Suárez durant
La presión sindical reduice la desigualdad / Oscar del Pozo - Europa Press

La teoría de la “fuente del poder”

El análisis de Hager coincide punto por punto con la conocida como teoría de la “fuente del poder”. Según esta, la distribución de la riqueza y el poder se debe al éxito o fracaso de las distintas ideologías políticas y la desigualdad va de la mano del declive de los partidos de izquierda (que empujaban a favor de la redistribución de la riqueza en la esfera política) y los sindicatos (que empujaban en el mercado).

Se trata, no obstante, de una teoría que se ha estudiado en profundidad en el caso EEUU –de la mano, sobre todo, de Thomas Piketty– pero no tanto en el resto del mundo. “Necesitamos más investigaciones que investiguen quién es el 1 % superior en diferentes países y cómo sus preferencias políticas se comparan con otros segmentos de la población”, asegura Hager. “También necesitamos explorar en mayor detalle las dimensiones raciales y de género de la jerarquía de ingresos en diferentes países”.

En opinión del profesor, dada la evidencia de que vivir en sociedades desiguales “destruye nuestra mente, nuestro cuerpo, nuestras relaciones, nuestras comunidades y nuestro planeta”, es algo que debemos tomarnos en serio. Y de momento, asegura sin ocultar su afiliación política, hay una fórmula “sorprendentemente simple” para lograrlo: poner impuestos a los ricos, votar a los partidos de izquierdas, implementar un sistema político de representación proporcional y empoderar a los sindicatos.

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