Domingo, 27.05.2018 - 02:42 h
No valoran a los empleados 

Los cinco tipos de jefes que hacen que los mejores empleados dejen la empresa

Hay cinco tipos de jefes que impedirán instantáneamente a los empleados valiosos hacer un buen trabajo, y muchas veces convergen en la misma persona

Dice que está atendiendo a un cliente importante, pero está leyendo el Marca / Pixabay
Dice que está atendiendo a un cliente importante, pero está leyendo el Marca / Pixabay

Según un estudio de Gallup, en todas las empresas hay tres tipos de trabajadores: aquellos comprometidos con el proyecto; aquellos a los que les importa poco la empresa, pero hacen su trabajo, aunque sin especial energía ni pasión; y aquellos que no solo no les importa la empresa, sino que además son infelices y lo muestran abiertamente. ¨

Según los datos del mismo estudio, solo un 30% de los empleados en Estados Unidos están realmente comprometidos y, claro está, cuantos menos trabajadores de este tipo haya en una empresa peor le ira a esta: no solo porque haya un menor interés por hacer bien las cosas, sino por todos los problemas que conllevan una elevada rotación, algo habitual en las compañías donde los empleados no están a gusto.

Hay muchas razones por las que los empleados abandonan la compañía, pero según otro estudio de Gallup, la mitad de estos se largan “para huir de su jefe”.

¿Qué hacen los directivos y cuadros medios para que los trabajadores se desmotiven y acaben dejando la empresa? Según explica Marcel Schwantes, fundador de la consultora Leadership From the Core en Inc., hay cinco tipos de jefes que impedirán instantáneamente a los empleados valiosos hacer un buen trabajo, y muchas veces convergen en la misma persona. Son estos:

1. Los que no reconocen las fortalezas de sus empleados

La investigación apunta que la rotación en una empresa es menor cuando los jefes ajustan los trabajos de sus empleados de acuerdo con su talento y fortalezas. Los buenos jefes conocen a sus empleados, saben qué tareas les gustan más o menos y cuáles realizan mejor o peor, y tratan de sacar lo mejor de cada uno de ellos.

2. Los que no saben comunicarse

Como apuntaba Richard Branson, fundador de Virgin y emprendedor entre los emprendedores, la comunicación es la habilidad más importante de un líder. Un jefe que se encierra en su despacho, no escucha a los empleados ni se toma tiempo en explicar las tareas o responder dudas, es un jefe que no crea equipo y sus trabajadores se alejarán de él en cuanto puedan. Y para muestra un botón: los empleados cuyos gerentes tienen reuniones regulares con ellos tienen casi el triple de probabilidades de comprometerse que los empleados con jefes que los ignoran.

"Ves esto, es la gráfica de mi ego" / Pixabay
"Ves esto, es la gráfica de mi ego" / Pixabay

3. Los que no comparten información

Muchos jefes gustan de acumular información, de forma repetida e intencional, para controlar su entorno, lo que genera un clima de desconfianza que, a la larga, provoca una alta rotación. A nadie le gusta hacer las cosas “porque sí”, sobre todo cuando saben que existe una razón oculta que sus jefes no quieren compartir con ello. Los empleados que tienen jefes que apuestan por la transparencia, y que dan las explicaciones convenientes para cada decisión, se comprometen más y resuelven los problemas más rápido.

4. Los amantes del micromanagement

El micromanagement es un estilo directivo que consiste en observar y controlar de cerca todo el trabajo de los subordinados o empleados. Los jefes que incurren en él son los típicos que se pasan el día mirando tú pantalla, corrigiendo nimiedades y mandando correos para que hagas algo ya, sin medir los tiempos ni el esfuerzo que requieren las tareas. También son muy dados a responder “porque sí” cuando se les pregunta sobre la idoneidad de hacer una u otra cosa. Y, claro está, no hay quien les aguante.

5. Los que creen el éxito es suyo y el fracaso del resto

Este tipo de jefe no reconoce ningún valor a los empleados, a los que considera peones reemplazables que solo deben hacer lo que él, que es el que sabe hacerlo todo bien, les manda. Es fácil identificar este perfil, pues es el tipo de jefe que considera que los éxitos son suyos y los fracasos de sus subordinados. Si algo funciona es porque era idea suya, si no es porque la ejecución, que es lo que había delegado al equipo, ha sido pobre.

Cuando un empleado no se siente valorado deja de esforzarse por hacer bien las cosas y acaba marchándose en cuanto tiene la menor ocasión.

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