Miércoles, 22.05.2019 - 09:31 h
La educación es decisiva

Machismo psicológico: el miedo al fracaso explica parte de la brecha salarial

La motivación puede ser importante a la hora de tener un mayor o menor salario, y las mujeres desconfían más en sí mismas.

Las mujeres suelen ser más inseguras, y esto les pasa factura. / Pexels
Las mujeres suelen ser más inseguras, y esto les pasa factura. / Pexels

A nivel global, las mujeres ganan de media un 23 % menos que los hombres, un porcentaje similar al que se registró la última década en España.

Se han escrito ríos de tinta para explicar las causas de la conocida como “brecha salarial”. No cabe duda de que la principal razón por la que las mujeres acaban cobrando menos es la penalización que sufren por ser madres. Pese a sus generosas política sociales, los países escandinavos tienen una brecha salarial de entre el 15 y el 20 %, pero esta se da casi exclusivamente entre las mujeres que deciden ser madres.

La maternidad, no obstante, no explica por completo la brecha salarial. Y un nuevo estudio arroja algo de luz sobre lo que podríamos calificar como factores psicológicos de esta, motivados por una educación machista, que cercena la motivación laboral de las mujeres.

La investigación, recientemente publicada en la revista Oxford Economic Papers, ha examinado si la brecha salarial está influenciada en parte por un rasgo diferencial entre hombres y mujeres que no se había tenido en cuenta previamente: la “motivación para alcanzar el éxito”.

Un estudio entre 8.000 personas

La investigadora Leonara Risse y su equipo, de la RMIT University de Melbourne, han analizado una encuesta australiana de alrededor de 8.000 trabajadores, que contiene información sobre sus empleos, sueldos y antecedentes sociales, además de un completo análisis de su personalidad.

La brecha salarial para los participantes del estudio es de casi un 20 %. Las mujeres ganan de media 26 dólares australianos la hora frente al 32,5 que ganan los hombres. Los investigadores analizaron entonces si las diferencias de personalidad vinculadas al género podían explicar esta diferencia.

Las personas con una mayor “conciencia” (quienes prestan atención a la calidad y los plazos y trabajan a un ritmo elevado) generalmente ganan más, en promedio; al igual que ganan menos las personas con una mayor “amabilidad” (lo que sugiere que hay una ventaja para aquellos empleados más dispuestos a tomar decisiones desagradables o ponerse delante de los demás).

Como se ve típicamente cuando se comparan los géneros, las mujeres en este conjunto de datos fueron más amables, en promedio, y esto pareció tener un impacto adverso en su salario. Sin embargo, también fueron más concienzudas, lo que compensa las cosas.

Los rasgos psicológicos más típicos de las mujeres están castigados salarialmente / Pixabay
Los rasgos psicológicos más típicos de las mujeres están castigados / Pixabay

Es en otro aspecto psicológico en el que la diferencia entre hombres y mujeres es notable y tienen un mayor impacto en el salario, y es el factor conocido como “motivación para alcanzar el éxito” –en inglés, achievement motivation–, formado a su vez por dos variables: el “miedo al fracaso” y la “esperanza para el éxito”.

Las personas más motivadas por el miedo al fracaso actúan en base a una emocionalidad negativa y, en general, las mujeres obtienen una puntuación más alta que los hombres en este rasgo. Aunque el miedo al fracaso puede impulsar a las personas a hacer cosas, no es muy eficaz para motivarlos a asumir nuevos riesgos o buscar oportunidades, ya que esto introduce nuevas posibilidades de fracaso. En contraste con esto, la “esperanza para el éxito” empuja a las personas a escoger oportunidades con la expectativa de que saldrán bien, y los hombres suelen obtener una puntuación más alta en este rasgo que las mujeres.

Quien no llora no mama

Risse y sus colegas pensaban que las diferencias de género en la “motivación para alcanzar el éxito” pueden ser importantes a la hora de tener un mayor o menor salario, pues lograr un ascenso o una subida de salario requiere tomar ciertos riesgos, riesgos que los hombres, en general, están más dispuestos a asumir (y con mayor confianza) que las mujeres.

Como esperaban los investigadores, las mujeres decían estar más de acuerdo que los hombres en afirmaciones como “Tengo miedo de las tareas que no puedo resolver” mientras que los hombres estaban más de acuerdo afirmaciones como “Me gustan las situaciones donde puedo descubrir de qué soy capaz”.

En conjunto, aseguran las autoras del estudio, las diferencias en la “motivación para alcanzar el éxito” explican en torno a 22 céntimos de la brecha salarial por hora y unidas al resto de factores psicológicos solo 31 céntimos, que es solo el 5 % de la diferencia salarial entre hombres y mujeres.

Pero, pese a que estadísticamente su influencia pueda resultar pequeña, lo cierto es que estos factores psicológicos motivan también la permanencia de desigualdades sociales.

No cabe duda de que los hombres tienen más veteranía en ciertas profesiones debido a las barreras históricas de entrada y porque las mujeres que tienen hijos enfrentan más obstáculos para regresar al mercado laboral; además en las industrias donde mejor se paga hay menos mujeres –para que haya más mujeres directivas tiene que haber más maestros hombres–.

Puede que, de forma aislada, el miedo al fracaso no tenga un impacto demasiado significativo en la brecha salarial, pero este es relevante, en la medida en que está presente en todas las decisiones laborales de hombres y mujeres; y cabe esperar que en ciertos roles y situaciones, las diferencias de género en la “motivación para alcanzar el éxito” podría importar aún más.

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