Jueves, 21.06.2018 - 02:29 h
Nec Otium

Es el material más demandado, escasea y la gente mata para conseguirlo: es arena

Una demanda creciente, combinada con una minería sin restricciones, está creando la receta perfecta para que el recurso sea cada vez más escaso

Es el material más extraído del mundo / Nicanor Arenas Bermejo
Es el material más extraído del mundo / Nicanor Arenas Bermejo

En 2013, un documental puso el foco en un problema que hasta entonces había pasado desapercibido para la mayor parte de la población. Sand Wars, dirigido por Denis Delestrac, explica cómo la arena se ha convertido en un bien esencial para nuestro día a día. Es necesaria para hacer pasta de dientes, detergentes y cosméticos, ordenadores y teléfonos móviles. También casas, rascacielos, puentes y aeropuertos. Y escasea.

Como explica a La Información Aurora Torres, una madrileña que trabaja en el German Centre for Integrative Biodiversity Research de Leizpig, este documental dio pie a numerosos reportajes de investigación y a un informe de la ONU que alertó de que la arena es un recurso finito, mucho más escaso de lo que podríamos pensar. “El problema es que desde el punto de vista científico no había gran cosa detrás”, asegura Torres. Hasta ahora.

La investigadora española es la autora principal del primer estudio a gran escala sobre el asunto, publicado en la prestigiosa revista Science, que arroja datos escalofriantes.

“En primer lugar ha sido muy sorprendente encontrar que la arena y la grava son los materiales más extraídos hoy en día, más que la biomasa y los combustibles fósiles”, explica Torres. “Uno no piensa normalmente en la arena como recurso y no es consciente de hasta que punto todo lo que nos rodea está construido a partir de arena”.

Como apunta la investigación, una demanda creciente, combinada con una minería sin restricciones, está creando la receta perfecta para que el recurso sea cada vez más escaso. En muchas regiones, sobre todo en Asia, donde se está construyendo a un ritmo infernal, la arena podría acabarse más pronto que tarde. Por ejemplo, en Vietnam la demanda interna de arena excede las reservas totales del país. Si este desajuste continúa, el país puede quedarse sin arena para la construcción en 2020.

“En países desarrollados que ya no están creciendo tanto se están empezando a implementar el reciclaje de materiales de construcción y hasta cierto punto es algo que puede paliar el problema”, apunta Torres. “Lo más preocupante es lo que está ocurriendo en las zonas en desarrollo, donde más se está construyendo. Para reciclar materiales hay que destruir edificios que no se utilizan, pero en una zona donde solo se hacen construcciones nuevas esto no vale”.

Matar y morir por conseguir arena

En 2010, se extrajeron en el mundo alrededor de 11.000 toneladas de arena exclusivamente para la construcción. Solo en EEUU, la extracción y el uso de arena y grava para este fin se valoró en casi nueve mil millones de dólares en 2016, y la producción ha aumentado en un 24 por ciento en los últimos cinco años.

La minería de arena en Asía y el Pacífico es mucho mayor, pero es difícil obtener datos fiables. “Es complicado trabajar con números a escala global porque la arena es un recurso que pasa desapercibido en muchos informes y las estadísticas no son muy precisas”, apunta Torres. “En cualquier caso, no nos preocupa tanto la escasez de arena a escala mundial, sino el precio que estamos dispuestos a pagar por extraer más y más”.

La arena tradicionalmente ha sido un producto local: es un recursos accesible y difícil de transportar. Sin embargo, la escasez regional y la prohibición de la extracción de arena en algunas regiones está provocando que crezca su comercio exterior. “Hasta ahora su precio no ha subido demasiado, pero a nivel de comercio internacional el valor de mercado ha aumentado por seis en los últimos 25 años”, explica Torres. Y esto ha provocado el surgimiento de auténticas mafias de la arena.

La investigadora española (con contrato en Alemania), Aurora Torres.
La investigadora española (con contrato en Alemania), Aurora Torres.

“En la India prácticamente a diario hay noticias en los medios de comunicación respecto a extracción ilegal de arena, conflictos entre mafias y asesinatos de periodistas y agricultores”, asegura la investigadora. Y no es el único país asiático donde el problema está pasando de castaño a oscuro.

“En Sri Lanka se restringió la extracción intensiva mecanizada en partes del río”, explica Torres. “Esta se desplazó a otras zonas, pero en el río continuó la extracción artesanal. Hay gente que se dedica a bucear en el río con un cubo sacando arena para tener un medio de subsistencia”. Bucear todos los días, una y otra vez, al fondo del río, con el cambio de presión, está provocando graves problemas de salud. Y las personas no tienen branquias como Kevin Costner en Waterworld. En definitiva, como apunta Torres, hay gente muriendo por conseguir arena.

Las guerras de la arena han golpeado incluso a España, provocando un conflicto internacional. Este verano, se remodeló la playa de Tauro, en el suroeste de Gran Canaria, con 70.000 toneladas de arena. Una arena que, como denunció The Guardian, provenía del Sahara Occidental, pero se había comprado a Marruecos, algo que va en contra de las resoluciones de la ONU, que prohíben explotar recursos naturales de territorios ocupados.

La arena se utiliza en todas las cosntrucciones / Contando Estrelas
La arena se utiliza en todas las cosntrucciones / Contando Estrelas

Adiós arena, hola tsunamis

Pero la extracción de arena no solo tiene un impacto económico y social, tiene además un peligrosísimo impacto ambiental. Torres y sus compañeros han identificado varios mecanismos por los que la extracción de arena amenaza los sistemas fluviales y costeros. Al remover el fondo de ríos y mares se altera el ecosistema de los animales que viven allí, como plantas y moluscos, pero además se enturbia el agua, lo que impide que la luz penetre como es debido y dificulta la fotosíntesis de organismos vegetales y corales. Pero además la erosión que se realiza al retirar la arena puede tener enormes consecuencias para los sistemas humanos.

“Este incremento de la erosión hace que las costas y las zonas cercanas a los ríos sean más vulnerables a tormentas y tsunamis, y las inundaciones tienen un impacto mayor”, asegura Torres. El grupo que lidera ha estudiado en profundidad el ecosistema de Sri Lanka, donde se está construyendo muchísimo y se ha extraído arena sin control alguno. Esto agravó enormemente el impacto del terremoto que se registró en la zona en 2004 y causo más de 200.000 muertos.

“El agua penetró más adentro por la falta de arena y el tsunami tuvo un mayor impacto en la población”, asegura Torres. Paradójicamente, la falta de arena provocó la destrucción de infraestructuras de todo tipo, lo que ha aumentado aún más la demanda del recurso.

Aunque la atención sobre el problema está creciendo, Torres y sus compañeros creen que son necesarios acuerdos internacionales al respecto, pues el cambio climático agravará aún más el problema. “La subida del nivel de agua va a hacer que se trate de aumentar la superficie terrestre quitando espacio al mar, y para esto se utiliza básicamente hormigón”, apunta Torres. “Además, como el comercio internacional de arena está aumentado, aumentarán también los gases de efecto invernadero”.

Estamos, en definitiva, ante la pescadilla que se muerde la cola, y solo una estrategia global para la gobernanza de la arena puede romper el círculo vicioso. “Estamos contentos porque hay organismos como el Foro Económico Mundial que sí han republicado nuestro artículo y está habiendo una mayor conciencia de este tema”, apunta Torres. “Pero para que estas cosas lleguen a la escena política se necesita mucho tiempo”. La pregunta es la de siempre ¿llegaremos a tiempo?

Temas relacionados

Ahora en portada

Comentarios